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El Arco del Triunfo cumple dos siglos

Los visitantes extranjeros que rendirán homenaje al famosísimo Arco del Triunfo de París celebrarán sus dos siglos de historia.

El 15 de agosto de 1806 se puso la primera piedra del Arco del Triunfo. La construcción de un arco ideado en honor a la gloria del Ejército francés se confió a Jean-François Chalgrin. Napoléon quería un monumento grandioso para celebrar sus victorias. Y el proyecto del arquitecto estaría a la altura de sus sueños. Inspirado en la Antigüedad romana, mide 50 metros de altura y 45 metros de ancho, con imponentes bajorrelieves. Un coloso de piedra de más de 70.000 toneladas, con un friso de 137 metros que rodea todo el monumento, personajes de dos metros de altura y cuatro bajorrelieves imponentes.
Si la elección de la decoración del Arco fue objeto de muchas peripecias, el lugar donse se instaló fue decisivo para la futura topografía de la capital francesa. La plaza de la estrella sólo era entonces una colina casi desierta, un cruce campestre que dibujaba ya una estrella de cinco avenidas en medio del césped y los Campos Elíseos, un espacio libre y prácticamente vacío.
La decisión de erigir en ese lugar el Arco del Triunfo fue un síntoma de la prosperidad que caracterizó el siglo XIX y que imprimió a París contornos que han llegado hasta nuestros días. Por un lado, el este popular que arboriza los monumentos revolucionarios, como la columna de julio en la plaza de Bastilla, la plaza de la República... y al otro lado, un oeste rico y burgués, orgulloso de sus edificios nacionales militares.
Aquel era otro tiempo, y por lo tanto otras costumbres reinaban. La plaza de Trône, hoy plaza de la Nación, acogió en 1659 a Luis XIV cuando llevó a María Teresa a París. Por el Oeste Napoléon, al recibir a la archiduquesa María Luisa de Austria, entró en la capital en 1810, cuando los muros del Arco del Triunfo apenas eran tierra. Levantar los cimientos del coloso de piedra llevó más de dos años. El Arco del Triunfo todavía no era más que una engañifa de madera y tela pintada, que el arquitecto hizo construir con ocasión de las ceremonias de la boda imperial, para mostrar al emperador lo que sería el monumento una vez terminado.
La construcción quedó interrumpida durante las primeras derrotas del Imperio, y abandonada bajo el periodo de la Restauración. Finalmente, no fue terminada hasta treinta años más tarde, y el Arco se inauguró el 29 de julio de 1836 por Luis Felipe, coronado Rey de Francia en 1830. El 15 de diciembre de 1840 los restos mortales de Napoléon pasaron bajo el Arco del Triunfo. La ceremonia de sus cenizas inauguró de alguna forma un monumento dedicado a las celebraciones funerarias, un lugar de memoria de la patria. El velatorio por el cuerpo de Victor Hugo se instaló bajo el Arco del Triunfo el 22 de mayo de 1885. Un siglo después, el cortejo de las tropas victoriosas el 14 de julio de 1919 dio paso a la inhumación del soldado desconocido muerto durante la guerra, el 11 de noviembre de 1920. Tres años más tarde se encendió la llama permanente en homenaje de los muertos caídos durante la guerra.

En 1919 el Parlamento decidió rendir homenaje a un soldado muerto en la guerra cuyo cuerpo no pudo ser identificado. Se eligieron los cuerpos de ocho soldados franceses no identificados y se transportaron a la ciudadela de Verdún. Auguste Thin, un soldado que perdió a su padre en el conflicto, elegió el ataúd que se traería a París. Desde entonces, un millón de visitantes se inclinan cada año ante la tumba del soldado desconocido. La llama en recuerdo de su tumba fue la idea de Gabriel Boissy, periodista y crítico literario de principios del siglo XX, e inmediatamente aprobada por el poder político y la opinión pública, todavía entonces profudamente marcada por la guerra y el terrible balance de víctimas.
La llama, encendida por primera vez en 1923 por André Maginot, ministro de Guerra, nunca se ha apagado. Y cada noche, a las 18.30h, representantes de antiguos combatientes la reavivan según un escrupuloso calendario.
De los 150 monumentos y museos de París abiertos al público, el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel son los más visitados. Un éxito que merecía el lavado de cara que se realizó al arco en 2003 y en 2005. Para aquellos que todavía no lo hayan visto o que no podrán celebrar sus dos siglos de historia, este verano, quizá les sea posible verlo en el cine. “Son raras las ocasiones en las que el cine recoge la imagen del Arco del Triunfo, salvo en las películas estadounidenses”, como explicó Jean-Luc Godard en 1962, en una gran entrevista a la revista Les Cahiers du Cinéma [1]. El decorado de About de Souffle (Al final de la escapada), una de las películas culto del cineasta francés de la Nouvelle Vague rinde homenaje al monumento.

Apertura:

Del 1 de abril al 30 de septiembre de 10.00h a 23h

Del 1de octubre al 31 de marzo de 10h a 22.30h

La venta de entradas finaliza media hora antes del cierre

Cerrado el 1 de enero, 1 de mayo, 8 de mayo (mañana), 14 de julio (mañana), 11 de noviembre (mañana) et 25 de diciembre

www.monum.fr

(Fuente : Actualidad en Francia / Mélina Gazsi - 07.06)

[1] Cahiers du cinéma n°138, Especial Nouvelle Vague, diciembre de 1962


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