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El castillo de Vincennes, un lugar excepcional en el corazón de la historia de Francia

El castillo de Vincennes, gran proyecto del Rey Carlos V y la única residencia real de la Edad Media que se conserva en su forma original, figura entre los monumentos más prestigiosos de Francia. Esta fortaleza situada a las afueras de París rodeada por un bosque de seis hectáreas, es objeto desde hace más de 15 años de una restauración excepcional del Ministerio de Defensa y de Cultura. Se trata de una vasta empresa de renacimiento que revelará al mundo entero ocho siglos de historia.

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El castillo de Vincennes © mairie de Vincennes

Considerado el “Versalles del este de París”, Vincennes impone con su torreón culminante de 50 metros, el más alto de Europa, una muralla de 1.100 metros de longitud jalonada por nueve torres mazizas rodeadas de un foso de 27 metros de ancho, una capilla gótica, de un diseño parecido a la Isla de la Cité del centro de París. Instalado desde hace ocho siglos en el centro de la historia de Francia, Vincennes no es sólo un prestigioso lugar de memoria, sino también un monumento de excepción. El castillo, que pertenece al Estado, es objeto desde hace más de 15 años de investigaciones y de una amplia tarea de restauración orquestada por el Ministerio de Defensa, los equipos de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), el Centro de Monumentos Nacionales, el arquitecto jefe de Monumentos históricos y el Servicio nacional de trabajo. Los trabajos de restauración de Vincennes son una de las obras más importantes del Ministerio de Cultura.

Construido a finales del siglo XII, el castillo de Vincennes representa bajo el reinado de Saint Louis el principal lugar de estancia del soberano, quien aplicaba la justicia bajo un roble, según la imagen inmortalizada por Joinville. En 1830, Carlos V, fundador del Estado moderno, quiere crear en el castillo una capital política, y como algunos de sus vecinos en Europa se rodea de unos cuarenta estudiosos universitarios y técnicos con el objetivo de construir el torreón, la muralla y el castillo, y y más adelante la capilla. La mayoría de reyes vivieron en Vincennes al menos temporalmente, entre ellos Felipe Augusto, Luis XI, Francisco I, Luis XIV y Luis Felipe.

Los trabajos de restauración de un edificio de estas dimensiones ha requerido estudios históricos, geológicos y arqueológicos. Para Jean Chapelot, que dirige las obras de arqueología desde 1991, director de investigación en el CNRS, especialista de la Edad Media y fino conocedor del castillo de Vincennes, “sólo el Louvre posee una historia comparable a Vincennes. Este castillo es la representación en la piedra del nacimiento del Estado moderno. Su restauración ha supuesto importantes trabajos subterráneos y en concreto excavaciones importantes realizadas siguiendo una galería subterránea en el interior del castillo, en el foso de las letrinas y en el patio del torreón”. Para la restauración y el conjunto de las obras interiores y exteriores, el Estado ha gastado en el castillo desde 1990 cerca de 40 millones de euros, entre ellos algo más de 35 millones de euros de inversiones.

Después de la consolidación de la columna central del torreón, se han restaurado las elevaciones exteriores, los volúmenes interiores y el patio. El objetivo era conservar al máximo la huella de las sucesivas ocupaciones del torreón desde el siglo XIV. Objetivo logrado. Al subir al torreón, que hizo de Vincennes una verdadera fortaleza, el visitante se hace una idea del ambiente que debía reinar en el castillo: los apartamentos son íntimos, con despachos de trabajo, camarines, habitaciones infantiles, una sala de consejo en el primer piso y la habitación del rey con su gran chimenea en el segundo piso. Han sibrevivido motivos pintados con aceite en los nervios de las bóvedas y en los artesonados, capiteles esculpidos con un extremo refinamiento, auténticas decoraciones policromadas. Un conjunto que transmite el gusto por lo funcional y la estética.

Después de Carlos V, Vincennes fue menos frecuentado por los soberanos. Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, el torreón se convirtió en una prisión real, donde fueron encarcelados generales, aristócratas y hombres de letras. El castillo sólo albergaba a una veintena de huéspedes, entre ellos personajesilustres como Diderot, el conde de Mirabeau, Fouquet, Raspail y el marqués de Sade. El duque de Enghienm, nieto del príncipé de Condé, fue ejecutado allí en 1804.

El Ejército, que posee el 80% del castillo, lo utiliza para almacenar los archivos de Defensa. Desde el siglo XVII, los militares se ocupan de sus propios archivos, al igual que los diplomáticos del Ministerio de Asuntos Exteriores guardan los suyos. “Vincennes es la memoria de Francia en armas”, observa el admiral Louis de Cotenson, director del servicio histórico de Defensa. Los documentos son en principio accesibles al cabo de treinta años, pero el plazo puede prolongarse hasta 150 años, cuando se trata de asuntos médicos. 300 investigadores trabajan cada día en las 12 salas de lectura. Una nueva sala albergará próximamente a cien lectores (universitarios, especialistas o apasionados) en el pabellón del rey, encima del piso de la anticámara de la reina.

El próximo gran evento será la reapertura al público del castillo de Vincennes. “Tras la finalización de la restauración se abrirá al público el torreón en el primer semestre de 2007, y más adelante la capilla, en el primer semestre de 2008”, indica Odile Bordaz, conservador y administrador del castillo de Vincennes. Los visitates podrán descubrir un museo de 1.000 metros cuadrados que trazará de forma original la historia de la Edad Media, mientras las casamatas del siglo XIX, situadas alrededor, recogerán la historia más reciente, en 2009.

Para hacer atractivas las inmediaciones del castillo, se han establecido nuevas reglas de urbanismo en colaboración con el Ayuntamiento de París. Se ha otorgado mayor lugar a los espacios verdes y se controlará más la densidad, para dar luz al conjunto. Además se ha creado una asociación para la proyección del castillo de Vincennes con el fin de reforzar la atracción turística y convertir Vincennes en un lugar de memoria. Se han previsto eventos culturales excepcionales (proyecciones al aire libre, teatro, danza, conciertos) para entablar el diálogo entre el patrimonio y la creación contemporánea. El objetivo es atraer a 20.000 visitantes en 2007, y alcanzar hasta 40.000 al año.

“Nuestro objetivo es hacer brillar este lugar magnífico mucho más allá de sus fronteras”, explica Laurent Lafon, alcalde de Vincennes.

En internet: www.chateau-vincennes.fr

Fuente : Actualidades en Francia / Annik Bianchini - 05.07)


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