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Científicos franceses siguen la pista de la sangre universal

Una sangre universal para todos. Es el descubrimiento que han hecho recientemente científicos franceses, en colaboración con equipos estadounidenses, daneses y suecos, en el laboratorio Arquitectura y función de macromoléculas biológicas de Marsella. Se trata de un descubrimiento revolucionario que permitirá transformar in vitro la sangre de los grupos sanguíneos A, B y AB en grupo O, es decir, el donante universal, susceptible de transferir sangre a todos los humanos. Los acicidentes de transfusión o la falta de sangre, sobre todo en la medicina de urgencia, se podrían evitar.

Sea cual sea nuestro grupo sanguíneo, todos podríamos ser donantes universales dentro de algunos años, a juzgar por el gran avance en hematología realizado por el laboratorio Arquitectura y función de macromoléculas biológicas de Marsella, por un equipo que reúne investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), de la Universidad de Provence, de la Universidad del Mediterráneo, de la empresa estadounidense ZymeQuest y de la Universidad de Copenhague. Las dos familias de enzimas que permitían augurar la conversión de grupos sanguíneos A, B y AB en grupo O, acaban de ser identificadas. Sus trabajos se han publicado en la revista internacional Nature Biotechnology.

Se sabe que el sistema ABO, descubierto en 1900 por el austriaco Karl Landsteiner, Premio Nobel de Medicina en 1930, permitió clasificar a la población según cuatro grupos sanguíneos (A, B, AB, O), definidos por la presencia o la ausencia de antígenos y compatibles o no entre ellos en caso de transfusión. El grupo sanguíneo O es llamado donante universal porque puede ser transferido a todos los portadores de los cuatro grupos existentes. No obstante, las personas de grupo O sólo pueden recibir sangre idéntico al suyo, aquellas con grupo A, de A y de O, aquellas de grupo B, de B y de O. Sin embargo, el grupo AB es receptor universal.

La idea a la que recurrieron los científicos era sencilla, consistía en transformar los antígenos de los grupos A, B o AB presentes en la superficie de los glóbulos rojos en antígenos H (presente en los glóbulos rojos de tipo O), para hacer la sangre universalmente compatible. Desde un punto de vista químico, estas “matrículas” moleculares son cadenas de azúcares. Se distiguen por moléculas terminales de galactosa y N-acetilgalactosamina. Sólo el grupo O no lleva ningun azúcar terminal. Los biólogos han encontrado, después de una exploración minuciosa de la diversidad del mundo bacteriano, dos nuevas enzimas, de nombres a veces poéticos como “Elizabethkingia” (Reina Elisabeth), capaces de eliminar las moléculas terminales de azúcar presente en la superficie de los glóbulos rojos.

“La empresa estadounidense ZymeQuest descubrió esas enzimas y después nos consultó para determinar la imagen en tres dimensiones de la enzima de conversión de la sangre de tipo A y explicar su funcionamiento”, indica Gerlind Sulzenbacher, ingeniero de investigación que ha realizado este trabajo junto a Yves Bourne y Bernard Henrissat. “En nuestro laboratorio tenemos una clasificación de enzimas que actúan sobre los azúcares de referencia mundial. Hemos determindado la estructura en tres dimensiones de la enzima y hemos explicado su mecanismo de acción. El método de la cristalografía de rayos X nos ha permitido tener una imagen en 3D de la enzima que transforma los glóbulos rojos de tipo A. En cuanto a la enzima que transforma el sangre de tipo B, nuestros trabajos todavía están en estudio”.

El descubrimiento atraviesa la fase en ensayos químicos. De ser concluyentes, la conversión a gran escala de los grupos sanguíneos A, B o AB facilitará la gestión de productos sanguíneos y permitirá reducir los riesgos de accidente ABO. Todavía hoy, pese a los cuidados en la gestión de la sangre, se dan errores de identificación que provocan muertes debidas a la incompatibilidad de los grupos sanguíneos. Los beneficios de este gran descubrimiento no sólo médicos, sino también económicos. La demanda de sangre registra un alza del 3% y no se conserva durante mucho tiempo. Debe ser transferida en los 42 días de siguen para los glóbulos rojos, y en los 5 días que siguen en las plaquetas. Los centros de transfusión de sangre deben tener y renovar constantemente los stocks suficientes de sangre de los cuatro grupos, haciendo frente al mismo tiempo a variaciones de temporadas de la colecta o a alzas puntuales de la demanda (en caso de catástrofe natural, por ejemplo). Hay serias dificultades de aprovisionamiento de sangre de grupo O.

“Este descubrimiento da esperanza. Hará falta esperar entre tres y cinco años antes de que esté a punto”, estima Gerlind Sulzenbacher. Mientras, siempre se necesitarán donantes de sangre voluntarios.


(Fuente : Actualidades en Francia / Annik Bianchini - 08.07)


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