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Una visita al Quai d’Orsay

Historial

En el número 37 del quai d’Orsay, cuyo nombre evoca el de un preboste de mercaderes del siglo XVII, se eleva la fachada del palacio del Ministro de Asuntos Exteriores. Iniciado en 1844, concluido hacia 1855, constituye un conjunto homogéneo y representativo del arte decorativo del Segundo Imperio.

A petición de Guizot, Ministro de Asuntos Exteriores, el proyecto se confió al arquitecto Lacornée, a quien se debía la construcción del Palacio de Orsay, hoy destruido.

La primera piedra se puso el 29 de noviembre de 1845 en presencia de Guizot, Lacornée y Dumon, Ministro de Obras Públicas.

Las obras de decoración exterior se confiaron a escultores que, en su mayoría, ya había participado en la construcción o la restauración de iglesias (Notre-Dame de París, Saint-Vincent de Paul, etc) o edificios civiles (castillos de Blois, de Saint-Cloudt, etc).

Frenadas por la revolución de 1848, las obras se reanudaron a instigación del Emperador Napoleón III. Una vez concluido el grueso de la obra en 1853, se llamó para la decoración interna a los artistas más conocidos de la época, como Séchan, Nolau y Rubé, Molknech, Lavigne, Liénard, Hippolyte Adam, los hermanos Hubert, etc. Puesto que el palacio estaba destinado a recibir a soberanos y diplomáticos extranjeros, convenía, en efecto, recibirles con todo el fasto que correspondía a su rango.

Desde mediados del siglo XIX, el Ministerio de Asuntos Exteriores ocupa los mismos locales. A excepción de algunas restauraciones y ampliaciones, los edificios no han sufrido modificaciones profundas. A esta estabilidad de un siglo y medio se debe la expresión común de «Quai d’Orsay» para designar al Ministerio de Asuntos Exteriores.

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