Francia, sin olvidar el principio de independencia nacional y preocupada por proteger sus intereses en el mundo así como el respeto a los valores democráticos, presta particular atención a su política de defensa, adaptándose constantemente a las evoluciones de las amenazas y del contexto internacional.

El contexto estratégico se ha modificado profundamente: presenta una situación internacional duraderamente degradada e imprevisible, marcada por un aumento muy sensible de los riesgos originados por la proliferación de armas de destrucción masiva, así como por el cambio de escala de las amenazas ligadas al terrorismo. Por otro lado, el desarrollo de una defensa europea, que Francia promueve activamente, compromete al país, de modo más firme que en el pasado, en el desarrollo de las capacidades militares europeas.