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Del Presidente árbitro... al Presidente que gobierna

Del Presidente árbitro

La V República se fundó en 1958. El 1 de noviembre de 1954, tres años y medio después del inicio de la guerra de Argelia, cae la IV República, provocando la vuelta a la política de Charles de Gaulle, alejado del poder desde 1946. En cuanto fue nombrado «Presidente del Consejo” (es decir, jefe del Gobierno), emprendió la elaboración de una nueva constitución, que fue aprobada mediante referéndum en septiembre y promulgada el 4 de octubre. Comienza una nueva era. La III y la IV República eran verdaderos regímenes parlamentarios: «el Gobierno rinde cuentas al Parlamento como el esclavo a su amo”, decía Pierre Mendès France, Presidente del Consejo en 1955 y figura representativa de la IV República. Con la V República todo cambia. Charles de Gaulle, quiere, ante todo, acabar con el «régimen de partidos” y reestablecer la autoridad del poder ejecutivo para, in fine, reestablecer la autoridad del Estado, que juzgaba gravemente debilitada. El Primer Ministro ya no procederá del Parlamento. Mientras que durante la IV República el Primer Ministro era «investido” por la Asamblea Nacional, ahora es el Presidente de la República quien nombra al Primer Ministro. Ciertamente, el Gobierno sigue siendo responsable ante la Asamblea, pero una moción de censura solo puede adoptarse con el voto a favor de la mayoría absoluta de los diputados. La nueva constitución pretende así delimitar estrictamente el ejercicio de la responsabilidad del Gobierno ante la Asamblea Nacional y acabar con la inestabilidad ministerial. El Gobierno está dotado de medios para controlar el procedimiento legislativo. La desconfianza hacia el Parlamento se traduce igualmente en la creación del Consejo Constitucional, encargado de velar por la constitucionalidad de las leyes. Por último, la nueva constitución otorga poderes propios - es decir, que no necesitan el refrendo del Primer Ministro y de los ministros responsables -, al Presidente de la República, empezando por los poderes en caso de crisis. Pero la Constitución del 4 de octubre de 1958 mantiene el diseño de un régimen parlamentario. «El Gobierno determina y dirige la política de la nación”, y el Primer Ministro dirige la acción del Gobierno. El Presidente de la República debe contentarse de «garantizar, mediante su arbitraje, el funcionamiento regular de los poderes públicos”. En esa época todavía no se ha planteado la elección del Presidente de la República mediante sufragio universal directo, ni confiarle la dirección efectiva del poder ejecutivo. La Constitución diseña las grandes líneas de un régimen parlamentario «racionalizado”, como en la mayoría de las grandes democracias europeas, de las que el Presidente de la Repúblicaes el garante.


La elección del Presidente de la República se realiza mediante sufragio uninominal a dos vueltas. En la primera se eligen los candidatos preferidos; en la segunda se opta entre los dos más votados. En realidad, el voto «útil» es tentador ya en la primera vuelta (se vota entonces por un candidato que tenga oportunidades de llegar a la segunda vuelta).

Illust: La sede de la presid, 49.6 ko, 450x314
La sede de la presidencia y la residencia del jefe de Estado están instaladas,
desde finales del siglo XIX en el Palacio del Elíseo,
antiguo palacete particular en el Faubourg Saint-Honoré (París)
©Présidence de la République

... al Presidente que gobierna

El nuevo régimen, sin embargo, va a emanciparse rápidamente de ese esquema institucional. De Gaulle, último Presidente del Consejo de la IV República, decide presentarse a las elecciones presidenciales organizadas en diciembre de 1958, convirtiéndose en el primer Presidente de la V República. Pero al abandonar Matignon (residencia oficial del Primer Ministro) por el Elíseo, no renuncia en absoluto al ejercicio real del poder ejecutivo, sino que decide, al contrario, gobernar desde el palacio presidencial. Solo la conjunción de diversos factores permitió esta lectura inesperada y, por decirlo claramente, tan poco conforme a la «tradición republicana”: la guerra de Argelia, en primer lugar, que había provocado la vuelta a la arena política del general de Gaulle; la personalidad excepcional del fundador de la V República, que goza, en opinión de todos, de una «legitimidad histórica”; el apoyo indefectible de los franceses, manifestado con ocasión del referéndum constitucional del 28 de septiembre de 1958 y reiterado en los otros tres referendos de1961 y 1962; la complicidad del Primer Ministro, Michel Debré, que consiente esta nueva jerarquía en el seno del tándem ejecutivo.


El referéndum. La Constitución distingue entre referéndum legislativo y referéndum constituyente. Basándose en el primero, François Mitterrand organizó un referéndum para ratificar el tratado de Maastricht en 1992 y Jacques Chirac otro (que perdió) sobre la Constitución europea en 2005. El referéndum constituyente se ha utilizado para reducir el mandato presidencial de siete a cinco años en 2000. Para reformar la Constitución, el ejecutivo prefiere utilizar un procedimiento de revisión simplificado (la reunión en congreso de los parlamentarios de las dos asambleas y el voto de una mayoría cualificada de las tres quintas partes del proyecto en revisión) o incluso, como de Gaulle en dos ocasiones (1962 y 1969), de forma discutible, el referéndum legislativo.

Fuente : France 2008, La Documentation Française


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