La agenda comercial del Gobierno

En el discurso de la Sorbona del 26 de septiembre de 2017, el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, se posicionó a favor de una Europa abierta y que proteja, capaz de promover los intereses económicos de las empresas y velar por que se respeten los intereses de Francia y las reglas del comercio internacional.

En este contexto, la agenda comercial del Gobierno es equilibrada y garantiza que los operadores franceses tengan acceso a los mercados extranjeros a la vez que preserva las sensibilidades y preferencias colectivas. Francia también trabaja en el Consejo para reforzar su defensa comercial y la protección de sus sectores estratégicos a través del refuerzo de los derechos antidumping y la mejora del control de las inversiones extranjeras, con el fin de garantizar que se reúnan las condiciones necesarias para que la competencia sea leal y que haya reciprocidad en la apertura.

Con el plan de acción CETA del 25 de octubre de 2017, el Gobierno adoptó nuevos compromisos para reforzar la consideración de los retos medioambientales, mejorar la transparencia de las negociaciones y reforzar la protección de los sectores sensibles.

Garantizar el acceso de las empresas francesas a los mercados en crecimiento

En un contexto mundial marcado por la interconexión de los mercados y la instauración de cadenas de suministro globales, resulta fundamental garantizar el acceso de los operadores franceses a los mercados extranjeros para desarrollar sus exportaciones, garantizar una salida a su producción y ayudar a las empresas francesas a seguir siendo competitivas. Más allá de las grandes empresas, el objetivo es fomentar el acceso de las pymes a los mercados en crecimiento, eliminando los obstáculos tanto arancelarios como no arancelarios (normativa, trámites administrativos).

Ante las dificultades de las negociaciones multilaterales en la OMC, cada vez es más frecuente que el acceso al mercado pase por acuerdos bilaterales o regionales. La Unión Europea ha establecido la mayor red de acuerdos preferenciales regionales, que cubren todos los continentes. La política comercial de la Unión Europea, que en inicio se centraba en sus vecinos y sus socios en desarrollo, dio un giro estratégico en 2006, con la implementación de la estrategia «Global Europe» y la negociación de acuerdos comerciales que se conocen como «de nueva generación», cuyo campo de aplicación es más amplio (servicios, licitaciones, barreras no arancelarias, etc.).

Esta política ha posibilitado la firma de varios acuerdos recientes: Corea del Sur (2009), Singapur (2012), Colombia y Perú (2012), Acuerdo AECG-CETA con Canadá (firmado en 2016, provisionalmente en vigor desde septiembre de 2017, Acuerdo de Partenariado Económico con Japón (firmado en diciembre de 2017). Hay negociaciones en curso con Chile, México y el Mercosur, y se está examinando un mandato de negociación con Australia y Nueva Zelanda.

El impacto de dichos acuerdo demuestra que son motores de crecimiento y empleo importantes. Desde la firma del acuerdo comercial con Corea del Sur, la exportación de bienes de la Unión Europea a Corea ha aumentado un 60 % y la balanza comercial alcanzó un superávit de 3100 millones de euros en 2016.

Conciliar apertura y protección

Francia pone gran atención en que los acuerdos no conduzcan a la debilitación de los distintos sectores y sean coherentes con la política agrícola que se lleva a cabo a escala europea.

En este contexto, junto a varios de sus socios, Francia defiende disposiciones que permitan garantizar una competencia justa, y anima a que se fijen cláusulas de salvaguardia o mecanismos de ajuste para prevenir la desestabilización de los sectores más expuestos.

Francia también defiende propuestas acerca del seguimiento de los acuerdos, propuestas que, velando por que sus socios comerciales cumplan con los compromisos que han tomado, están orientadas a garantizar una verdadera reciprocidad para que sus empresas puedan sacar pleno provecho de la apertura de los mercados. En este contexto, Francia ha propuesto reforzar las funciones relacionadas con el seguimiento y el respeto de los acuerdos y crear un «fiscal comercial europeo» encargado de velar por el respeto de dichos compromisos.
Francia también ha obrado en el Consejo en aras del refuerzo de su defensa comercial a través de la modernización de los instrumentos y la renovación de la metodología antidumping. En la actualidad, apoya el texto sobre el control de las inversiones extranjeras directas, que persigue reforzar la implicación del nivel europeo frente a estrategias de adquisición enmarcadas en lógicas estatales.

Intensificar las exigencias en los ámbitos social y medioambiental

Desde 2006, la Unión Europea incluye un capítulo sobre desarrollo sostenible en todos sus acuerdos. Con él, instaura una cooperación entre las partes sobre cuestiones relacionadas con la protección de los trabajadores y la protección del medioambiente. Las disposiciones obligan a los socios a respetar los grandes convenios internacionales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y los acuerdos medioambientales. También se comprometen en ellas a no rebajar la normativa social y medioambiental para atraer inversores.

Sin embargo, ante los debates alrededor de la firma del CETA, el presidente de la República Francesa se comprometió a responder a las dudas, con aclaraciones con base científica sobre su impacto en cuestión de desarrollo sostenible.

Compromiso que se ha cumplido: el pasado 8 de septiembre se entregó el último informe de la Comisión Schubert. El Gobierno francés ha deseado atenerse a todas las conclusiones del informe y preparar el plan de acción alrededor de tres ejes que acompañará la aplicación del CETA:
• la aplicación ejemplar del CETA,
• el establecimiento de una asociación ambiciosa con Canadá en el ámbito medioambiental,
• la mayor cabida del desarrollo sostenible en los futuros acuerdos de la unión.

En este contexto, Francia defiende en Bruselas la instauración de disposiciones vinculantes en materia de desarrollo sostenible, que puedan dar lugar al mecanismo de resolución de diferencias en caso de no respetarse.

Francia también defiende que el hecho de adherir al Acuerdo de París y respetar sus obligaciones jurídicas se convierta en una cláusula fundamental de los futuros acuerdos. El objetivo de esta propuesta muy ambiciosa consistiría en poder denunciar el acuerdo en caso de denuncia del Acuerdo de París, y poder contar así con un resorte más para luchar contra el cambio climático.

Mejorar la transparencia

El plan de acción CETA también prevé mejorar la transparencia de las negociaciones, un compromiso importante del Presidente de la República Francesa.

En particular, persigue un mayor protagonismo de la sociedad civil y el Parlamento y la garantía de una información mejor sobre las negociaciones y su impacto.

En este contexto, el papel del «comité de seguimiento de la política comercial", reunido periódicamente por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, debe ser importante. Al reunir a los representantes de la sociedad civil (organizaciones no gubernamentales, sindicatos, federaciones profesionales) y a parlamentarios, es un foro único para el diálogo y la concertación, que debe posibilitar el debate sobre los principales retos actuales y la consulta a las partes interesadas antes de y durante las negociaciones, para permitir que sus posiciones, propuestas e intereses se tengan en cuenta con la mayor antelación posible.

Última actualización: 02/03/2018

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