IX Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe

OCDE - Política económica - Discurso del Sr. Bruno Le Maire, Ministro de Economía (París, 9 de junio de 2017)

Señores Presidentes,

Sr. Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, estimado Luis,

Sr. Secretario General de la OCDE, estimado Ángel,

Señoras y señores ministros,

Señoras y Señores:

Para mí es un gran placer recibirlos por primera vez en este centro en mi calidad de ministro y abrir la novena sesión del Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe.

Es un honor para nosotros que el Sr. Pedro Pablo Kuczynski, Presidente de Perú, y el Sr. Jimmy Morales, Presidente de Guatemala, hayan aceptado participar en este foro.

Esta cita anual de alto nivel plantea los grandes retos económicos a los cuales se enfrentan sus países y el continente latinoamericano. Nos congratulamos de que cada año, París sea el lugar de intercambios privilegiados.

Nuestras relaciones económicas bilaterales se han desarrollado considerablemente y Francia desea consolidar su papel de socio económico de primer orden en la región. En el plano multilateral, nuestras opiniones coinciden en numerosos ámbitos y es importante que podamos intercambiar puntos de vista sobre los grandes retos que enfrenta la economía mundial.

Este año una vez más, sé que los debates estarán a la altura de la calidad de los panelistas presentes así como de los retos para América Latina y el Caribe y, en particular, para abordar el tema de la nueva situación económica a escala latinoamericana, al igual que el tema del lugar de la juventud, tan presente en este continente, y a quien se debe dar todas las oportunidades de participar en la vida económica.

1. Estos retos se inscriben en una situación macroeconómica de la región que sigue siendo frágil.

América Latina ha vivido dos años difíciles (2015 - 2016) debido a la baja de los precios de las materias primas que se tradujeron en una recesión a escala del subcontinente. No obstante, habida cuenta de los choques que sufrieron, las economías de la región han logrado superar estos dos años sin un accidente grave. A pesar de un contexto internacional incierto, América Latina debería retomar la senda del crecimiento en 2017, lo cual debe permitir proseguir y acelerar las reformas.

Ciertamente, el crecimiento no estará al mismo nivel que en los años 2000. Pero es deseable obtener los mismos beneficios con el fin de llevar a cabo reformas estructurales en el ámbito de la promoción de la inversión, la competencia, la educación, la formación profesional y la diversificación de las actividades económicas. Las políticas redistributivas habían permitido entonces la reducción de las desigualdades.

2. En este contexto, es necesario proseguir las reformas.

Es necesario coordinar mejor nuestras políticas económicas para que propicien un crecimiento más duradero y más inclusivo.

En primer lugar, es posible trabajar en una mayor diversificación de las economías latinoamericanas. Es necesario afrontar el reto de la inclusión de las poblaciones que están al margen del mercado laboral, y en primer lugar de ellas, la juventud. Al respecto, las inversiones directas extranjeras, provenientes de Europa y Francia, pueden desempeñar un papel esencial aportando capitales, nuevas tecnologías y el acceso a nuevos mercados. Las políticas que contribuyen a aumentar la visibilidad y la estabilidad para los inversionistas extranjeros merecen promoverse.

Posteriormente, se necesitan reformas fiscales. Varios países han emprendido reformas fiscales ambiciosas. Sé lo difícil que puede ser esto, pero también lo mucho que se necesita. Este movimiento merece alentarse.

Por último, y sobre todo, la juventud, que es la primera víctima de la congestión del mercado laboral. Este es el caso también en Francia en donde su tasa de inactividad es dos veces superior al promedio global. La inactividad y el desempleo de la juventud es un drama que condena el porvenir de los países, por lo que es urgente responder a ello verdaderamente. La inclusión de la juventud es un reto para todos nosotros, pero es un factor mayor para un crecimiento abundante en empleos. Francia está dispuesta, en particular, a través de sus financiamientos, en especial los de la Agencia Francesa de Desarrollo así como a través de las inversiones de sus empresas, a contribuir al desarrollo de las políticas y de los sectores creadores de empleos en América Latina. Pueden estar seguros de ello.

