Conferencia internacional sobre las víctimas de violencia por motivo de etnia o religión en Oriente Medio - Conclusiones de los copresidentes (París, 8 de septiembre de 2015)

1. En la conferencia, que ha reunido a 56 Estados y 11 organizaciones regionales e internacionales, se ha debatido sobre qué medios poner en marcha para dar apoyo a los miembros de las comunidades que son blanco del Daesh y de otras organizaciones terroristas por razón de etnia o de religión y a las comunidades amenazadas como tales en Irak y en Siria.

Orientaciones políticas generales

2. Los participantes han hecho hincapié en que la diversidad cultural, religiosa y étnica de Oriente Medio constituye un patrimonio incalculable para la región y para la humanidad, patrimonio que la comunidad internacional tiene el deber de proteger. Han manifestado su voluntad de actuar sin demora para preservar dicha diversidad y para proteger a los miembros de las comunidades amenazadas, que son especialmente vulnerables.

3. Ante la magnitud de la violencia que desgarra la región, los participantes han manifestado su determinación de redoblar esfuerzos para restablecer la paz y dar apoyo a todos los refugiados y desplazados, así como a los Estados y las comunidades que los acogen, cuya contribución ha sido aplaudida.

4. Han acordado que un objetivo prioritario de la comunidad internacional y de los Estados implicados es facilitar el regreso de las personas refugiadas y desplazadas que lo deseen a su hogar, creando un entorno propicio para su regreso. Los esfuerzos realizados en este sentido por la Coalición anti-Daesh han sido aplaudidos.

5. Tres mesas redondas han trabajado en recomendaciones en materia humanitaria, judicial y política. Un plan de acción, anexado a las presentes conclusiones, recoge los principios y las acciones debatidas en la conferencia. Este «Plan de Acción de París» constituirá una hoja de ruta para contribuir a aportar respuestas al drama que se está viviendo en la región.

Aspecto humanitario

6. Los participantes han manifestado su determinación de aumentar el apoyo a la población afectada para permitirles vivir dignamente preservando su identidad, al igual que a las comunidades y a los países de acogida. Han afirmado que resulta urgente crear el entorno propicio que requiere un regreso voluntario, duradero y con toda seguridad de las personas refugiadas y desplazadas.

7. Entre las medidas planteadas en el ámbito de la acción con tal fin figuran, entre otras:

  • Ayudar a las autoridades nacionales, a las autoridades locales y a las comunidades que acogen a los refugiados y poblaciones desplazadas mediante programas de desarrollo para aligerar una parte de la carga y reforzar sus capacidades;
  • Una mejor información sobre los desplazamientos de población y los riesgos relativos a su seguridad, así como el reforzamiento de las medidas para restablecer el contacto entre familiares en las familias separadas;
  • La mejora del acceso a la sanidad y la educación, también en el idioma de la población afectada;
  • La asistencia a las víctimas de violencia, entre otras sexual, mediante acciones de seguimiento psicológico y médico-social;
  • Acciones de desminado y de rehabilitación de infraestructuras y servicios públicos, especialmente hospitales y escuelas, para favorecer la reintegración de las comunidades;
  • La puesta en marcha de programas de desarrollo económico y social en las zonas a las que regrese la población;
  • Tener mejor en cuenta a las personas más vulnerables, especialmente mujeres y niños;
  • Una atención sostenida a la restitución de los bienes inmobiliarios propiedad de la población desplazada.

8. Los participantes han recalcado la obligación de todas las partes de respetar el derecho internacional humanitario y la necesidad de promover el respeto del mismo entre las fuerzas armadas que se hallan sobre el terreno, especialmente mediante la intensificación de las acciones formativas.

9. Los participantes han acordado intensificar sus esfuerzos en materia de ayuda humanitaria, incluido el apoyo a los países de la región y a las comunidades de acogida. Han llamado a reforzar las contribuciones, especialmente al fondo fiduciario del PNUD, cuyo objeto es facilitar la estabilización inmediata de las zonas liberadas del Daesh, y al fondo Madad de la UE para Siria.

