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Un mercado laboral doblemente segmentado

La población activa está constituida por 28 millones de personas. La tasa de feminización laboral no deja de aumentar y evoluciona a la par de los cambios estructurales: en el sector terciario, más feminizado, es donde se crean más empleos. Actividades financieras, educación, sanidad, acción social y administración son los sectores en los que más aumenta el número de empleos. Las francesas han ganado mucha autonomía, pero son muchas las que realizan trabajos a tiempo parcial, mucho más que los hombres (un 31% de las mujeres frente al 6% de los hombres). Así, el mercado laboral francés aparece, en primer lugar, segmentado en función del sexo, como también sucede en la mayoría de los países europeos.

El mercado está también muy segmentado en función del tipo de empleo. Una cuarta parte de la población activa, principalmente la del sector público, tiene un empleo protegido de por vida; la mitad puede tener un contrato estable, indefinido; el último cuarto encadena diferentes contratos de corta duración, mejor o peor remunerados. El mercado laboral, del que dependen tantos aspectos de la vida individual y social, establece dos grandes categorías entre la población activa: una protegida por estatutos y por un sistema de protección social solidario, en caso de pérdida de empleo, enfermedad o cese de actividad; en la otra estarían todos aquellos que desempeñan trabajos precarios. Los primeros se beneficiaron además, a finales de los años noventa, de la reducción de la jornada semanal a 35 horas; los segundos (en su mayoría mujeres jóvenes con empleos inestables) solo encontraron los inconvenientes de los horarios flexibles.

El desempleo ha afectado profundamente a un sistema de protección social construido, en sus orígenes, por una sociedad de pleno empleo para un modelo familiar en el que el hombre velaba por la subsistencia de la mujer y el resto de la familia. Desde los años setenta, el desempleo ha progresado regularmente hasta alcanzar un nivel elevado: en los últimos veinte años la tasa nunca ha bajado del 8%. Como demuestran los sondeos, el temor al desempleo y a sus consecuencias -pobreza y exclusión- marcan profundamente a los franceses.

Fuente : France 2008, La Documentation Française


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