Presentación



El crecimiento de las actividades humanas, que requiere, en particular, la combustión de energías fósiles, fuentes de CO2, contribuye al aumento de la capa natural de gas de efecto invernadero y, correlativamente, al calentamiento del planeta.

Si la actividad agrícola contribuye al cambio climático, esta es igualmente ampliamente afectada por el mismo, con un riesgo importante de caída de la producción, el cual da como resultado graves crisis alimentarias.

Fuertes interacciones entre agricultura y clima

La agricultura, víctima del cambio climático

El calentamiento climático afecta al sector agrícola mundial (cultivos y ganadería), de diversas maneras: aceleración del crecimiento de ciertos vegetales, multiplicación de los eventos climatológicos extremos (sequía, inundaciones), aumento del riesgo de incendios, erosión creciente de los suelos, debido a vientos y lluvias más intensos, extensión geográfica de las plagas de cultivos y enfermedades de los animales y plantas (en particular vectoriales), intrusión de aguas saladas.

[El impacto del calentamiento climático sobre los rendimientos agrícolas depende directamente de la latitud de la zona geográfica y del nivel de aumento de la temperatura. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el aumento de las temperaturas y la aridización de los suelos podrían reducir la producción agrícola en casi un tercio, en las regiones tropicales.

La agricultura, responsable del cambio climático

Fuera de las consecuencias ligadas a la deforestación, el sector agrícola tiene una parte de responsabilidad en el calentamiento climático y estaría al origen del 10 al 14% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

El gas de efecto invernadero de origen agrícola, del cual tres cuartos son emitidos en los países en desarrollo, son el metano (crianza de rumiantes, arrozales), el protóxido de nitrógeno (transformación de los productos con contenido de nitrógeno - fertilizantes minerales y orgánicos - en los suelos) y el gas carbónico (consumo energético).

La ganadería es uno de los principales responsables de estas emisiones y a menudo ha sido estigmatizada, en particular tras la publicación en 2006 del informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (Food and Agriculture Organisation - FAO), «La larga sombra del ganado» («Livestock’s long shadow»), cuyos aspectos más negativos han sido resaltados por los lobbies medioambientalistas y vegetarianos. Sin embargo, las cifras dadas a conocer conciernen igualmente a las emisiones brutas de gas de efecto invernadero, sin tomar en cuenta el impacto favorable del sector agrícola.

Por último, cabe mencionar el impacto importante del sector agroalimentario (transporte, transformación, distribución, cadena del frío, etc.) de cara al cambio climático, a veces superior al de la producción agrícola primaria y que podría ser exacerbado por las políticas actuales de industrialización de las últimas etapas de las filiales agroalimentarias.

La agricultura puede contribuir a la atenuación del cambio climático

La agricultura es un sector de actividad en el cual las emisiones son compensadas, por lo menos en parte, por el almacenamiento de carbono que este genera.

Las tierras agrícolas (en particular las praderas) y los bosques pueden captar y almacenar carbono gracias a la fotosíntesis y al almacenamiento de carbono en la materia orgánica de los suelos: son estas "fuentes de carbono" las que juegan un rol importante en la atenuación del calentamiento climático.

Modificaciones del uso de los suelos y de las prácticas agrícolas (reducción de las aradas, cultivos bajo cobertura vegetal) permitirían aumentar la tasa de carbono en los suelos y reducir de manera significativa la participación de la agricultura en el calentamiento del planeta.

La agricultura debe adaptarse al cambio climático

El sector agrícola es uno de los sectores más directamente amenazados por el cambio climático. Importantes riesgos pesan sobre la producción agrícola y la seguridad alimentaria, en particular para las poblaciones más vulnerables, que dependen fuertemente de la agricultura y la ganadería, al mismo tiempo que disponen de recursos económicos y tecnológicos limitados.

Por consiguiente, se plantea con agudeza para este sector la cuestión de la capacidad de adaptación y de la capacidad de adaptación frente a los cambios climáticos. Es necesario adaptar los sistemas de cultivo a las condiciones climáticas modificadas, tanto mediante el recurso al material genético apropiado (nuevas variedades vegetales o nuevas razas animales, más adaptadas a las condiciones climáticas de mañana) como mediante la definición de itinerarios técnicos revisados, al mismo tiempo que se toma en cuenta los riesgos sanitarios futuros.

Los retos de la lucha contra el calentamiento climático para el sector agrícola

Entre los mayores impactos mayores identificados por el Grupo de expertos intergubernamental sobre la evolución del clima (GIEC), figuran las crisis vinculadas a los recursos hídricos y alimentarios, así como los peligros sanitarios.

Riesgos de agravación de las crisis alimentarias

La agricultura juega un rol esencial en la seguridad alimentaria, la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible. La ganadería, que representa el 40% del valor de la producción agrícola mundial, contribuye a los medios de existencia y a la seguridad alimentaria de cerca de 1.000 millones de personas.

En un mundo en el que la población podría llegar a 9,000 millones en 2050, la producción alimentaria debe crecer de manera significativa. En particular, el crecimiento demográfico y el alza del nivel de vida, modificadores de los hábitos alimentarios, contribuyen al aumento de la demanda de productos animales.