10. Los participantes han reafirmado su compromiso de apoyar a los Estados más afectados de la región (Jordania, Turquía, Líbano e Irak), que acogen a refugiados y a población desplazada y les socorren, al igual que los esfuerzos de la sociedad civil, las instituciones regionales y las comunidades de acogida de dichos países.

11. Los participantes han reafirmado su determinación de apoyar la acción de Naciones Unidas en Irak, que obra, entre otras cosas, para la reconstrucción de las infraestructuras y el regreso de los desplazados, cuando las condiciones de seguridad lo permitan. La acción del grupo de trabajo Estabilización de la Coalición también ha sido aplaudida.

Aspecto judicial

12. Los participantes han condenado con la mayor de las firmezas los crímenes abominables cometidos entre otros por el Daesh y los grupos afiliados a él contra la población civil de cualquier origen étnico, religioso o de otro tipo. Han expresado su especial preocupación por los abusos cometidos de acuerdo con fundamentos étnicos, religiosos o sectarios. Las atrocidades que se han cometido en Irak y en Siria, que constituyen crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, incluso crímenes de genocidio en lo que respecta a algunas comunidades, son motivo de preocupación para la comunidad internacional en su conjunto y no podrán quedar impunes.

13. Los participantes han recalcado la necesidad de desarrollar y utilizar medios de alerta rápida para prevenir la violación de derechos humanos y proteger a las personas amenazadas antes de que se produzcan atrocidades, como prevé la iniciativa «Los derechos humanos ante todo» del Secretario General de Naciones Unidas.

14. Los participantes han manifestado su determinación de intensificar los esfuerzos para conseguir que se responsabilice y se condene a los autores de dichos crímenes. Los autores deberán rendir cuentas ante la justicia, ya sea nacional, ya sea internacional.

15. Los participantes han recalcado la necesidad de reforzar el apoyo a la labor de documentación de los crímenes y de recopilación de testimonios, también sobre la trata de seres humanos, efectuada por la comisión de investigación independiente de Naciones Unidas sobre Siria, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Irak y otros mecanismos de Naciones Unidas, al igual que a las iniciativas locales o regionales de documentación.

16. La Corte Penal Internacional (CPI) tiene un papel importante que desempeñar, en especial a la hora de juzgar crímenes cometidos por el Daesh y otras organizaciones terroristas. Se ha animado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a que estudie la posibilidad de remitir dichos crímenes a la Corte Penal Internacional. Se ha invitado a aquellos Estados que todavía no lo han hecho a aceptar la jurisdicción de la Corte para que pueda juzgar dichos crímenes.

17. Entre las acciones planteadas en el ámbito nacional para reforzar la lucha contra la impunidad figuran, entre otras:

  • La tipificación de dichos crímenes en el Derecho nacional, así como el procesamiento de sus autores por las jurisdicciones competentes;
  • La instauración de unidades especializadas en crímenes internacionales en las jurisdicciones nacionales;
  • El refuerzo de la cooperación judicial en lo que respecta a dichos crímenes, por ejemplo, instaurando redes de contactos y de equipos de investigación conjuntos;
  • El reforzamiento de la seguridad de los testigos.

18. Los participantes han recalcado la importancia de construir en los países afectados un Estado de derecho y una justicia imparcial que garanticen los derechos fundamentales, al igual que la de sostener la justicia transitoria y la reconciliación de la sociedad. Han expresado su voluntad de apoyar los esfuerzos realizados en este sentido.

Aspecto político

19. Los participantes han recalcado que, más allá de la acción militar legítima contra el Daesh, la solución de la crisis debería ser política y radicar en un enfoque inclusivo que integre a todos los componentes de la sociedad, independientemente del origen étnico o religioso, en el marco del Estado de derecho y del respeto de los derechos humanos, que son la piedra angular para proteger y garantizar los derechos de todos los individuos, incluido el derecho de ejercer la libertad de religión o de creencias, sin discriminación.

