Clima y medio ambiente

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Vuelta de Estados Unidos al Acuerdo de París - Comunicado de prensa conjunto de Jean-Yves Le Drian, ministro par Europa y de Asuntos exteriores, y Barbara Pompili, ministra de Transición Ecológica (22 de enero de 2021)

Los ciudadanos estadounidenses han elegido a un nuevo presidente, al que han votado conociendo su deseo de volver al Acuerdo de París y luchar con todas sus fuerzas contra el cambio climático.
Ahora que Estados Unidos ha decidido reincorporarse al Acuerdo de París, Francia celebra saberlo (…)

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El planeta registra un calentamiento acelerado y una pérdida de biodiversidad sin precedentes en los últimos millones de años. Ante las consecuencias, cada vez más graves, de los daños duraderos que se causan al planeta, las sociedades humanas toman conciencia de que las capacidades de la Tierra son limitadas y de que resulta necesario preservar y gestionar los ecosistemas a largo plazo para que puedan seguir prestando servicios fundamentales que les son vitales (agua, suelo, aire, bosques, océanos, etc.).

En este contexto, sólidamente documentado científicamente, el medioambiente, en particular el clima y la biodiversidad, se han convertido en grandes prioridades de la diplomacia.

Las respuestas a las crisis que afectan a bienes públicos mundiales son fundamentalmente multilaterales y en 2015 se produjo un giro con la adopción del Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Aunque aún sea parcial, esta toma de conciencia mundial va cundiendo. La problemática medioambiental, en particular climática, ya representa oficialmente el marco cada vez más ineludible de las políticas públicas de los distintos Estados, en particular a través de las contribuciones determinadas a nivel nacional del Acuerdo de París.
La defensa del medioambiente cubre cuestiones como la protección de los océanos, de las especies amenazadas por el comercio ilegal, la lucha contra la contaminación marina y atmosférica o la lucha contra la deforestación. La defensa del medioambiente también requiere que se implemente una legislación cada vez más sólida, protectora y vinculante, que se aplique a todas las ramas de las actividades de producción y consumo para obligarlas a respetar los ecosistemas.

Pero la defensa del medioambiente, cuyo objetivo es la protección de los ecosistemas, condición sine qua non para nuestra vida en la Tierra, va mucho más allá y está ligada a otros desafíos:

  • los recursos energéticos (reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la combinación energética de los Estados);
  • la consideración de la normativa medioambiental en las reglas comerciales internacionales;
  • la preservación de la salud (conexión científicamente probada entre la degradación de la biodiversidad y los fenómenos de zoonosis) y la seguridad alimentaria (lucha contra la degradación del suelo derivada de prácticas agrícolas no sostenibles);
  • la seguridad de los Estados que sufren movimientos migratorios relacionados con fenómenos de sequía o inundaciones originados por el cambio climático.

Francia participa plenamente en este esfuerzo de la comunidad internacional y desarrolla una diplomacia de conjunto para responder a la emergencia climática y medioambiental.


(Última actualización: diciembre de 2020)