América Central

Francia y América Central

Centroamérica, que ha ido ganando estabilidad política, es una región que sigue registrando un crecimiento económico sostenido en América Latina y que no ha sufrido los efectos de las recientes crisis económicas mundiales y regionales, aunque sigue expuesta a algunos desafíos sociales y de seguridad.

Francia, que está interesada en desarrollar sus relaciones con estos países, presta atención a la región y desarrolla una cooperación bilateral dinámica con los países centroamericanos en distintos ámbitos, en particular en cooperación universitaria y lingüística, en formación profesional y en apoyo al desarrollo de sus intercambios económicos.

Disparidad entre el norte y el sur del istmo

América Central tiene una superficie de unos 522 000 km² para siete Estados. La extensión de los más pequeños, como El Salvador o Belice, equivale a dos o tres departamentos franceses. Con una población total de unos 45 millones de habitantes y una tasa media de crecimiento demográfico anual que ronda el 2 %, la región, flanqueada por México al norte (unos 2 millones de km²) y al sur por Colombia (1,1 millones de km²), forma un conjunto heterogéneo:

• Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, estructuralmente debilitados por conflictos internos de la región, son cuatro países a los que les cuesta sacar plenamente partido de indicadores económicos que son favorables. Más del 50 % de su población vive por debajo del umbral de la pobreza.

• Belice, enclave anglófono más orientado hacia el Caribe y Estados Unidos que hacia sus vecinos centroamericanos, registra un desarrollo económico rápido.

• Costa Rica es un centro de estabilidad. En 1948 disolvió su ejército y cuenta con instituciones democráticas sólidas. Ha logrado reducir considerablemente la pobreza (PIB per cápita de 11 834 dólares en 2016) y puede presumir de tener el nivel de vida más elevado de la región. La situación económica de Costa Rica es envidiable y su producción nacional de electricidad procede casi por completo de energías renovables. Además, cuenta con un sistema de protección social de muy alto nivel, que da cobertura a casi toda la población.

• Panamá, por su parte, registra una actividad económica dinámica desde hace muchos años. Garantiza la libertad de circulación en la ruta interoceánica, a la que Francia atribuye gran importancia. Por su canal transita el 5 % de los intercambios marítimos mundiales (petróleo excluido). Estos flujos acarrean un crecimiento económico importante y duradero (del 4,9 % en 2016), que genera grandes ingresos y consolidan las actividades correspondientes: la Zona Libre de Colón, segunda zona franca del mundo después de Hong Kong, y un centro bancario internacional muy desarrollado. El país goza actualmente de una verdadera estabilidad política y de una situación que roza en pleno empleo a pesar de los desafíos fiscales existentes.

Progreso económico y desigualdades sociales

Centroamérica registra un crecimiento económico sostenido (con un 3,5 % de media estos últimos cinco años). En 2016, el producto interior bruto nominal de los países centroamericanos (exceptuando Panamá), se elevó a 189 000 millones de dólares estadounidenses. Sin embargo, sigue habiendo una heterogeneidad regional, con disparidades en la magnitud de las economías, la gestión de las finanzas públicas y los niveles de desarrollo socioeconómico. Guatemala, el país centroamericano más poblado, es la primera economía de América Central (68 000 MUSD en 2016). Le siguen Costa Rica (58 000 MUSD), Panamá (55 000 MUSD) y El Salvador (26 700 MUSD).

En el contexto de la globalización, una de las bazas de la región radica en parte en su mano de obra de bajo coste a proximidad del mercado norteamericano. Estados Unidos ha deslocalizado en la región varios tipos de actividades: talleres de confección en los países del norte del istmo, fabricación de componentes electrónicos o servicios (centros de llamadas) en el país con el nivel educativo más elevado, Costa Rica.

Por otra parte, la falta de empleo en países en los que la inversión pública y privada sigue siendo muy insuficiente obliga a una gran parte de la población activa de los países del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador, Honduras) a expatriarse a Estados Unidos. Después, los migrantes transfieren sumas importantes hacia sus países de origen (las llamadas remesas), una fuente de ingresos importante para dichos países. Las transferencias han aumentado estos últimos años, alcanzando en 2017 los 5000 MUSD en El Salvador, los 8100 MUSD en Guatemala y los 4300 MUSD en Honduras.

En muchos países del istmo, aunque los indicadores económicos reflejan un aumento del PIB, reducir las desigualdades económicas y sociales resulta difícil.

Los estragos de la delincuencia común y la delincuencia organizada

Desde hace unos quince años, ha aumentado considerablemente la delincuencia en los países del norte del istmo (especialmente en Guatemala, en El Salvador y en Honduras) y, en menor medida, en Belice y Costa Rica. La delincuencia organizada, que se nutre del narcotráfico, y la inseguridad subsiguiente preocupan profundamente a la población y suponen un desafío para las autoridades.

