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Una nueva lógica de colaboración en proyectos concretos

Consciente de estas dificultades, el Estado ha puesto en marcha desde 2005 una serie de medidas destinadas a dinamizar la innovación, poniendo en contacto a los protagonistas de la investigación, ya sea pública o privada, teórica o aplicada.

Se han creado «polos de competencia» en todo el territorio; investigación pública y privada trabajan mano a mano bajo la batuta de las empresas privadas. ¿Su objetivo? Aumentar la competitividad creando nuevos productos a la vez que obtienen visibilidad internacional. Lyonbiopole, por ejemplo, que aúna las competencias en biotecnología de Lyon y Grenoble, quiere ser líder mundial en la lucha contra enfermedades infecciosas como la gripe aviar, la hepatitis C o el Sida.

La ley sobre universidades, aprobada en 2007, ha adoptado una fórmula habitual en Estados Unidos, la fundación de empresa. La primera ha surgido en el mismo seno de la Universidad Lyon 1 - Claude Bernard, en colaboración con Sanofi-Pasteur (división vacunas del grupo Sanofi Aventis), y con la Banque Populaire Loire et Lyonnais. Un mecenazgo que debería permitir a la fundación recaudar casi 10 millones de euros en cinco años. Con el mismo espíritu, y siguiendo el ejemplo de los Institutos Fraunhofer alemanes, laboratorios, escuelas u organismos de investigación tecnológica pueden conseguir, por cuatro años, el nuevo sello «Carnot» si demuestran su capacidad de llevar a cabo proyectos en colaboración con empresas privadas. En contrapartida, reciben del Estado un apoyo financiero proporcional al volumen de contratos realizado con sus colaboradores.

Se trata de una tendencia general: los créditos se dirigen masivamente a la investigación aplicada y el control de las empresas en la investigación pública es cada vez mayor. Rompiendo con la lógica que prevalecía en los organismos de investigación tradicionales, surge una lógica de proyectos a corto plazo. La Agencia Nacional de la Investigación se ocupa de financiar proyectos de investigación teórica o aplicada. Para ello en el año 2007 dispuso de un presupuesto de 825 millones de euros para proyectos de investigación de una duración máxima de cuatro años. Su presupuesto debería alcanzar los 1 300 millones en 2010. Por otro lado, la Agencia de la Innovación Industrial ha lanzado bajo los auspicios de las grandes empresas «programas movilizadores para la innovación industrial» de gran envergadura, con la finalidad de orientar perdurablemente la industria nacional hacia sectores de fuerte intensidad tecnológica. Estas nuevas agencias trabajarán en estrecha colaboración con la agencia Oséo-Anvar, dedicada a proyectos innovadores emprendidos por las pequeñas y medianas empresas.

Se espera que la excelencia surja de la competencia entre los equipos investigadores, a semejanza de lo que ocurre en otros países. Pero esta evolución produce inquietud entre los investigadores franceses que, en numerosas ocasiones, han manifestado el temor de que las lógicas industriales o políticas dicten sus programas de investigación.

Las medidas emprendidas en los últimos años y la actual evolución de la investigación deberían convertir a Francia en un país más acogedor para los científicos y empresarios extranjeros. Ya entre 2001 y 2005, el 40% de la producción científica francesa procedía de equipos de investigación multinacionales -un 40% en Gran Bretaña, un 43% en Alemania y un 25% en Estados Unidos-. Las universidades americanas siguen siendo las colaboradoras principales de los investigadores franceses, sumando un 25% del total de las cooperaciones, por delante de Alemania (15,5%), Reino Unido (14,5%), Canadá (6%) y Japón (4,3%). La colaboración entre países europeos ha avanzado considerablemente en los últimos cinco años bajo el impulso de los Programas de Investigación y Desarrollo, principales instrumentos de la Unión Europea en el ámbito de la investigación. Francia desempeña un papel importante en los grandes programas europeos, ya se trate del nuclear, espacial, aeronáutico o de los programas Eureka.


ITER

Cadarache, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA), ha sido elegida por la comunidad internacional para acoger el Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER). Su instalación supone una inversión de al menos 10 000 millones de euros en treinta años. ITER tiene como objetivo demostrar la posibilidad de dominar las reacciones de fusión nuclear (no confundir con la fisión de las centrales nucleares) que se producen en el núcleo del sol.
ITER es un reactor de investigación cuyo objetivo es controlar la reacción de fusión durante 400 segundos. No es más que una etapa en la búsqueda de la energía de las estrellas que se inició hace más de treinta años. Hacia 2025 debería sucederle DEMO, un reactor de demostración productor de electricidad, que será posteriormente sustituido, hacia 2050, por un reactor industrial.

Fuente : France 2008, La Documentation Française


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