Si, en algunos casos (norte de Canadá, norte de Rusia) el calentamiento climático puede generar aumentos de la producción, su impacto debería ser globalmente negativo sobre la producción agrícola mundial. Este modifica no solamente los volúmenes globalmente producidos, sino igualmente la geografía de los intercambios internacionales, con consecuencias sobre la dinámica de los mercados alimentarios.

Combinado a otras inestabilidades esperadas, el cambio climático puede igualmente contribuir a la multiplicación de las crisis ligadas a la caída de los ingresos (actividades generadoras de ingresos de alta dependencia climática) y, sobre todo, crisis en los mercados. Ante la ausencia de stocks o de otros medios de regulación de los mercados, debe esperarse volatilidades crecientes de los precios. Por consiguiente, la cuestión de la capacidad de adaptación concierne no solamente a los sistemas de producción agrícola, sino también a los hogares y consumidores, así como a los sectores económicos altamente distribuidores de empleos e ingresos y que, por consiguiente, condicionan el acceso a la alimentación.

A fin de responder al crecimiento de la demanda alimentaria mundial y garantizar la seguridad alimentaria de las poblaciones más pobres, es necesario adaptar los sistemas de producción, reduciendo la vulnerabilidad de los mismos a los cambios climáticos, y proponer tecnologías de producción más eficaces y respetuosas del medio ambiente. Estas acciones deben emprenderse con rapidez, tomando en cuenta de los plazos prolongados necesarios para que los esfuerzos de atenuación tengan una incidencia.

Pero estas consideraciones nos orientan igualmente hacia una concertación intersectorial sobre las relaciones entre cambio climático y seguridad alimentaria, que no se limitan únicamente a la cuestión de la producción agrícola.

Una incidencia sobre los riesgos sanitarios y fitosanitarios

Los cambios climáticos tienen un efecto directo sobre el hábitat y los movimientos de población, de los animales domésticos o salvajes, de los agentes patógenos y de sus vectores eventuales (insectos, acáridos). El clima influye en los parámetros de transmisión o de dinámica de las enfermedades: estudios recientes no indican un crecimiento ineluctable de las enfermedades, sino más probablemente desplazamientos de las áreas de repartición, con un aumento del riesgo en ciertos lugares y una disminución en otros.

El cambio climático puede tener igualmente un impacto sobre la seguridad sanitaria de los productos alimenticios: proliferación de micotoxinas, uso creciente de pesticidas y de medicamentos veterinarios, cambio en la aparición de riesgos químicos y microbiológicos.

Queda mucho por hacer para comprender y predecir mejor las consecuencias del cambio climático sobre las enfermedades de los vegetales y animales, incluidas las zoonosis (enfermedades transmisibles entre el hombre y el animal). Comprender, modelizar y cartografiar el riesgo sanitario futuro permite lucha mejor contra las enfermedades animales y las plagas de los cultivos, contribuyendo de esta manera a aumentar la producción, a reforzar la seguridad alimentaria y a preservar la salud pública.

La coordinación internacional sobre la agricultura y el clima

La agricultura en las negociaciones del Convenio sobre el clima

El Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (CCNUCC), adoptado en Río de Janeiro en 1992, constituye un marco intergubernamental para enfrentar el desafío planteado por los cambios climáticos. El objetivo consiste en estabilizar las concentraciones de gas de efecto de invernadero en la atmósfera, a un nivel que impida toda perturbación antrópica peligrosa del sistema climático, a fin de que, en particular, la producción alimentaria no sea amenazada.

En 1997, los gobiernos adoptaron un tratado de aplicación, el protocolo de Kioto, entrado en vigor en 2005, el cual prevé medidas legalmente duras de reducción o limitación de las emisiones de gas de efecto invernadero para los países industrializados y en transición.

Si el bosque es históricamente tomado en cuenta en la CCNUCC, en particular en los aspectos vinculados a la deforestación, la agricultura sólo ha tenido un lugar de importancia en las negociaciones internacionales en 2099, bajo el impulso en particular de Francia y la Unión Europea, debido a la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y tomar en cuenta la atenuación y adaptación en el sector agrícola de los países en desarrollo.

Un consenso existe actualmente sobre la importancia del rol de la agricultura en el régimen climático, a la vez en los países desarrollados y en los países en desarrollo, para limitar el calentamiento mundial a 2°C.

En la perspectiva de la XVI Conferencia de las Partes de la CCNUCC, prevista en Cancún (México) en diciembre de 2010, los trabajos continúan, a fin de finalizar los textos, de los cuales un texto específico sobre la agricultura. Estos textos forman la base de un futuro tratado internacional sobre el régimen de lucha a implementar para finales de 2012, fecha en la cual llega a su fin el protocolo de Kioto. Para la agricultura, las discusiones se orientan principalmente a:

- el rol de este sector en materia de atenuación y la importancia de implementar el artículo 4.1 (c) del Convenio sobre atenuación, en particular aumentando la productividad global de la agricultura, de manera sostenible;

- las necesidades de cooperación en investigación y desarrollo y tecnologías;

- el desarrollo de un programa de trabajo sobre la atenuación en el sector agrícola, considerando los vínculos necesarios con la adaptación y la seguridad alimentaria.