América Central registra una de las tasas medias de homicidio más elevadas del mundo (por ejemplo, 60 homicidios por cada 100 000 habitantes en El Salvador). Los motivos de estos actos de violencia son muchos, pero el papel de la pobreza es fundamental. Hay que sumarle los comportamientos resultantes de las guerras civiles y, en Guatemala y El Salvador, la caída de los grupos paramilitares en la delincuencia. En los años noventa, en El Salvador y en Honduras surgió el fenómeno de las maras, que nació en los guetos de las grandes ciudades del sur de Estados Unidos. Estas pandillas de jóvenes delincuentes especialmente peligrosos, que desarrollan una actividad transnacional, se reparten el mercado de la delincuencia en la región de manera violenta. Por último, el narcotráfico, en pleno auge, agrava la amplitud de los fenómenos.

Relaciones exteriores

En Centroamérica, la influencia española sigue siendo significativa, ya sea en el idioma, la cultura, los vínculos económicos o los políticos. En el plano comercial, España es uno de los principales proveedores de todos los países de América Central. Además, es un destino europeo destacado para emigrantes potenciales.

En el plano económico y comercial, Estados Unidos es el primer socio de todos los países del istmo, en todos los ámbitos. Dos Estados de la región han «dolarizado» su economía: El Salvador (desde 2001) y Panamá, cuya moneda, el Balboa, no es sino el dólar. Esta relación se ha intensificado con la aplicación del Tratado de Libre Comercio República Dominicana - Centroamérica -Estados Unidos desde el 1 de enero de 2006.

Por otra parte, estos últimos años, los países asiáticos, con China a la cabeza, han reforzado claramente su presencia en el mercado económico centroamericano después de haber establecido recientemente relaciones diplomáticas con algunos países de la zona.

Esfuerzos de integración regional

Centroamérica se ha dotado de instrumentos de integración regional: el SICA (Sistema de la Integración Centroamericana, instancia política), la SIECA (Secretaría de Integración Económica Centroamericana), la Unión Aduanera Centroamericana y PARLACEN, el Parlamento Centroamericano.

El acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, firmado el 29 de junio de 2012, persigue reforzar la integración económica y permite dinamizar las relaciones entre ambas regiones.

Relaciones del istmo con Francia

Históricamente, Francia goza de buena imagen en América Central. Panamá, por ejemplo, no ha olvidado la obra de Ferdinand de Lesseps, pionero del canal interoceánico. En Nicaragua, Francia se negó a alinearse con la política de bloqueo y de apoyo a los Contras en los años ochenta. Por tanto, la intervención de Francia junto a la Unión Europea en las negociaciones de paz de Esquipulas y los viajes del presidente Chirac (1998 y 2004), en especial a Guatemala (encuentro con Rigoberta Menchú) y en los países azotados por el huracán Mitch en 1998 (Honduras y Nicaragua), fueron muy apreciados tanto por la población como por las autoridades.

Debido a la situación de cercanía de los departamentos franceses de América, Francia sigue de cerca la evolución de la situación regional, más aún cuando la intensificación del tráfico de drogas y su encaminamiento hacia Europa son una amenaza real para los intereses de Francia.

Además, Francia desea mantener un diálogo político sobre varios asuntos con los países del istmo, entre ellos la cuestión de los derechos humanos, el refuerzo del Estado de derecho, la lucha contra la impunidad y el narcotráfico y la cooperación regional con los departamentos franceses de América.

Por último, Francia contribuye a financiar proyectos de gran alcance social en algunos países de la zona a través de distintos instrumentos como Proparco, filial de la AFD, y también gracias a una estrategia de cooperación con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Los proyectos se refieren, entre otras cosas, al desarrollo de las energías renovables y los sistemas de potabilización de aguas.

Retos económicos y comerciales

El progreso económico de la región, conjugado con un potencial agrícola innegable, una población activa joven, ayudas europeas sustanciales e importantes necesidades en infraestructuras, brindan oportunidades para las empresas francesas. En la región, los sectores del transporte, el turismo sostenible y las energías renovables son especialmente prometedores para Francia.

Francia es el 5º proveedor de los países de Centroamérica (268 MUSD, el 6,5 % de las importaciones centroamericanas procedentes de la UE) y su 7º cliente europeo (155 MUSD, el 4 % de las exportaciones europeas). En el periodo 2012-2016 Francia mantuvo sus cuotas de mercado en las importaciones de América Central (0,5 %), siendo 4ª entre los países europeos. La maquinaria, el material eléctrico, electrónico e informático son la primera partida de exportación de Francia hacia Centroamérica, por delante de los productos químicos, los perfumes y cosméticos y los productos farmacéuticos. Costa Rica es el primer proveedor de Francia, e importa principalmente productos industriales y suministros de uso médico y dental. Guatemala, por su parte, es el primer cliente de Francia en la región, principalmente gracias a las exportaciones de productos químicos y de máquinas.

Dinamismo de la implantación cultural francesa

El Instituto Francés de América Central (IFAC), basado en San José, en Costa Rica, orquesta la cooperación francesa en la zona. Los proyectos y acciones llevados a cabo por el IFAC abarcan todos los ámbitos de la cooperación: lingüística, educativa, cultural, universitaria, científica y técnica.

