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« Mi Touraine is rich... »

Cada año, cientos de estudiantes extranjeros acuden a Tours, en la región del Loira para aprender y practicar francés allí donde, dicen, este idioma se habla de forma más bella.

Leyenda o no, hay que reconocer que la reputación de la región de Touraine de esconder el francés “más puro” viene de lejos. François Rabelais, el padre de Gargantúa, príncipe de la burla y de la truculencia, introdujo la idea en boca de Panurge al dirigirse a Pantagruel. “¿Habla francés?”, pregunta a su amigo. “Muy bien, porque nací y me crié en el Jardín de Francia, en Touraine”.Aunque no pueda hablarse de dialecto, el francés de esta región presenta trazos diferentes del idioma oficial, según los autores del diccionario francés regional de Touraine [1]. El lenguaje de esta región resuena a francés antiguo, alegrando el oído y el alma.

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Gargantua comiendo - © Bruno Le Marcis

80.000 estudiantes

La ciudad de Tours recibe cada año estudiantes extranjeros de todo el mundo para estudiar allí durante algunas semanas o algunos meses, para aquellos que disponen de más medios económicos. Acuden a la Universidad François-Rabelais o a centros de enseñanza privados especializados, como el Instituto de Touraine, que pronto celebrará su primer centenario, donde varias generaciones de profesores se enorgullecen de haber enseñado a estos jóvenes extranjeros los rudimentos y las sutilezas del idioma francés.

En los últimos tres años, el instituto ha acogido hasta 130 nacionalidades. En su sitio Internet [2], la escuela indica el origen geográfico de sus estudiantes: el 31% llega de Europa, el 30% de EE.UU, el 28% de Asia, y el resto de África, de Oriente Medio y de América Latina, una mezcla que se expone en el centro histórico de la ciudad, en las terrazas de los cafés de la plaza Plumereau, “plume” para los asiduos, cerrado por las fachadas de vigas de madera clásicas del estilo normando que visten las casas medievales.

China al poder

El alcalde de la ciudad, Jean Germain, antiguo presidente de la Universidad de Tours, se enorgullece de este reconocimiento internacional. La excepcional situación de Tours, en el corazón de la región “Centro”, a 56 minutos de París en tren de alta velocidad y a casi el mismo tiempo de Londres gracias a un vuelo diario, seduce especialmente a los estadounidenses. La administración mantiene relaciones asiduas con las universidades de Bucknell (Pennsylvania) y de Rutgers (New Brunswick). “Para ellos, Tours es la puerta de Europa. En una estancia de dos meses, los estudiantes estadounidenses y sus familias aprovechan para viajar dos o tres veces a París y a otras capitales europeas”, explica Germain.

La implantación en Tours de un centro de enseñanza japonés en 1991 también ha abierto la ciudad a Asia, aunque ahora los estudiantes chinos son los más numerosos, con un contingente de 600 alumnos. “Son impresionantes. Una vez que aprenden nuestro idioma, lo hablan de forma impecable, sin acento”, explica Germain.

Calidad de la integración

Completamente entregado a estos futuros embajadores de la cultura francesa y de Touraine, el alcalde de Tours organiza dos veces al año una pomposa ceremonia de bienvenida en los salones del Ayuntamiento, y en cada curso abre una ventanilla única para facilitar los trámites administrativos.

La eficacia de los centros escolares y universitarios no explica del todo el éxito de todas estas iniciativas. El mérito también es de la calidad de la integración de los estudiantes, casi todos alojados en casas de huéspedes. En Tours, unos 350 hogares alojan a uno o a varios extranjeros. En “Nonante”, la elegante casa de Geneviève Dhommée, una entrañable madre adoptiva que habla cuatro idiomas y es ya figura emblemática de las familias de acogida desde hace más de veinte años, no bromea con la conjugación de los verbos ni con la gramática. Siempre atenta, no duda en intervenir cuando sus huéspedes ceden a la tentación de hablar inglés: ante todo, la defensa del francés.

Debilidad por Julio Verne

Aziz, de 20 años, un saudí sonriente (este país enviará 60 becados en Francia este año, y de ellos 6 a Tours), ha elegido este tipo de alojamiento para seguir un año bien cargado: clases de francés en el Instituto de Touraine y clases preparatorias en la facultad para un primer año de Medicina. Aziz, que hace dos años sólo sabía decir “buenos días” y “1, 2, 3”, ahora se expresa con facilidad y aguanta una charla sin protestar.

“Elegí Francia porque mi madre vino a este país antes de casarse. Ella me habló mucho del país, de su cultura y también de sus libros”. Aziz lee a Victor Hugo y reconoce su debilidad por Julio Verne, “el mejor en su terreno”. Honoré Balzac, René Descartes, Alfred de Vigny, Pierre de Ronsard, también son originarios de las orillas del Loira, así como Leonardo da Vinci, hijo adoptivo tardío de la región.

Bruno Le Marcis (Actualidad en Francia, marzo de 2008)

[1] Par Jean-Pascal Simon y Marie-Rose Simoni-Aurembou

[2] Instituto de Touraine: www.institut-touraine.asso.fr


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