La fuerza conjunta del G5 Sahel y la Alianza por el Sahel

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Adopción de la resolución 2391 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el Sahel - Recordatorio de la declaración de Jean-Yves Le Drian, Ministro para Europa y de Asuntos Exteriores (Nueva York, 8 de diciembre de 2017)

" Me congratulo por la adopción unánime de la resolución 2391 del Consejo de Seguridad relativa al apoyo a la Fuerza Conjunta del G5 Sahel.
Con esta resolución, el Consejo de Seguridad aporta una vez más ─por iniciativa y como una prolongación de la resolución 2359 del CSNU, adoptada el pasado mes de junio─ un apoyo político claro y fuerte a los Estados del G5 Sahel que decidieron unir sus esfuerzos para luchar contra el terrorismo y el crimen organizado. "

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La fuerza conjunta G5 Sahel y la Alianza por el Sahel

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72ème AGNU

Évènement G5 Sahel avec les chefs d’État du Niger, de la Mauritanie, du Mali, du Burkina-Faso et du Tchad, en présence d’Alpha Condé, président de l’Union africaine, Moussa Faki Mahamat, président de la Commission de l’UA et Najim Elhadj Mohamed, secrétaire permanent du G5 Sahel, autour d’Emmanuel Macron, président de la République et d’Antonio Guterres, secrétaire général des Nations Unies (New York, ONU).
18/09/2017

© RP France auprès des Nations Unies/Martin Loper

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Mission du Conseil de sécurité au Mali, en Mauritanie et au Burkina-Faso dans le cadre de la présentation et l’observation de la force G5 Sahel (octobre 2017)

© RP France auprès des Nations Unies

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Mission du Conseil de sécurité au Mali, en Mauritanie et au Burkina-Faso dans le cadre de la présentation et l’observation de la force G5 Sahel (octobre 2017)

© RP France auprès des Nations Unies

Los países del G5 Sahel (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania, Níger) se enfrentan al avance de la amenaza terrorista y la delincuencia organizada, que contribuyen a desestabilizar la región. Ante estos desafíos comunes, la respuesta debe ser política, militar y de desarrollo.

Dos iniciativas responden a dichos desafíos. La Fuerza Conjunta transfronteriza del G5 Sahel, que ilustra la voluntad de los africanos de hacerse cargo de su propia seguridad, y la Alianza por el Sahel, basada en la reciprocidad respecto de la rendición de cuentas entre los grandes socios del desarrollo y los Estados del G5. Francia participa en la movilización internacional a favor de estas dos iniciativas ejemplares.

El G5 Sahel: una decisión política ante todo africana

Los presidentes de los cinco Estados del Sahel expuestos a la amenaza terrorista lanzaron oficialmente la Fuerza Conjunta transfronteriza del G5 Sahel el 2 de julio de 2017 en Bamako. La Unión Africana respaldó la creación de esta fuerza militar conjunta, que fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 2359 (21 de junio de 2017), presentada por Francia.

Su mandato es la lucha contra el terrorismo, la delincuencia organizada transfronteriza y el tráfico de seres humanos en el área geográfica del G5 Sahel. Su primera operación tuvo lugar en noviembre de 2017, con los ejércitos de Burkina Faso, Mali y Níger.

Con plena capacidad operacional debe reunir a 5000 hombres (7 batallones en tres zonas horarias- Oeste, Centro y Este). Interviene en una franja de 50 km a ambos lados de las fronteras comunes. En un segundo momento, está previsto el despliegue de una brigada antiterrorista del Sahel en el norte de Mali.

El control político de la fuerza está a cargo de la Presidencia de turno del G5 (Mali en 2017) y su control estratégico dependerá del Comité de Defensa de la Secretaría Permanente del G5. El 9 de septiembre, el presidente Keïta inauguró el cuartel general en la ciudad maliense de Sévaré. Está previsto crear tres puestos de mando (PM), uno por cada zona horaria. El de la zona Centro (región de las «tres fronteras» entre Mali, Burkina Faso y Níger, es operacional. Los tres batallones desplegados bajo su égida ya han realizado la primera operación conjunta.

La fuerza del G5 Sahel es un dispositivo flexible para adaptarse a la evolución de la amenaza y modularse según las prioridades de intervención. No sustituye sino que complementa las actuaciones de la Misión de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA), cuyo mandato es ayudar a que las autoridades malienses estabilicen su país. La articulación de la Fuerza Conjunta con la MINUSMA viene dispuesta en la resolución 2391 (de 8 de diciembre de 2017), que contempla un apoyo operacional y logístico de esta a aquella.

El apoyo financiero y material al G5 Sahel va en aumento. La conferencia de la Coalición Sahel, que se celebró el 13 de diciembre en La Celle Saint-Cloud, permitió consolidar el nivel de apoyo internacional. La Unión Europea ha asignado 50 millones de euros en el marco del Fondo de Apoyo a la Paz para África. Los cinco Estados del Sahel contribuirán con 10 millones de euros cada uno. La contribución francesa asciende a 8 millones de euros en forma de apoyo logístico, a los que debe sumarse el apoyo operacional. Estados Unidos ha previsto 60 millones de dólares dirigidos a Estados de la Fuerza Conjunta. Se han registrado más apoyos de Estados europeos, al igual que promesas de Estados de Oriente Próximo (Arabia Saudí, 100 millones de euros, los Emiratos Árabes Unidos, 30 millones). Se esperan contribuciones complementarias para dar por terminada la ronda de intervenciones en la conferencia de socios prevista por la resolución 2359. 

La Alianza por el Sahel: segundo apartado de la iniciativa Sahel

El esfuerzo realizado para promover la seguridad en la región no tendrá futuro si no viene acompañado de un esfuerzo duradero en materia de desarrollo.
Para estabilizar la región y prevenir la radicalización violenta, resulta imprescindible crear las condiciones para un desarrollo económico que genere empleos, especialmente para los jóvenes, cada vez más numerosos.
Esto implica aumentar los esfuerzos en el ámbito de un desarrollo beneficioso para la región. La Alianza por el Sahel, cuyo lanzamiento, en presencia del presidente de la República Francesa y la Canciller alemana el 13 de julio en París, fue impulsado por Francia y Alemania, toma en consideración a los principales socios multilaterales y bilaterales de los Estados del Sahel en el ámbito del desarrollo.

La Alianza no es una nueva estructura ni un foro de captación financiera, sino un mecanismo para reforzar la coordinación entre los socios para que la ayuda sea más rápida, más eficaz y más específica. Se ha puesto el punto de mira en cinco ámbitos fundamentales: la empleabilidad de los jóvenes (educación y formación); la agricultura, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria; la energía y el clima; la gobernanza y la descentralización y el apoyo al desarrollo de los servicios básicos.

La Alianza por el Sahel está ultimando su organización (se celebraron dos reuniones ministeriales a finales de 2017 y se celebrará una conferencia a principios de 2018). Está abierta a todos aquellos socios dispuestos a implicarse de forma activa y respetando sus principios (su metodología, incluidas las delegaciones recíprocas), en torno a su núcleo fundador (Francia, Alemania, UE, Banco Mundial, Banco Africano de Desarrollo y PNUD).

En este marco de actuación, Francia ha previsto realizar un desembolso complementario de 200 millones de euros para los países del Sahel en un plazo de seis años.

Actualización : enero de 2018

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