20. Los participantes han recalcado la importancia de que todos los Estados apliquen de manera efectiva las resoluciones oportunas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para luchar contra el terrorismo y prevenir la radicalización. El Secretario General de Naciones Unidas presentará un «Plan de acción para prevenir el extremismo violento» en la Asamblea General en noviembre. Será fundamental poder contar con el apoyo de los Estados miembros.

21. Se ha animado a los Estados que todavía no lo han hecho a que ratifiquen los instrumentos de protección de los derechos humanos, incluido el de lucha contra la trata de seres humanos. Se desarrollarán proyectos de formación en materia de respeto de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo.

22. Los participantes han reafirmado la importancia que le atribuyen a la soberanía y la unidad de Irak, en el marco de sus instituciones federales. Han dado todo su apoyo a la actuación del Gobierno iraquí por la reconciliación y para consolidar el Estado de derecho y garantizar la representación de todos los ciudadanos iraquíes, en el marco de un proceso político integrador, independientemente de su origen étnico o religioso.

23. Los participantes han recordado su voluntad de preservar la unidad y la soberanía de Siria. Han señalado que la única solución duradera de la crisis que atraviesa Siria pasa por una verdadera transición política, basada en el comunicado de Ginebra del 30 de junio de 2012, que responda a las aspiraciones legítimas del pueblo sirio, que le permita decidir de manera totalmente independiente y democrática sobre su propio futuro, también mediante la instauración de un Gobierno de transición integrador con plenos poderes ejecutivos, formado a partir del consentimiento mutuo y que garantice la continuidad de las instituciones estatales. Han recordado su apoyo a los esfuerzos del Enviado Especial de Naciones Unidas en Siria desarrollados en este sentido.

24. Entre las medidas mencionadas en el plan de acción, figuran, entre otras: desarrollar el aprendizaje de la diversidad y la tolerancia en la educación, en especial en los manuales escolares; fomentar el diálogo entre culturas y el diálogo interreligioso; fomentar las iniciativas y los importantes esfuerzos desplegados por instituciones y jefes religiosos moderados; apoyar los esfuerzos que persigan una mejor integración así como dar más poder a los jóvenes; desarrollar la cooperación administrativa y parlamentaria para fortalecer el Estado de derecho; y proteger los registros civiles y catastrales. Austria ha anunciado que acogerá una conferencia de alto nivel sobre el diálogo interreligioso en junio de 2016.

25. Los participantes han expresado su voluntad de intensificar el apoyo a la acción de la UNESCO para salvaguardar el patrimonio cultural en Siria y en Irak. Han acordado poner en marcha acciones concretas para inventariar, preservar, restaurar, valorizar y enseñar el patrimonio, ya se trate de patrimonio arqueológico, arquitectónico, mobiliario, escrito o inmaterial, como son: desarrollo de cartografía e inventarios de los lugares en peligro o destruidos, restauración de monumentos y manuscritos, selección del patrimonio inmaterial, reforzamiento de los mecanismos internacionales de vigilancia.

26. Los participantes han reafirmado su apoyo al papel de Naciones Unidas en la región para apoyar los procesos políticos, la coordinación y la facilitación de la ayuda humanitaria internacional, la ayuda a los refugiados y las personas desplazadas y la protección del patrimonio cultural. Se han felicitado por la propuesta del Secretario General de Naciones Unidas de crear un grupo de dirigentes respetados para ayudar a que los objetivos de la conferencia avancen.

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27. Los participantes han manifestado su determinación de actuar de manera concreta apoyando los objetivos de la conferencia para proteger a las comunidades amenazadas en Oriente Próximo y preservar la diversidad de la región. Se les ha invitado a inspirarse en el Plan de Acción de París, anexado a las presentes conclusiones, para poner en marcha acciones concretas con vistas a la conferencia de seguimiento, cuya celebración en 2016 ha sido anunciada por el Gobierno español.

Laurent Fabius, ministro de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional de la República Francesa.

Nasser Judeh, viceprimer ministro, ministro de Asuntos Exteriores y de Expatriados del Reino Hachemí de Jordania.

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