La V República, Un régimen singular

Estatua de Marianne, la representación de la República
francesa. La historiadora Michelle Perrot señala que
en Francia "desde la III República (1870-1940) la mujer
es admitida (en la vida política) como símbolo
sin presencia real". Ahora con Ségolène Royal es la
primera vez que una mujer de un gran partido aspira a
la presidencia de la República y cuando "Marianne entra
por fin en la arena política".
Los ciudadanos franceses elegirán un nuevo presidente de la República y un nuevo Parlamento en los meses de mayo y de junio de 2007. ¿Cuáles son sus funciones y sus respectivos poderes?
La V República deseada por el general de Gaulle y fundada en 1958 es una excepción en el paisaje de las democracias modernas, tomando a la vez un modelo parlamentario y un modelo presidencial. Por ello el régimen francés a menudo se califica de semipresidencial.
Después de las III y IV República, marcadas por la debilidad del presidente, fruto de la desconfianza hacia el "poder personal" desde la monarquía del imperio de Napoleón, la inestabilidad gubernamental y la supremacía del Parlamento, la Constitución de 1958 confirió al presidente de la República poderes sin precedentes y un papel predominante en el funcionamiento institucional.
El presidente, elegido por sufragio universal directo desde 1962, es el hombre de la nación, guardián de las instituciones, "garante de la integridad del territorio" y de la "continuidad del Estado", se sitúa por encima de los partidos y puede dirigirse directamente al pueblo, mediante un referéndum, por ejemplo. También es el jefe del Ejecutivo, quien da las grandes orientaciones políticas aplicadas por el Gobierno y por el primer ministro, a quien tradicionalmente elige dentro del partido mayoritario del Parlamento. Aunque el presidente puede disolver la Asamblea Nacional, esta cámara no puede sacarle del poder, sólo censurar al gobierno, el cual controla la agenda parlamentaria.

El Presidente de la República
es elegido desde 1962 por
sufragio universal directo.
El "motor" del Ejecutivo
Con Charles de Gaulle, Georges Pompidou, Valérie Giscard d’Estaing, François Mitterrand o Jacques Chirac, el presidente de la República se ha convertido en el verdadero motor del poder ejecutivo. Sólo los periodos de "cohabitación", con el Parlamento dominado por la oposición (1986-1988 y 1993-1995 bajo la presidencia de François Mitterrand y entre 1997 y 2002 con Jacques Chirac) vieron su influencia reducida y la dirección del Ejecutivo en manos del primer ministro de la oposición.
En el plano internacional, el presidente es el máximo representante de Francia y en este papel negocia, ratifica y vela por el respeto de los tratados. Es el principal responsable de la defensa y de la diplomacia (su "coto reservado"), en coordinación con el Gobierno. El presidente nombra a los embajadores de Francia en el extranjero y acredita a sus homólogos extranjeros en Francia. Es el jefe del Ejército y el único responsable del arma nuclear.
Así, el régimen actual, contestado estos últimos años por algunos, que apelan a la fundación de una VI República mejor equilibrada, se decanta claramente a favor del Ejecutivo y rompe con décadas de "régimen de asamblea".
El Parlamento, formado por la cámara de la Asamblea Nacional (577 diputados elegidos por sufragio universal directo) y por el Senado (321 senadores elegidos por un colegio de "grandes electores" representantes de los municipios y los franceses en el extranjero) vota las leyes, aprueba el presupuesto del Estado y del sistema de Seguridad Social y controla la acción del Gobierno, con el que comparte la iniciativa legislativa, a través de misiones de información o de comisiones de investigación. Los textos se examinan y se discuten entre las dos cámaras, por turnos. Pueden modificarse (enmiendas) y sólo se adoptan cuando se obtiene una mayoría de votos en cada una de las dos asambleas.
Florence Raynal
Periodista
La agenda 2007
Tras el referéndum del 24 de septiembre de 2000, la duración del mandato presidencial ha pasado de siete a cinco años, y coincide con la duración del mandato de los diputados elegidos en el Parlamento. Así, el año 2007 se dedicará a las presidenciales y a las legislativas.



