Atentado de Niza - Intervención de Jean-Yves Le Drian en la Asamblea Nacional (29 de octubre de 2020)

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Fragmento de la intervención de Jean-Yves Le Drian, ministro para Europa y de Asuntos Exteriores, en el pleno de la Asamblea Nacional, en el marco del examen del proyecto de ley de finanzas de 2021.

Señora presidenta,
Señoras y señores relatores,
Señoras y señores diputados,

Francia, para enfrentarse a los desórdenes y los desafíos del mundo actual, necesita una diplomacia fuerte.

Este mundo es un mundo de crisis, como la crisis de la pandemia de COVID-19, que con tanta fuerza sigue azotando a nuestro país y a Europa.

Es un mundo de relaciones de fuerza brutales, en el que cada día se pone a prueba la soberanía francesa y europea.

Es un mundo eminentemente peligroso, no nos cabe la menor duda y acaban de recordárnoslo el atentado terrorista de esta mañana en Niza, que se ha cobrado la vida de tres de nuestros compatriotas, y el ataque con arma blanca del que fue víctima un guardia de servicio del consulado de Francia en Yeda la noche pasada.
Son acontecimientos de extrema gravedad. Permítanme que diga unas palabras al respecto […]. En este mundo peligroso, el odio toma carices nuevos, se propaga por vías nuevas, se viste con pretextos nuevos. Pero hay algo que no cambia: el odio sigue matando. Porque el odio, inclusive en línea, es la primera expresión de la violencia.

Por ello, no podemos aceptar que determinadas personas puedan dedicarse en el mundo a sembrar la confusión, a manipular la opinión pública y a instrumentalizar reacciones de emoción popular, aunque ello signifique jugar con fuego.

No podemos aceptar que logren que nuestro compromiso con las libertades fundamentales pase por un ataque a la libertad de culto, cuando aquellos que conocen la historia de la República Francesa saben bien que, al contrario, todas esas libertades son, para nosotros, medios para garantizar la libertad de creer o no creer y la coexistencia pacífica de las religiones en el espacio público.

Digámoslo claramente, de una vez por todas: los musulmanes de Francia son parte de nuestra comunidad nacional de pleno derecho. Nuestra república laica les reconoce la misma legitimidad para ejercer su religión que a los practicantes de las demás religiones, de la misma manera que reconoce el derecho de ateísmo.

Por tanto, no podemos aceptar esas campañas de desinformación y manipulación, porque persiguen desnaturalizar y falsear esas realidades. Y, porque hoy, en la tragedia, observamos que del odio virtual se pasa rápidamente a la violencia real.

Así que hoy quiero trasladar tres mensajes muy claros, que, espero, se escuchen y entiendan en todas sus implicaciones y mucho más allá de este foro.

El primero es que las palabras y los actos tienen consecuencias y comprometen a sus autores, en su responsabilidad. Y que Francia no olvida nunca.

El segundo es que los europeos, y mucho más allá de Europa, muchísimos Estados de buena voluntad de todo el mundo, no son tontos: vemos, como ven nuestros socios, que, en primer lugar, se trata de una lucha fundamental, casi existencial, contra el extremismo y el radicalismo religioso.

El último es que no transigiremos nunca en lo que se refiere a los valores humanistas de libertad y el modelo de democracia y pluralismo que ostentamos. Y en esta nueva y dura prueba para la nación, esos valores y ese modelo deben seguir guiándonos. Nada sería peor que caer, nosotros también, en las trampas que se nos tienden, las de los paralelismos, las de la confusión. Por ello, también quiero trasladar un mensaje de paz al mundo musulmán y decirle que Francia no es el país del desprecio o el rechazo, sino el país de la tolerancia.

No escuchen las voces que buscan atizar la desconfianza: la religión y la cultura musulmanas forman parte de la historia de Francia y de Europa y las respetamos. No nos dejemos encerrar en las ofensas de una minoría de manipuladores.

[…]