Proyecto de acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea: preguntas y respuestas

El 28 de junio de 2019, la Comisión Europea y los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) celebraron un acuerdo político que abre las puertas a la firma de un acuerdo de asociación sobre el diálogo político, la cooperación y el comercio. El acuerdo cubrirá el 91 % del comercio entre ambas zonas.

¿Cuáles son los siguientes pasos?

La Comisión Europea presentará al Consejo de la Unión Europea el proyecto de acuerdo para su aprobación, previa revisión jurídica. Después, el acuerdo deberá obtener la aprobación del Parlamento Europeo antes de ser firmado por el Consejo y de la entrada en vigor provisional de la parte comercial del mismo, que es exclusivamente competencia de la UE. Como su contenido compete tanto a la Unión Europea como a los Estados miembros, para que entre en vigor de manera definitiva habrá de someterse a todos los Estados miembros para su ratificación, teniendo por tanto también que ser ratificado por el Parlamento francés.

¿Cuál es la posición de Francia respecto del acuerdo?

Con los datos de los que dispone, Francia considera que se han tenido en cuenta sus principales peticiones. El acuerdo permitirá abrir mercados agrícolas e industriales y proteger las indicaciones geográficas francesas. Sus disposiciones brindan importantes oportunidades económicas a los exportadores franceses en una región con la que el superávit de Francia asciende a 2000 millones de euros y sus inversiones directas a 31 000 millones de euros.

Francia seguirá alerta y ha recordado que no apoyará el acuerdo a menos que los países del Mercosur se comprometan a cierto número de cuestiones y a menos que las disposiciones del mismo permitan hacer un seguimiento preciso de dichos compromisos. Defiende una postura exigente, en particular en lo que se refiere al sector agrícola y el desarrollo sostenible. Ha fijado los siguientes requisitos, que son cruciales:

  • que el texto mencione la implementación efectiva del Acuerdo de París sobre el clima;
  • que el acuerdo respete la normativa medioambiental y sanitaria europea e incluya explícitamente el principio de cautela;
  • que proteja los sectores sensibles, en especial el del vacuno, el azucarero y el avícola: con cuotas limitadas y progresivas y una cláusula de salvaguardia aplicada a los productos agrícolas sometidos al sistema de cuotas que permitirá controlar las importaciones. La inclusión de este tipo de cláusula de salvaguardia es una primicia en un acuerdo de esta índole.

Una evaluación nacional transparente

Cuando se someta el proyecto de acuerdo a Francia, ésta lo examinará en profundidad para comprobar que cumple las condiciones precitadas. Siguiendo el modelo de actuación que se adoptó para el CETA (teniendo también en cuenta la cuestión de la biodiversidad), se realizará una evaluación completa, independiente y transparente a nivel nacional antes de que el Consejo de la Unión Europea examine el proyecto de acuerdo. Dicha evaluación permitirá valorar su impacto en los sectores agrícolas más sensibles, entre los que figura el del vacuno y el del azúcar, en las regiones ultraperiféricas francesas y en el desarrollo sostenible.

¿En qué interesa este acuerdo a Francia?

A día de hoy, las exportaciones francesas al Mercosur representan cada año unos 6000 millones de euros en bienes y 3000 millones de euros en servicios. El acuerdo posibilitará reducciones arancelarias para todos los exportadores de la Unión Europea, y por tanto de Francia, en particular en productos como el vino, los lácteos y algunas frutas y verduras frescas o en conserva. El sector del automóvil, los productos químicos y farmacéuticos y el textil también se verán afectados. En cuanto a la apertura de los mercados de servicios, debería ayudar a aumentar considerablemente el valor de las exportaciones de servicios franceses una vez terminado el desarme arancelario. Las empresas francesas también deberían beneficiarse de la mayor apertura de la contratación pública del Mercosur.

La reducción de las barreras arancelarias permite garantizar el acceso de las empresas francesas a los mercados en crecimiento para garantizarles salidas y ayudarlas a seguir siendo competitivas. Se trata de apoyar tanto a grandes empresas como a pymes francesas.
Entre otras cosas, la evaluación nacional independiente analizará el impacto macroeconómico que tendrá el acuerdo sobre Francia.

¿Dispone el acuerdo dispositivos de protección de los sectores agrícolas?