El sector agrícola continúa siendo un tema importante para los países en desarrollo. Para la mayoría de estos, el sector agrícola es un sector económico mayor. En Malí, por ejemplo, el sector agrícola contribuye en 40% al PIB y ocupa al 79% de la población activa.

El programa de trabajo sobre la agricultura, en el marco de la CCNUCC, está orientado al progreso de los avances metodológicos (contabilización de los stocks de carbono en los suelos, por ejemplo, mejora de los inventarios) y sobre los apoyos posibles a las acciones de atenuación del cambio climático.

Diversas organizaciones internacionales (FAO, Federación internacional de productores agrícolas, Instituto para la política agrícola y comercial, Programa alimentario mundial y Banco Mundial) participan activamente en estos trabajos.

Iniciativas multilaterales de colaboración

Dados los retos del cambio climático para la agricultura, han aparecido iniciativas al margen del marco onusiano de la CCNUCC.

Por propuesta de Nueva Zelanda, se ha constituido una "Alianza mundial" de coordinación de la investigación sobre la atenuación del cambio climático en la agricultura. El objetivo consiste en mejorar los conocimientos y tecnologías sobre el tema y garantizar la más amplia difusión de las informaciones. La reunión de lanzamiento, llevada a cabo en Wellington a inicios de abril de 2010, definió diversos temas de investigación (ganadería, cultivos, gestión de los arrozales, medidas e inventarios, ciclo del carbono y del nitrógeno). Francia coordina, junto con Australia, al grupo de investigación sobre el ciclo del carbono y del nitrógeno y la captación de carbono en los suelos.

Además, la mayoría de los organismos internacionales encargados de la agricultura y de la seguridad alimentaria inscribieron el tema del cambio climático en su programa de trabajo: FAO, Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Organización Mundial de la Salud Animal (OIE), Banco Mundial, Unión Europea, etc.

Por último, se ha implementado numerosos programas de investigación sobre este tema, implicando a institutos franceses (Centro de cooperación internacional en investigación agronómica para el desarrollo / CIRAD, Instituto nacional de investigación agronómica / INRA, Instituto de investigación en ciencias y tecnologías para el medio ambiente / Cemagref) e internacionales, en particular en el marco de los mega programas del grupo consultivo de investigación agrícola internacional (GCRAI), con uno de ellos dedicado al cambio climático y, en el marco de la iniciativa de programación conjunto europea consagrada a la "agricultura, seguridad alimentaria y cambio climático".

La posición francesa

Francia inscribe con claridad su acción dentro de las negociaciones internacionales sobre el cambio climático en el marco europeo. Esta milita igualmente con sus socios por compromisos ambiciosos, claros y exigentes. Sin embargo, esta ha definido a la agricultura como uno de los elementos prioritarios de su compromiso. Desde 2009, esta apoya activamente la inclusión de la agricultura en estas negociaciones y, en particular, la integración de la adaptación en las políticas sectoriales y en los programas de ayuda al desarrollo.

El Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM) financia diversos proyectos orientados al reforzamiento de las capacidades en materia de seguimiento y evaluación de los impactos del cambio climático y el desarrollo de sistema de alerta precoz y de planes de prevención de los riesgos en los ámbitos o sectores sensibles: recursos hídricos, seguridad alimentaria, salud. La Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) financia proyectos de desarrollo en el ámbito agrícola, los cuales prevén una evaluación del balance de carbono, a fin de medir el beneficio conjunto para el clima de estos proyectos y proponer una metodología para la cuantificación del almacenamiento de carbono en los suelos.

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) francesas están igualmente muy activas sobre este tema y militan por la asociación de las acciones de lucha contra el cambio climático y contra la pobreza y la inseguridad alimentaria, velando por la inclusión de las agriculturas campesinas del Sur.

El Grupo Interministerial sobre Seguridad Alimentaria (GISA), que reúne a las administraciones concernidas y a representantes de la investigación, de fundaciones y de ONGs, ha creado un grupo de trabajo específico, cuyo objetivo es de identificar las acciones necesarias a implementar y definir la posición francesa sobre el tema, de cara a las citas internacionales, en particular la sesión del comité de seguridad alimentaria mundial (CSA), en octubre de 2010, y la XVI Conferencia de las Partes de la CCNUCC, en diciembre de 2010.

Para mayor información

Informe del IFPRI (Instituto internacional de investigación sobre políticas alimentarias): Cambio climático: impacto sobre la agricultura y costes de adaptación (en inglés):
- www.ifpri.org/publication/climate-change-impact-agriculture-and-costs-adaptation

FAO y cambio climático:
- www.fao.org/climatechange/fr/

FIDA y cambio climático:
- www.ifad.org/operations/c_strategy/index.htm

OIE y cambio climático:
- www.oie.int/fr/press/fr_090525.htm

Banco Mundial y cambio climático:
- http://siteresources.worldbank.org/EXTCC/Resources/WBG-at-Work-fr_web.pdf

ONGs y cambio climático:
- www.coordinationsud.org/Climat