Introducción



Mari, capital del reino del Éufrates Medio, fue fundada en medio de la nada a comienzos del III milenio aC en la ribera derecha del valle. Su función principal era controlar el comercio entre Siria, especialmente su parte oeste (Mar Mediterráneo) y la región norte (cordillera del Tauro), y la Mesopotamia. Se planeó al mismo tiempo un sistema de riego y un canal de transporte. Esta capital fue muy poderosa en tres momentos de la historia: en primer lugar, a comienzos del tercer milenio (siglos XXIX y XXVIII) con el primer desarrollo urbanístico en el Cercano Oriente; luego, durante la Dinastía III temprana y el período Acadio (siglos XXVI a XXIV/XXIII); y finalmente del siglo XXII a XVIII, con las dinastías amoritas Shakkanakku. Todos los períodos están caracterizados por monumentos impresionantes - palacios, templos, viviendas - y productos artísticos de gran relevancia. Por último, en 1760 aC el rey de Babilonia, Hammurabi, destruyó la ciudad.