Botánica

El algodonero, un arbusto que crece en todos los continentes
El algodonero pertenece a la familia de las Malváceas.
De las 50 especies de algodonero, sólo dos de ellas producen la mayor parte del algodón de todo el mundo: Gossypium hirsutum (90% de la producción mundial), Gossypium barbadense (5% de la producción mundial).
El algodonero está presente en los cinco continentes en una franja comprendida entre la latitud del Xinjiang en el hemisferio norte, y la de las planicies de Sudáfrica en el hemisferio sur.
El algodonero es una planta perenne utilizada como planta anual, es decir, que se la vuelve a sembrar cada año. Requiere calor, mucho sol y, sobre todo, agua durante su floración.

Una misma planta lleva botones, flores y frutos, las “cápsulas”
El algodonero florece al tiempo que crece. Se dice que es una planta de crecimiento continuo. Se pueden encontrar en una misma planta tanto botones como flores y frutos, llamados “cápsulas”.
La flor del algodón es amarilla cuando abre, se vuelve rosa violáceo una vez fecundada. Posteriormente se marchita y se transforma en cápsula.

Una vez maduras, las cápsulas se abren y dejan aparecer el algodón
Una vez maduras, las cápsulas se abren y dejan aparecer una pequeña bola blanca, el algodón.
Cada cápsula contiene alrededor de treinta semillas, repartidas en 4 o 5 receptáculos. Se trata de las semillas que producirán las fibras de algodón.
En su estado natural, el algodón es blanco o de color. Existen algodoneros cuyas fibras son color marrón, caqui, ocre o verde grisáceo.
En los países industrializados, el desarrollo de tinturas químicas ha hecho que se favorezca la producción de fibras blancas.