Finalmente, terminaré sobre los retos mutuos que nos esperan en materia de regulación

La globalización de nuestras economías requiere respuestas colectivas y coordinadas.

América Latina ocupará el lugar de honor con la presidencia argentina de la próxima ministerial de la OMC y la presidencia del G20 en 2018. Este período que se abre debe pues conducirnos a fortalecer nuestro diálogo político para apoyar el multilateralismo. Este último ha dado fe de su eficacidad en numerosos ámbitos esenciales de la prosperidad colectiva.

Juntos, podemos trabajar en torno a cuatro ejes prioritarios:

Primer eje: garantizar la estabilidad financiera internacional.

Consagraré para Francia todos mis esfuerzos con el fin de fortalecer esta estabilidad financiera, en particular, en el G20. El apoyo de Argentina, México y Brasil será decisivo y eso tendrá un impacto positivo en la región. Nos congratulamos también por la adhesión de Brasil al Club de París que permitirá integrar la opinión de un gran país emergente en el tratamiento de la deuda de los países frágiles así como la oficialización de su candidatura a la OCDE. Francia apoya este planteamiento al igual que la de los otros candidatos potenciales siempre y cuando estos últimos se comprometan a una trasposición exhaustiva del acervo de la OCDE. Al respecto, me congratulo por los avances importantes de la candidatura de Colombia.

Segundo eje del apoyo al multilateralismo: responder a la aspiración de nuestros pueblos a un comercio internacional mejor regulado.

Francia se opone con firmeza al proteccionismo, pero es necesaria también una mejor regulación de los intercambios.

Deseamos acuerdos comerciales de nueva generación para que todos se vean beneficiados con el comercio internacional. Las negociaciones comerciales multilaterales y bilaterales, en particular, con el Mercosur y con México no deben limitarse únicamente a la dimensión arancelaria, sino incluir también la problemática no arancelaria.

Tercer eje: luchar contra la corrupción, la evasión fiscal y la optimización fiscal agresiva, que permite ─gracias a montajes complejos─ escapar al pago del impuesto.

Así, el proyecto BEPS que apoyamos en el G20 y en la OCDE proporciona a los Estados soluciones para luchar contra la erosión de la base de imposición y la transferencia de beneficios. Francia desea una mayor exigencia en materia de transparencia e intercambio de información. El convenio BEPS permitirá a los Estados gravar mejor los beneficios efectuados en su territorio y limitar el fraude así como la evasión fiscal: es un notable paso adelante.

Finalmente, el último eje: acelerar la lucha contra el cambio climático

Nos atañe a todos, pero América Latina es vulnerable. Las terribles inundaciones que recientemente afectaron su país, Perú, señor Presidente, lo han ilustrado tristemente. El Acuerdo de París es una etapa esencial de la lucha contra el cambio climático por lo cual es crucial que nuestros países asocien sus esfuerzos para mantener esta dinámica.

El Acuerdo de París debe aplicarse a pesar del anuncio del retiro estadounidense. Debemos de manera colectiva movilizarnos para que se ratifique a la mayor brevedad. Se trata de un reto colectivo que deben asumir los Estados, los gobiernos locales, el sector privado y la sociedad civil.

Al respecto, deseo reafirmarles el compromiso de Francia y de la Unión Europea, principal contribuyente al objetivo de los cien mil millones de dólares a partir de ahora y hasta 2020. El Banco Interamericano de Desarrollo se comprometió a duplicar sus financiamientos consagrados a la lucha contra el cambio climático a partir de ahora y hasta 2020, y la Agencia Francesa de Desarrollo, que ha previsto duplicar sus compromisos en América Latina a partir de ahora y hasta 2020, también ha inscrito el cambio climático entre las prioridades de sus intervenciones.

A lo largo de su historia, Francia ha compartido con América Latina los valores fundamentales de libertad e independencia. En la actualidad, nuestro país desea consolidar su papel de socio económico de primer orden de América y promover con ella un mundo regulado y multipolar.

Les deseo intercambios fructíferos y una excelente estancia en París.

(Fuente: sitio Internet del Ministerio de Economía)

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