Violencia en Siria (16 de mayo de 2012)
Condenamos con todo vigor los recientes asesinatos perpetrados por las fuerzas del régimen sirio en contra de su propio pueblo. Denunciamos en particular los disparos efectuados por dichas fuerzas durante los funerales en Khan Cheikhoun que provocaron la muerte de veinte personas, así como también el ataque del que fue objeto el convoy de observadores de la ONU. Es deber de las autoridades sirias garantizar la protección y la seguridad de los observadores.
Lanzamos un llamado firme a Damasco, tal como lo hizo ayer el Enviado especial conjunto de Naciones Unidas y de la Liga Árabe, el señor Kofi Annan, a que acepte las condiciones que permitirían la distribución de la ayuda humanitaria, en estos momentos en que más de un millón de sirios la necesitan. Es inadmisible que Damasco insista en negar el acceso a los trabajadores humanitarios y a Naciones Unidas desde la visita a Siria, en el mes de marzo, de la Coordinadora humanitaria de Naciones Unidas, la señora Amos.
Frente a tal degradación y desprecio evidente de Damsco por el cese al fuego, la comunidad internacional debe volverse a movilizar para permitir que se ponga en marcha, de manera efectiva, el plan de Kofi Annan. El próximo informe que se establezca a partir de las conclusiones de la MISNUS deberá permitir que el Consejo de Seguridad tome las decisiones que se imponen.






