Reservas de la biosfera

Desde la creación del programa «el Hombre y la Biosfera» (MAB en inglés) de la Unesco en 1971, las reservas de la biosfera constituyen zonas de ecosistemas terrestres o costeros en las que se da la prioridad a soluciones que permitan conciliar la conservación de la biodiversidad y su uso sostenible. Las reservas de la biosfera sirven, en cierto modo, de «laboratorios vivos» del desarrollo sostenible.

Las reservas de la biosfera forman parte de una red, la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, que permite facilitar el intercambio de información, de experiencia y de personal. En 2015, había 651 reservas de la biosfera repartidas en 120 países (de ellas, 15 son transfronterizas).

Las reservas de la biosfera cuentan con tres zonas interdependientes que deben cumplir tres funciones complementarias:

  • Una zona núcleo que incluye un ecosistema que beneficia de protección y que contribuye a la conservación de paisajes, ecosistemas, especies y recursos genéticos;
  • Una zona tampón que circunda o colinda con la zona núcleo y que se utilice para actividades compatibles con prácticas ecológicas racionales que puedan reforzar la investigación, el seguimiento, la formación y la educación científicas;
  • Una zona de transición, que es la parte de la reserva en la que se autorizan más actividades, lo que permite un desarrollo económico y humano sociocultural y ecológicamente sostenible.

Los gobiernos nacionales proponen las reservas de la biosfera y es el programa MAB quien las reconoce a nivel internacional. La Unesco coordina la red mundial de reservas de la biosfera y promueve su colaboración internacional. Estas reservas desempeñan tres funciones integradas:

  • la conservación, para proteger los recursos genéticos, las especies, los ecosistemas y los paisajes;
  • el desarrollo, para promover un desarrollo económico y humano sostenible;
  • el apoyo logístico, para respaldar y alentar actividades de investigación, de educación, de formación y de observación permanente relacionadas con las actividades de interés local, nacional y mundial encaminadas a la conservación y el desarrollo sostenible.

Las reservas de la biosfera se enmarcan en la trayectoria de los asuntos globales a favor del desarrollo sostenible, ya sea por el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y las Metas de Aichi, cuyo objetivo es poner en marcha de forma coherente y eficaz los tres objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica o, de forma más reciente, los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030.

El 4º Congreso Mundial de Reservas de la Biosfera se celebrará en Lima, Perú, del 14 al 17 de marzo de 2016.

Francia, que participa en este programa desde su lanzamiento, es uno de los primeros países en haber constituido un comité nacional, el comité MAB-Francia (en francés). El comité MAB-Francia ha elaborado una carta de compromiso que anima a los responsables socioeconómicos a avanzar en los compromisos con el medio ambiente y el desarrollo sostenible en estas reservas. En la actualidad, Francia acoge 14 reservas de la biosfera, dos de ellas transfronterizas, con Alemania e Italia.

En 2017, Francia acogerá, en la reserva de la biosfera de la cuenca del Dordoña, la próxima reunión de la red europea de reservas de la biosfera, la red Euromab (en inglés). En cuestión de formación, el comité MAB-Francia ha puesto en marcha un máster (en francés) en la Universidad de Toulouse para estudiantes francófonos dedicado específicamente a la gestión de reservas de la biosfera. Ya se han formado, en este máster, además de estudiantes franceses, estudiantes procedentes de Argelia, Camerún, Congo, República Democrática del Congo y Guinea. Por último, la cooperación francesa (Agencia Francesa de Desarrollo y Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial) ha apoyado y apoya proyectos que involucran a reservas de la biosfera (en francés), en especial en África.

Actualización : 08.02.16

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