Situación en Ucrania ¿Que hace Francia?

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El conflicto que se desató en 2015 entre Ucrania y la Federación de Rusia sigue vigente en 2019.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el conflicto ha causado más de 13 000 muertos y 25 000 heridos desde 2014. Un millón seiscientas mil personas se han visto obligadas a huir de su lugar de residencia y dirigirse a otras regiones de Ucrania y hay alrededor de un millón de refugiados en los Estados fronterizos. Con Afganistán e Irak, el Donbás se ha convertido en una de las zonas más minadas del mundo.

Origen del conflicto

El conflicto entre Ucrania y la Federación de Rusia estalla en el contexto de la crisis política que se vive en Ucrania a finales de noviembre de 2013. El hecho de que el presidente Yanukóvich decidiera suspender el proceso que iba a llevar a la firma del acuerdo de asociación con la Unión Europea desencadena la «revolución de la dignidad» (Euromaidán).

En Crimea, soldados rusos encapuchados y sin distintivos lanzan una operación para controlar todos los puntos estratégicos de la región. El 16 de marzo de 2014 se organiza un referéndum de independencia y de unificación con la Federación de Rusia. Esta anexión no ha sido reconocida por la comunidad internacional.

Al mismo tiempo empieza una operación de desestabilización en el este de Ucrania. Grupos armados sin distintivos bajo control ruso dan apoyo a manifestantes que llaman a la independencia de estas regiones. El 11 de mayo, las entidades de facto de la «República Popular de Donetsk» (RPD) y de la «República Popular de Lugansk» (RPL) proclaman su independencia tras sendos «referendos». Dichas votaciones, organizadas fuera del marco fijado por la legislación ucraniana y salpicadas por muchas irregularidades, son consideradas ilegales por Ucrania y la comunidad internacional no las reconoce (tampoco lo hace la Federación de Rusia).

Se adoptan sanciones individuales y sectoriales en contra de personalidades, empresas y organizaciones rusas y de Crimea.

Acuerdos de Minsk para poner fin al conflicto

En junio de 2014 se entablan las negociaciones diplomáticas. Las conmemoraciones del Desembarco del 6 de junio de 1944 permiten abrir unos contactos diplomáticos entre los presidentes de Ucrania y de Rusia, bajo los auspicios del presidente de la República Francesa y de la canciller de la República Federal de Alemania, en un formato llamado «Normandía» o «N4».

También se entablan negociaciones en Minsk en el Grupo de Contacto Trilateral, compuesto por representantes de Ucrania, de Rusia, de la presidencia de turno en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y de los separatistas (representantes de «algunas regiones de los oblasts de Lugansk y Donetsk»).

El 5 de septiembre de 2014, las partes presentes en el Grupo de Contacto Trilateral firman el Protocolo de Minsk («MINSK I»): trece medidas relacionadas con la seguridad y la política dirigidas a poner fin al conflicto.

Los días 11 y 12 de febrero de 2015, la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno se reúne en Minsk en formato Normandía. Las partes del Grupo de Contacto Trilateral firman el Conjunto de medidas para la aplicación de los Acuerdos de Minsk (MINSK II).

Éste fija las fases operaciones para implementar MINSK I con vistas a la resolución del conflicto. El espíritu del acuerdo es lograr que la situación de seguridad en el terreno y el proceso político avancen conjuntamente sin condiciones previas. En último término, el objetivo es que las zonas controladas por los separatistas puedan reincorporarse al Estado soberano ucraniano en el contexto de una organización descentralizada.

La resolución 2202 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptada el 17 de febrero de 2015 hace suyo el Conjunto de medidas y exhorta a su íntegra aplicación.

Situación en 2019

La adopción de MINSK II ha contribuido a reducir sensiblemente el número de víctimas, puesto que, de las 13 000 víctimas mortales, las tres cuartas partes se causaron antes de su firma. Pero la crisis se encalla, puesto que las partes carecen de voluntad política para llevar sus compromisos a la práctica. Cada cierto tiempo se producen tensiones que siguen alimentando el conflicto entre Rusia y Ucrania.

En Crimea, Ucrania no ha obtenido el total restablecimiento de su soberanía y de su integridad territorial con las fronteras reconocidas internacionalmente.
En el este de Ucrania, el 11 de noviembre de 2018 se organizó un simulacro de «elecciones», vulnerando los Acuerdos de Minsk, para elegir a los «presidentes» de las autoproclamadas repúblicas de Lugansk y Donetsk. Se producen violaciones reiteradas del alto el fuego, lo que supone una amenaza directa para la población civil, y la situación humanitaria sigue siendo delicada.

En el mar de Azov, a finales de 2018 se produjo un recrudecimiento de la tensión entre Rusia y Ucrania debido al incidente naval al sur del estrecho de Kertch acaecido el 25 de noviembre. Las fuerzas rusas capturaron a 24 marinos ucranianos.

Postura de Francia

Francia ni reconoce ni reconocerá la anexión ilegal de Crimea: cuestionar las fronteras por la fuerza contraviene el derecho internacional y los compromisos tomados por la Federación de Rusia.
Además, lamenta el deterioro de la situación en la península en lo que se refiere a la situación de los derechos humanos, viéndose por ejemplo afectados los tártaros de Crimea. Llama a la liberación de todas aquellas personas detenidas vulnerando el derecho internacional.

Francia lleva a cabo una política de firmeza y diálogo para ir hacia una resolución política del conflicto.

Apoyó que la Unión Europea adoptara sanciones individuales y sectoriales dirigidas a personalidades, empresas y organizaciones rusas y de Crimea. El Consejo Europeo del 14 de diciembre de 2019 prorrogó seis meses las sanciones sectoriales a Rusia.

Francia llevó la iniciativa en los intercambios diplomáticos de junio de 2014. La última reunión de los ministros de Asuntos Exteriores del formato Normandía se celebró en junio de 2018. Siguen produciéndose contactos con gran regularidad para llevar a buen puerto las negociaciones en los apartados humanitario, político y de seguridad de los Acuerdos de Minsk.

La aplicación de los Acuerdos de Minsk, con los que Francia y Alemania están plenamente comprometidas en el marco del formato Normandía, es el único camino posible para resolver el conflicto.

Situación – febrero de 2017

Francia lleva desde 2014 dando asistencia a Ucrania en varios ámbitos: ayuda humanitaria y médica de emergencia, asistencia a los desplazados, apoyo a la implementación de las reformas. Está plenamente comprometida con la ayuda a Ucrania aportada en el marco europeo. En 2018, su ayuda humanitaria ascendió a 600 000 euros, lo que permitió renovar infraestructuras cruciales en el este de Ucrania y prestar asistencia a los más vulnerables. Para contribuir a mejorar la situación en lo que respecta a la producción y la distribución de agua potable en las regiones afectadas por el conflicto, en enero de 2019, Ucrania y Francia firmaron un acuerdo que contemplaba, entre otras cosas, la construcción de una nueva estación de tratamiento de aguas para la vida de la ciudad de Mariúpol.

Esta solidaridad también se ejerce en el marco de la OSCE: Francia ha participado en las misiones de observación electoral organizadas por la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) de la OSCE en 2014, 2015-2016 y 2019. Por otra parte, la Misión Especial de Observación de la OSCE en Ucrania (SMM) cuenta con 17 observadores franceses en el terreno (tanto en el este del país como en otras regiones) desde el principio del conflicto.

Actualización: mayo de 2019

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