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La enseñanza superior

Como consecuencia del objetivo «el 80% de cada promoción al bachillerato», el número de universitarios se ha duplicado desde 1980, alcanzando la cifra de 2,2 millones. La enseñanza superior sigue basándose -es ésta una particularidad del sistema francés heredada del siglo XIX- en la distinción entre universidades y grandes escuelas.

Tres cuartas partes de los alumnos que finalizan el bachillerato se matriculan en universidades públicas a las que se accede sin selección previa tras haber superado las pruebas de acceso a la universidad. Los estudios universitarios, resultado de la armonización de los sistemas europeos, permiten a los estudiantes obtener uno de los diplomas de estado: licenciatura, máster, doctorado (LMD). Las reformas de la universidad van encaminadas a preparar a los estudiantes para su incorporación a la vida laboral.

A las grandes escuelas, muy elitistas, se accede tras superar una oposición. Están compuestas por estudiantes procedentes en su mayoría de clases sociales privilegiadas, aunque desde 2001 se abren también a estudiantes originarios de barrios desfavorecidos. Por otro lado, hace tiempo que muchas de ellas mantienen fuertes vínculos con las universidades. En Lyon, un nuevo polo de enseñanza e investigación, denominado Université de Lyon, agrupa a todas las universidades y grandes escuelas de la ciudad con el fin de atraer a un mayor número de estudiantes extranjeros. En 2007 inició su andadura.

La Universidad francesa está muy bien situada internacionalmente gracias a sus másteres. Las licenciaturas y másteres con vocación profesional que ha organizado estos últimos años tienen cada vez más demanda entre los estudiantes: se imparten principalmente en las Escuelas Universitarias Tecnológicas (IUT); las Escuelas Politécnicas Universitarias (IPU) para ciencias e informática; las Escuelas de Administración de Empresas (IAE) para la gestión; las Escuelas de Ingeniería, así como en los IUFM, que forman a los profesores de primaria y secundaria.

En Francia los gastos de escolarización son mínimos (entre 50 y 500 € anuales, frente a los 5 000 € de media en Estados Unidos). Sin embargo, realizar estudios superiores no siempre resulta un «camino de rosas»: 90 000 estudiantes abandonan cada año el sistema antes de haber obtenido un diploma. La vida estudiantil es a menudo complicada y en algunas grandes ciudades los alquileres son prohibitivos para muchos; solo una cuarta parte recibe becas, generalmente de pequeña cuantía, y la mitad de los estudiantes tienen que trabajar a la vez que estudian.

El rápido proceso de democratización ha ido acompañado por un aumento significativo de las partidas presupuestarias destinadas a la enseñanza superior, aunque su incremento haya sido menor que la de otras partidas del Ministerio de Educación. Actualmente, la enseñanza superior representa el 1,5% del PIB francés (Estados Unidos dedica el 3%), financiado esencialmente a través de los impuestos. En 2008, el Estado tiene previsto gastar 7 375 € por estudiante universitario, cifra algo superior a la media europea aunque sigue lejos del gasto medio americano.

El aumento del número de estudiantes se ha plasmado en un reparto geográfico más homogéneo de los 160 recintos universitarios que existen hoy en Francia. A pesar de ello, los medios de investigación siguen ampliamente concentrados en los grandes núcleos urbanos.

El sistema universitario francés debería experimentar en los próximos cinco años cambios importantes. La ley «relativa a las libertades y responsabilidades de las universidades», aprobada en julio de 2007, refuerza las competencias y las responsabilidades de los rectores. Entre sus atribuciones se cuentan, en particular, la gestión de un presupuesto global, la nominación y la gratificación de una parte del personal administrativo, el reparto de horarios entre docencia e investigación, etc.

La enseñanza superior se ha abierto a su entorno económico mediante la creación de vínculos estrechos con los agentes sociales, particularmente las entidades locales (comunas, departamentos y regiones), pero también con el sector privado. Dos representantes del mundo de la economía (jefes de empresa o directivos) forman parte de los consejos de administración de las universidades. Los adversarios de esta reforma temen que aumente la competencia entre facultades, lo que se traduciría en un aumento de los gastos de inscripción y, a la larga, en una privatización de la enseñanza superior.


Campus France

Campus France, bajo la tutela de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Educación, promueve los estudios superiores franceses en el extranjero, atrae a estudiantes extranjeros a Francia, facilita su acogida y firma acuerdos de colaboración con universidades extranjeras. Progresivamente se irá implantando una ventanilla única para facilitar la concesión de visados, las matrículas universitarias, los cursos de formación lingüística, las becas, etc.; una carta de servicios para la acogida de los estudiantes extranjeros compromete al Gobierno francés y a las universidades y grandes escuelas en toda la cadena de acogida del estudiante: selección, preparación, estancia en Francia, regreso al país de origen.

Francia, que acoge a más de 18 000 estudiantes extranjeros, desea reforzar el atractivo de sus estudios superiores, que contribuyen a su proyección en el mundo.


Erasmus

Erasmus cumplió 20 años en 2007. Desde 1987, fecha de creación de este programa europeo de intercambios universitarios, Erasmus ha hecho viajar a un millón y medio de jóvenes europeos, entre ellos, 217 000 franceses. Tras España, Francia es el país que recibe más estudiantes; le siguen Reino Unido, Alemania e Italia.

Para saber más

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Fuente : France 2008, La Documentation Française


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