En cooperación universitaria, el programa «CentrAm Sup» persigue, entre otras cosas, estructurar las relaciones que existen entre Francia y la región, apoyándose en los institutos franceses de investigación con presencia en Centroamérica: el Instituto de las Américas, el CIRAD, el IRD y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA). En cuanto a la cooperación lingüística y cultural, se apoya principalmente en la red de Alianzas Francesas, mientras que la cooperación técnica busca favorecer los intercambios de experiencias francesas y centroamericanas en los ámbitos del medioambiente, la gobernanza y el Estado de derecho. En efecto, Francia cuenta con una importante red de centros educativos y culturales tanto por su densidad como por su calidad.

Hay seis liceos franceses en la región: Guatemala (Guatemala), El Salvador (San Salvador), Nicaragua (Managua), Costa Rica (San José), Honduras (Tegucigalpa) y Panamá (Panamá Pacífico, inaugurado en 2010); y catorce Alianzas Francesas: tres en Guatemala (Guatemala, Antigua y Quetzaltenango), dos en Honduras (Tegucigalpa, San Pedro Sula), tres en Nicaragua (Managua, Granada y León), una en El Salvador (San Salvador), tres en Costa Rica (San José, La Sabana y Heredia) y dos en Panamá (Panamá y David). Estos centros muy dinámicos son soportes fundamentales para la difusión de la Francofonía y factores de desarrollo de la formación y los intercambios universitarios. Costa Rica es además el único país latinoamericano en el que la enseñanza del francés es obligatoria hasta el curso equivalente a la 3ème francesa y Panamá reintrodujo en 2016 el francés en 33 centros escolares.

Francia apoya además varios programas de apoyo a la formación profesional, en especial en el sector hotelero, en Honduras y en Panamá.

La Unión Europea (UE), socio político y principal proveedor de fondos
Las relaciones entre la UE y Centroamérica se tejieron con el lanzamiento del proceso de paz de San José en junio de 1983, durante el Consejo Europeo de Stuttgart. Después se reforzaron con el Acuerdo de Esquipulas en 1988 y la creación del SICA en Tegucigalpa en 1991. Además, la UE firmó un acuerdo marco de cooperación con los países centroamericanos en 1993, que fue revisado en 2003.

Las relaciones políticas entre la Unión Europea y América Central también están fundadas en el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y los países de Centroamérica, firmado el 29 de junio de 2012 y en vigor en los países centroamericanos en lo que se refiere al apartado comercial desde 2013. Francia lo ratificó en abril de 2015. El acuerdo persigue reforzar la integración económica y promover el desarrollo sostenible en la región. Incluye tres pilares: diálogo político, cooperación y comercio. En el plano comercial, el acuerdo implica el establecimiento de una zona de libre comercio entre Centroamérica y la UE y una unión aduanera centroamericana.

La UE mantiene con regularidad un diálogo con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), interlocutor principal de la UE en la zona que reúne los 33 Estados de Latinoamérica y el Caribe. Las cumbres UE-CELAC son así uno de los grandes foros de diálogo y cooperación entre la UE y los Estados latinoamericanos. En este contexto, una reunión ministerial tendrá lugar los días 16 y 17 de julio de 2018 en Bruselas.

Las relaciones políticas entre la Unión Europea y Belice se basan en el Acuerdo de Cotonú, que define la asociación de la UE con los países de ACP (África, Caribe, Pacífico), así como en el diálogo UE-CARIFORUM y UE-CELAC.

La cooperación UE-Centroamérica, actualmente sustancial, persigue la estabilización de la región mediante la integración regional, el desarrollo económico y una cooperación específica. La Comisión Europea aporta así un apoyo mediante el Instrumento de Financiación de la Cooperación al Desarrollo (ICD), que goza de una asignación total de 2500 millones de euros para el periodo 2014-2020 y cuyos fondos se han concentrado en los países que más lo necesitan, en torno a varias temáticas (seguridad alimentaria, medioambiente, migraciones y apoyo a los actores no estatales).

Tanto en el ámbito bilateral como en el multilateral, Francia anima el proceso de integración regional en Centroamérica y el acercamiento entre la región y la Unión Europea. En el plano económico, los acuerdos negociados entre las dos regiones son primordiales para dinamizar las inversiones.

La UE es el 3er socio comercial de Centroamérica, por detrás de Estados Unidos y del comercio intrarregional, con el 9,8 % de los intercambios de la región. La Unión Europea representó el 13,6 % de las exportaciones de América Central en 2016 (frente al 11,5 % en 2015) y el 8,6 % de sus importaciones (7,7 % en 2015). Se componen fundamentalmente de máquinas, aparatos eléctricos y electrodomésticos, medicamentos y productos agroalimentarios. En el periodo 2012-2016, la cuota de la UE en las importaciones centroamericanas progresó un 1,4 %, pasando de 6,3 % a 7,7 %. La UE importa mayoritariamente productos agrícolas (café, fruta) y agroalimentarios (azúcar, productos del mar, tabaco, bebidas). Costa Rica, Guatemala y Honduras son los principales socios comerciales de la UE (en 2016, el 39,2 % de los intercambios entre ambas regiones fueron con Costa Rica).

Actualización: 24.05.18

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