A petición de Francia y de otros Estados miembros, se aplicará una cláusula de salvaguardia a los productos agrícolas europeos sometidos al sistema de cuotas, en particular el vacuno, la carne de ave, el etanol y el azúcar. Permitirá a los europeos imponer medidas temporales para poner límite a las importaciones ante posibles aumentos imprevistos y sensibles de las importaciones que puedan plantear problemas en el mercado europeo. Todavía hay que analizar los pormenores de la cláusula y de su periodo de aplicación, al igual que las condiciones para su activación.

En el contexto de la celebración del acuerdo y para disipar cualquier preocupación del sector agrícola, la Comisión se compromete a implementar un paquete financiero de medidas de acompañamiento para el sector agrícola europeo, que podrá representar hasta 1000 millones de euros y transformarse en ayudas para el almacenamiento si los precios se ven afectados, en fondos accesibles a los productores de carne bovina y en financiación para promover la carne bovina en el mercado interior e internacional.

Francia está especialmente pendiente de que las indicaciones geográficas estén efectivamente protegidas tal y como contempla la UE y de la cuestión de los productos agrícolas sensibles no sometidos al sistema de cuotas.

En la evaluación nacional se prestará especial atención al impacto que el proyecto de acuerdo pueda tener en los sectores agrícolas sensibles.

¿Cuáles son las garantías en cuanto a normativa sanitaria y fitosanitaria?

El acuerdo menciona el principio de cautela y contiene disposiciones específicas sobre intercambio de información sanitaria, lucha contra la resistencia microbiana y cooperación sobre el bienestar de los animales. Los productos que se importan a la Unión Europea deben respetar la normativa y los estándares vigentes en el mercado interior. Por ejemplo, en la Unión Europea está prohibido importar carne de vacuno tratado con hormonas. Los países que quieran exportar productos a la Unión Europea deben adaptarse para que su industria respete la normativa europea.

El texto debe incluir disposiciones relativas a la normativa internacional, la regionalización y la transparencia en la notificación de medidas sanitarias y fitosanitarias. Todas estas disposiciones se irán verificando durante el procedimiento.

¿Cómo se asegura la Comisión Europea de que la normativa sanitaria se cumple?

La Comisión Europea realiza auditorías periódicas en los países que exportan a Europa. De producirse no conformidades graves o reiteradas violaciones de la normativa sanitaria para la importación, la Unión Europea puede decidir interrumpir de manera unilateral las importaciones procedentes de un tercer país, o instaurar una vigilancia mayor en la frontera mediante controles y análisis sistemáticos. La autorización para exportar obtenida por un establecimiento extranjero también podrá suspenderse si éste no cumple la normativa europea.

En lo que se refiere a acción climática y protección de la biodiversidad, ¿tiene el acuerdo en cuenta los compromisos tomados por Francia?

En lo relacionado con el medioambiente, Francia estudiará si el acuerdo negociado por la Comisión Europea está a la altura de sus expectativas en cuestión de desarrollo sostenible, dando muestra de coherencia con la postura que no ha dejado de defender durante las negociaciones. En él debe figurar el compromiso que contrajeron los firmantes del Acuerdo de París y en particular Brasil, con la lucha contra la deforestación. También deben constar dispositivos de diálogo con la sociedad civil.

A petición de Francia en particular, el proyecto de acuerdo incluye disposiciones que tienen en cuenta los retos de lucha contra la desforestación y de gestión sostenible de los bosques, complementando así la renovación de los compromisos de los países del Mercosur derivados del Acuerdo de París.

El acuerdo, además de obligar a que las partes se comprometan a ratificar los convenios internacionales relativos al medioambiente (en particular la CITES, sobre biodiversidad), también obliga a los países del Mercosur a implementar medidas de lucha contra la tala ilegal y a promover el suministro de maderas de bosques gestionados de manera sostenible, por ejemplo. Entre otras cosas, invita a las partes a cooperar para garantizar que la madera importada de países del Mercosur no proceda de explotaciones ilegales.

Por último, el acuerdo se enmarca más globalmente en un acuerdo de asociación, por lo que permitirá instaurar una alianza política entre la Unión Europea y el Mercosur sobre, entre otras cosas, los retos relativos a la deforestación.

Actualización : julio de 2019

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