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Europa, «la prioridad absoluta»

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, e independientemente del Gobierno en el poder, Europa es un eje prioritario de la política exterior francesa. Francia, con la declaración de su entonces Ministro de Exteriores, Robert Schuman, inspirada por Jean Monnet, está en el origen de la creación de la Comunidad del Carbón y del Acero junto con Alemania, Italia y los países del Benelux. Se trataba de crear «solidaridades de facto», para reconstituir Europa y consolidar la reconciliación franco-alemana. Inspirándose en los mismos principios, el Tratado de Roma impulsó políticas comunes, entre las que destaca la Política Agrícola Común (PAC) solicitada por Francia.

La caída del muro de Berlín y la reunificación alemana de 1989 llevaron a Francia y Alemania a proponer a sus socios europeos la creación de una «Unión Europea», establecida por el tratado de Maastricht, firmado en 1992. Maastricht significa el nacimiento de la moneda europea, el euro, que comparten en la actualidad trece países de la Unión (el Eurogrupo). Pero el tratado implica también la cooperación del conjunto de los miembros de la Unión en materia de política exterior: es el germen de la Europa política que preconiza Francia. Así pues, se ha ido estableciendo progresivamente una política exterior de seguridad y defensa común, a través de acciones comunes que afectan a las principales cuestiones internacionales, la organización de operaciones europeas de mantenimiento de la paz (Macedonia, Bosnia, República Democrática del Congo...) y la elaboración de una «estrategia europea de seguridad», que manifiestan una visión compartida de las amenazas y de los medios de respuesta.

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Edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo ©Commission européenne

La última ampliación de la Unión Europea tiende hacia una reunificación del continente europeo. Pero la tarea aún no está acabada. La situación de algunos de los países procedentes de la antigua Yugoslavia aún no se ha estabilizado, lo que justifica la continuación de las actuaciones del Tribunal Penal Internacional (TPI) y la amplia presencia de la Unión en terreno (Kosovo, Bosnia) con el fin de preparar su integración.

Para adaptar el funcionamiento de sus instituciones a la ampliación, Francia y Alemania obtuvieron, en junio de 2007, el apoyo de sus socios para crear un nuevo tratado que modifica los tratados anteriores y que será ratificado en 2008. Este tratado establecerá una presidencia estable del Consejo Europeo y creará la figura del Alto Representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad; ampliará el recurso al voto de la mayoría cualificada y aumentará las atribuciones del Parlamento Europeo. Por último, vinculará con más fuerza los Parlamentos nacionales a las decisiones de la Unión.

Una vez solucionada la cuestión institucional, se plantea la del futuro del proyecto europeo con la vista puesta en 2020-2030. Francia desea que se abra una reflexión sobre el futuro de la Unión y su lugar en el mundo. Estima que la Unión debe dar una respuesta más satisfactoria a las preocupaciones de sus ciudadanos, en particular en los ámbitos de la inmigración, el medio ambiente y la seguridad. Estos son los desafíos a los que se enfrenta la presidencia francesa del segundo semestre de 2008.

Fuente : France 2008, La Documentation Française


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