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Decisión

Todo ministerio prepara y luego aplica las decisiones que toma el poder político: ministro, gobierno, presidente de la República. Este principio es particularmente cierto en política extranjera y en diplomacia.

Política extranjera y diplomacia

Son dos nociones que a menudo se confunden. Sin embargo, hay más de un matiz entre ellas. La política extranjera se refiere a las grandes opciones que corresponden a la identidad de un país, a la idea que este país tiene de sus intereses profundos, a sus metas a largo plazo; por ejemplo: ratificar el tratado de Ámsterdam, intervenir con la OTAN en Kosovo. La política extranjera podría compararse a la estrategia en materia militar. La diplomacia sería más bien la táctica. Es la puesta en aplicación de la política extranjera en contacto con los países socios: participar o no en una conferencia y a qué nivel, conceder o no un préstamo a tipo preferencial. En otras palabras, podríamos decir que la política extranjera no teme tomar los riesgos de los litigios y que la diplomacia se dedica a resolverlos. La palabra "diplomacia" designa también el arte de la negociación y finalmente el conjunto del personal encargado de estas funciones.


"La diplomacia no es más que la aplicación cotidiana de la política exterior."

Metternich.

El ministerio propone

Le corresponde sugerir rápidamente las reacciones a los eventos exteriores: iniciativas de otros Estados (por ejemplo, los ensayos nucleares de India) o catástrofes naturales que afectan a nuestros compatriotas. Pero es preferible preceder el acontecimiento, prever los riesgos gracias a una vigilancia atenta, imaginar medidas, poner en alerta a los dirigentes. Anticipar, inventar, concebir, recomendar, es la primera misión de los puestos y servicios diplomáticos. El agente encargado de un asunto no es un simple ejecutante. Se le impulsa a presentar sus ideas, que, si inspiran confianza, franquearán los grados de la jerarquía y podrían convertirse en la posición de Francia. Este proceso puede ser largo cuando el tema es técnico. A veces, las circunstancias obligan a quemar etapas, a abrir una célula de crisis. El ministerio se esfuerza en acortar la cadena jerárquica y en abreviar los procesos de decisión explotando las nuevas técnicas de información y de comunicación. La reciente reorganización de la administración central estipula que cada dirección en su campo "define y aplica" la acción de Francia. La decisión final depende naturalmente del nivel político.

El poder político dispone

El ministro es el jefe de la diplomacia. Como sus colegas, dirige sus servicios y la actividad de los mismos. Como ellos, debe presentar algunas de sus proposiciones al consejo de ministros. Pero su situación es particular porque la Constitución de 1958 confiere al presidente de la República un papel eminente en política extranjera. Entonces, el ministro debe colaborar estrechamente con el presidente y con el primer ministro, jefe del gobierno que, según la Constitución, determina y conduce la política de la nación. Cualesquiera que sean sus relaciones políticas, el interés nacional exige que las autoridades francesas hablen al unísono, incluso si lo hacen por distintas bocas.


Instrumento de la diplomacia, el ministerio de Asuntos Exteriores es la herramienta que ayuda a tomar decisiones a todos los niveles en materia de política extranjera.

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