La Francia de los tres océanos

Las playas de la isla de la Reunión son, al igual que su relieve,
diversas y variadas. Saint Leu es célebre por tener las olas más
impresionantes de surf del mundo.
La Désirade, Marie Galante, Papeete, las Marquesas, Clipperton, Saint Martin... La sola evocación de estas islas es una invitación al viaje a una Francia de mestizaje cultural y étnico.
Antillas francesas (Mar Caribe)
Polinesia francesa (Océano Pacífico)
La Reunión (Océano Índico)
El polvo de estas islas dispersas por los principales océanos del mundo (Pacífico, Atlántico e Índico) compone la mayoría de los territorios franceses de ultramar, que hacen soñar a los numerosos viajeros que los eligen como destinos predilectos. Además ofrecen a Francia un amplio territorio marítimo (diez millones de kilómetros cuadrados), elevando al país galo a segundo propietario marino después de Estados Unidos.
Ahora bien, la importancia de estos municipios de ultramar no es sólo económica y turística, sino también política y cultural. Su situación geográfica estratégica las convierte en pasarelas entre la Francia metropolitana y estas zonas culturales llamadas a desempeñar papeles cada vez más significativos en el mundo multipolar que esta emergiendo.
En estas islas, donde en razón de la esclavitud de la colonización, pueblos procedentes de todo el planeta se han enfrentado, destruido y reinventado, también son verdaderos laboratorios de multiculturalismo, principal reto de nuestro mundo en mutación.
Con 2,3 millones de habitantes, los territorios de ultramar tienen hasta diez estatus administrativos diversos, que evolucionan. He aquí una lista de las principales entidades.

Martinica, apodada
"la perla de las Antillas" forma
con la isla de Guadalupe las
Antillas francesas. Tierras
caribeñas por su geografía
y francesas por su historia.
Antillas francesas (Mar Caribe)
Martinica, llamada "la perla de las Antillas", es el archipiélago de Guadalupe compuesto por siete pequeñas islas, que forman las Antillas francesas. Estas tierras, dotadas de playas de arena azul al borde de un mar de presencia obsesiva, ricas en parques naturales con bosques tropicales y relieves volcánicos, son caribeñas por su geografía y francesas por su historia.
Descubiertas por Cristóbal Colón, cayeron en dominio francés en la época de Luis XIV, y conocieron el Antiguo Régimen y la esclavitud, que fue abolida definitivamente en 1848. En 1945, Martinica y Guadalupe fueron integradas en la Repúbica francesa como departamentos de ultramar.
Antaño pobladas por Amerindios, arawaks y caribes, las Antillas francesas hoy están habitadas por un pueblo de múltiples orígenes, producto del mestizaje de poblaciones europeas, africanas e indias que han desembarcado sucesivamente en estas islas desde hace 500 años, y que ha contribuido a su desarrollo económico y cultural. La mezcla de estos pueblos, de sus costumbres y de sus misterios fundaron la "creolidad" que, según numerosos escritores martiniqueses y guadalupeños (Édouard Glissant, Patrick Chamoiseau, Raphaël Confiant, Daniel Maximin, Gisèle Pineau) colorea y determina todos los aspectos del pasado antillés.
Polinesia francesa (Océano Pacífico)
El imaginario popular asocia Polinesia francesa con playas de ensueño y lagos de postal, con montañas verdes y cascadas suntuosas, tahitianas con coronas de flores trenzadas, y cuerpos cubiertos de floridos tatuajes.
Repartida en cinco subdivisiones administrativas (islas Marquesas, archipiélagos de Tuamotu-Gambier, islas Bajo el viento, islas del viento e islas Australes), la Polinesia francesa es un conjunto de islas y atolones del océano Pacífico anexionados a Francia en el siglo XIX. Situada a 17.000 kilómetros de la metrópoli, disfruta de una gran autonomía en los territorios franceses de ultramar.
Otrora refugio de pintores como Gauguin, Polinesia francesa hoy es frecuentada por turistas japoneses, australianos y otras poblaciones de la región del Pacífico. Con su mar de olas increíblemente potentes próximas de las playas, la isla de Tahiti, la más grande del archipiélago de la Sociedad, se ha convertido en la cita ineludible de surferos de todo el mundo.
La Reunión (Océano Índico)
La que fuera escala en la ruta de las Indias para barcos ingleses y holandeses, esta isla volcánica del océano Índico estuvo deshabitada hasta la llegada de marinos franceses que la hicieron suya, en nombre de su Rey. En 1640 la bautizaron isla Bourbon. Habitada por europeos, africanos, indios y chinos, su población hoy está muy mezclada y se eleva a 700.000 personas. Debido a sus viejos lazos con la metrópoli, la Reunión goza de un estatus de departamento de ultramar. También es miembro de la Comisión del océano Índico, donde representa a Francia y a Europa.
La economía de la isla se basa en el turismo y en la producción y transformación de caña de azúcar. También es el primer productor mundial de vainilla. Poco reputada por sus playas, la antigua isla Bourbon atrae a muchos amantes de la marcha, que vienen a explorar sus bosques tropicales con circos escarpados donde caen las cascadas. Los viajeros también van a ella por el fabuloso espectáculo de las erupciones de Piton de la Fournaise, volcán todavía en actividad que amenaza ciudades enteras.
Los futuros visitantes encontrarán informaciones útiles en el sitio web del Ministerio francés de Ultramar (www.outre-mer.gouv.fr), y en la Maison de la France (http://fr.franceguide.com).
Tirthankar Chanda
periodista y universitaria



