Cinco sectores de excelencia para renovar la imagen turística de Francia

Sector «turismo y saber hacer»

El objetivo de este sector es, a partir de oficios de excelencia en los que brilla Francia, proponer itinerarios turísticos innovadores y creativos que inviten a los turistas a adentrarse en talleres de artesanos, en showrooms o en museos para descubrir nuestro país bajo otro punto de vista.

Al estructurar así un sector en torno al saber hacer y al incitar a trabajar juntos a los artesanos y a los actores del turismo, Francia quiere atraer a nuevos tipos de turistas pero también dirigir a los turistas hacia otros territorios distintos a los que reciben hoy a la mayoría de visitantes.

Federar a los distintos actores y estructurar una oferta más reconocible y más visible

El objetivo del sector de excelencia «saber hacer» es federar a los distintos actores del saber hacer y del turismo para llevar a cabo una valorización turística eficaz de la excelencia francesa y hacer de ella una promoción eficaz ante la clientela turística, en especial la extranjera.

El turismo del «saber hacer» se inscribe en una auténtica tendencia de fondo. Los turistas, ya sean franceses o extranjeros, buscan cada vez más una experiencia auténtica y única.

Francia, por su extraordinaria diversidad de tradiciones, tiene todas las bazas para ser el destino líder en turismo del «saber hacer» Para ello es necesario estructurar una oferta más reconocible y más visible..

Existen, por ejemplo, ciudades y regiones en las cuales un saber hacer determinado, o varios, tiene un arraigo histórico y contribuye a la identidad y a la notoriedad del territorio. Es el caso del cristal en Baccarat, de la porcelana en Limoges o del cuero en el Lemosín. Para este tipo de saber hacer, el objetivo será estructurar y reforzar la oferta que ya existe para proponer auténticos itinerarios turísticos integrados trabajando con todos los actores de la cadena.

A la inversa, en aquellas ciudades que ya son turísticas, se tratará de ofrecer, mediante la visita de talleres, de empresas, de museos o mediante la organización de eventos,una experiencia turística complementaria y original a los turistas.

También se tratará de identificar e incitar a las empresas a que integren mejor el turismo y las oportunidades que ofrece la apertura de sus empresas a los visitantes.

Por último, este sector de excelencia podría trabajar con las empresas del sello «Empresa del Patrimonio Vivo» para colaborar con ellas en la apertura de sus talleres/empresas a los turistas y en la confección de itinerarios turísticos. Este sello es un reconocimiento del Estado creado para identificar a aquellas empresas francesas que emplean un saber hacer artesanal e industrial de excelencia. Las Empresas del Patrimonio Vivo abarcan siete grandes ámbitos de mercado: Equipos profesionales, Patrimonio de la construcción, Decoración, Artes de la mesa, Gastronomía, Cultura y ocio, Moda y belleza.

Luc Lesénécal, presidente de la sociedad SAS Tricots Saint James, , consejero de Comercio Exterior Francés de Baja Normandía y presidente del Comité Regional de Consejeros de Comercio Exterior Franceses de Baja Normandía desde junio de 2014, dirigirá el sector de excelencia. SAS Tricots Saint James tiene el sello de empresa del patrimonio vivo y ofrece itinerarios de visita. Esto le permite desempeñar un papel pedagógico, ya que explica a los clientes y consumidores el esmero con el que se fabrican los productos, realzar el saber hacer específico de la empresa y ser un actor económico y turístico en la región de Baja Normandía.

El turismo del «saber hacer»: una actividad en fuerte crecimiento

El turismo del «saber hacer» es una forma de viajar en busca de una experiencia auténtica, de un encuentro con un testigo de un conocimiento único, del aprendizaje de una experiencia reconocida y valiosa. Se caracteriza por la búsqueda de encuentros especiales más allá de las actividades turísticas clásicas..

Esta rama del sector turístico está íntimamente relacionada con el turismo cultural y con todas las formas de turismo que van en busca de conocimientos nuevos y de la historia de los destinos turísticos.

Para los turistas, descubrir los artes y oficios implantados en la región que visitan supone un atractivo más y una garantía de autenticidad.

Para los artesanos, la valorización turística les da la oportunidad de mostrar su saber hacer, de promover su actividad y de recibir a compradores potenciales.

Solo en el sector de la artesanía, Francia cuenta con 100.000 empleos y más de 38.000 empresas. A menudo se trata de pymes, pero también hay pequeños talleres o manufacturas.

Las visitas a empresas y a talleres han aumentado con fuerza en los últimos años en Francia, pero es un sector que tiene aún un potencial de desarrollo considerable y que corresponde a una demanda cada vez mayor de ciertos turistas. La oferta turística francesa debe estructurarse para mantener esta nueva forma de turismo , y para ofrecer a franceses y a turistas extranjeros itinerarios distintos.

Todas las regiones de Francia tienen un gran potencial en este sector y de hecho muchas entidades territoriales han iniciado acciones de promoción del saber hacer local a través del desarrollo de circuitos y de eventos de valorización.

Pero la dimensión turística tiene poca presencia aún, y los actores suelen actuar de forma aislada con respecto al resto de la oferta turística y a la experiencia global ofrecida a los visitantes. Así, estas iniciativas tienen poca visibilidad para el público, sobre todo internacional.

Estas visitas plantean además la cuestión de la formación de los artesanos en el ámbito del turismo. Tienen que acoger a los turistas, explicarles en qué consiste su oficio, hacer demostraciones, y todo ello a la vez que mantienen la actividad en sus talleres. Es, pues, necesario trabajar con ellos.

Publicación: octubre de 2014.