¿Qué hace Francia contra Dáesh en el plano militar y en el político?

Francia es uno de los participantes principales en la actuación militar de la coalición internacional contra Dáesh.

Francia lleva a cabo la operación Chammal en el marco de la coalición, en Irak, desde septiembre de 2014, y en Siria desde el 8 de septiembre de 2015. Lleva a cabo operaciones aéreas y actividades de asesoría y de formación para las fuerzas de seguridad iraquíes y, especialmente, kurdas. Francia también apoya a los grupos moderados que luchan contra Dáesh en Siria.

Tras los atentados cometidos en París y en Saint-Denis el 13 de noviembre de 2015, Francia ha intensificado las operaciones aéreas en territorio sirio e iraquí. Ha desplegado 14 aviones Rafale, un avión de detección y de control aerotransportado E-3F y un avión de patrulla marítima Atlantique-2, que operan desde los Emiratos Árabes Unidos o desde Jordania. A estos medios se suma de forma puntual el grupo aeronaval formado en torno al portaaviones Charles de Gaulle (de febrero a mayo de 2015, de noviembre de 2015 a febrero de 2016 y de septiembre a diciembre de 2016). También se ha desplegado de forma permanente una fragata de defensa aérea en el mar Mediterráneo.

Los importantes esfuerzos militares franceses y los de sus socios solo surtirán plenamente efecto si se dan respuestas políticas duraderas a las crisis en Siria y en Irak.

A este respecto, la posición de Francia sobre Siria se mantiene clara y constante: solo una auténtica transición política podrá resolver la crisis y reducir de forma duradera el extremismo. La comunidad internacional (mediante el comunicado de Ginebra y la resolución 2254) hace un llamamiento a la puesta en marcha de una autoridad de transición antes de aprobar una nueva constitución y de celebrar elecciones. Para que las negociaciones entre sirios desemboquen a una transición política que se ajuste a los deseos de la comunidad internacional, es importante que se respete el cese de las hostilidades y un acceso humanitario libre y duradero. Francia y sus socios hacen un llamamiento a aquellos que apoyan al régimen a respetar sus compromisos en este sentido. La transición deberá conservar las instituciones actuales y reunir a elementos de la oposición moderada y del régimen.

Este objetivo no es únicamente moral (como recuerda Naciones Unidas, los crímenes cometidos por el régimen sirio pueden representar crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad). Se trata también de una cuestión de eficacia: el mantenimiento del régimen sirio, que se niega a cualquier apertura tras más de seis años de conflicto, favorece que se mantenga el conflicto y que se radicalice la oposición, mantiene el flujo de refugiados, desestabiliza la zona y Europa e impide a los sirios unir esfuerzos contra el terrorismo.

Por ello, para apoyar esta transición, Francia apoya a la oposición reunida en torno al Alto Comité para las Negociaciones (HNC, en sus siglas en inglés), que:

  • ha expresado su compromiso con una solución política;
  • ha participado de buena fe en las negociaciones bajo los auspicios de la ONU, al contrario que el régimen sirio.

Francia hace un llamamiento a aquellos que apoyan al régimen para que asuman sus responsabilidades y lo presionen para:

  • favorecer la aplicación de una transición política;
  • hacer que se respete la tregua;
  • permitir el acceso inmediato de la ayuda humanitaria, con seguridad y sin obstáculos, para que llegue a la población que la necesite, y para que paren los ataques contra civiles.

En Irak, la única solución duradera a la crisis es política. Además de la destrucción necesaria de las capacidades militares de Dáesh, la reconciliación nacional, la reconstrucción y la estabilización son los medios prioritarios para acabar con el terrorismo. Francia apoya los esfuerzos realizados en este sentido por el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi.

Para mantener el pluralismo y la diversidad étnica y religiosa en Oriente Próximo, Francia copresidió con Jordania el 8 de septiembre de 2015 una cumbre internacional sobre las víctimas de violencias étnicas y religiosas en Oriente Próximo. Esta cumbre permitió adoptar un plan de acción con tres apartados (político, humanitario y judicial) para apoyar a las poblaciones hostigadas.

En Libia, la reconciliación nacional es indispensable para vencer de forma duradera al terrorismo. Se han realizado avances importantes en la lucha contra el terrorismo en Sirte y Bengasi, pero solo la unión de las fuerzas del país bajo una autoridad civil podrá aportar estabilidad. Francia apoya plenamente los esfuerzos realizados en este sentido por las autoridades resultantes del acuerdo de Skhirat. Aporta ayuda humanitaria y médica y contribuye al Fondo de Estabilización para Libia para responder a las necesidades de la población y apoyar el desarrollo de la gobernanza democrática, en especial en los territorios liberados.

(Actualización: marzo de 2017)