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La cirugía reparadora en Francia, una referencia mundial

La cirugía plástica maxilofacial disfruta de un empuje considerable en Francia. Los progresos técnicos, tanto en la seguridad de la intervención como en la cirugía permiten obtener un resultado que devuelve las formas y las funciones naturales. Después de dos transplantes de cara parciales desarrollados con éxito, los médicos son optimistas. Esta proeza francesa que ha cambiado profundamente la cirugía augura grandes esperanzas en el avance de la investigación científica.

La cirugía plástica y maxilofacial no se limita a una cirugía estética de confort o de apariencia (lifting facial, rinoplastia) sino que se extiende a la reconstrucción del cuerpo tras un accidente, quemaduras graves (trasplantes de piel), una cirugía de prótesis (reconstrucción tras la extirpación del pecho en caso de cáncer). El término “cirugía reparadora” engloba el aspecto reconstructor, el papel puramente plástico y la dimensión estética de una misma especialidad.

La cirugía reparadora se desarrolló en Francia después de la Primera Guerra Mundial. En aquella época era necesario permitir a los heridos sobrevivir, alimentarse, respirar y ver. Se aplicaban técnicas de reparación utilizando fragmentos de tejido pedunculados. Los resultados no eran siempre estéticos pero aseguraban lo esencial, mantener la función de los tejidos.

En la actualidad Francia ocupa la vanguardia en la cirugía reconstructora, y en concreto en los trasplantes. El primer trasplante de mano se realizó en Lyon en 1998 por el profesor Jean-Michel Dubernard. El segundo, de las dos manos, se practicó en Lyon en el año 2000 por el mismo cirujano. El paciente recobró una motricidad satisfactoria. Otros casos siguieron en Europa, en China y en EE.UU.

El primer trasplante parcial de cara fue realizado en el centro Universitario Hospitalario de Amiens el 27 de noviembre de 2005 en una mujer de 38 años desfigurada por una mordedura de perro. Nunca antes un equipo de médicos había practicado una operación de este tipo. Una hazaña mundial realizada por los equipos del profesor Bernard Devauchelle, jefe del servicio de cirugía maxilofacial del CHU de Amiens y del profesor Jean-Michel Dubernard del hospital Edouard-Herriot de Lyon. El injerto en la cara (triángulo nariz-labios-barbilla) extraído de la cara de una donante en estado de muerte encefálica tras el acuerdo de su familia, se justificaba a la vez por razones estéticas evidentes y también médicas. Las heridas resultaban imposibles de reparar por los procesos de reconstrucción tradicionales (extracción de tejidos de otras partes del cuerpo). Además la paciente sufría lesiones que le impedían hablar bien y masticar. Desde la operación, los órganos trasplantados de la donante han sido aceptados en el nuevo cuerpo y no hay signos de rechazo. “La paciente lleva una vida social normal. Es muy positivo, aunque debe seguir un tratamiento antirechazo toda la vida y verificar cada día el color del trasplante”, explica el profesor Devauchelle. El éxito de esta operación es un éxito de cada día que permite abrir vías de investigación en muchos ámbitos.

En el trasplante de cara se realizó otra proeza francesa el 27 de enero de 2007 por el equipo del profesor Laurent Lantieri en el hospital Henri Mondor de Créteil, a las afueras de París, en un joven de 29 años enfermo de Recklinghausen, una enfermedad idéntica a la del personaje del filme “El hombre elefante”. Ninguna cirugía reparadora tradicional por autotrasplantre era susceptible de mejorar su situación. Sólo un trasplante en la parte inferior de la cara podía asegurar una reconstrucción funcional y reducir su discapacidad. Actualmente el paciente está bien, aunque se necesitarán varios meses antes de conocer los resultados definitivos del autotrasplante. “En la actualidad el reto ya no es técnico sino inmunológico. Gracias a la utilización de células madre de la médula ósea se abren posibilidades de mejora de la tolerancia de los trasplantes. La investigación médica en Francia está estrechamente ligada a los progresos de la investigación fundamental”, observa el profesor Devauchelle. Ambas intervenciones han sido posibles gracias a una convergencia de circunstancias favorables: un equipo médico puntero, la necesidad de encontrar una solucion rápida, una organización irreprochable, un donante cuyas características inmunolgógicas, anatómicas y estéticas fueran compatibles con un paciente víctima de una discapcidad excepcional y dispuesto a aceptar todas las obligaciones necesarias para volver a tener una cara.
En Francia la cirugía plástica también ha mejordao considerablemente las condiciones de vida de los quemados. Para el profesor Fabienne Braye, jefe del servicio de cirugía plástica del CHU de Lyon, “es posible reconstruir in vitro la piel total (dermis y epidermis vivas) pero esta técnica sigue siendo experimental”. Lyon ha sido la primera ciudad francesa que ha albergado un centro de quemados graves. Con los años se ha desarrollado todo un sector de quemados graves. “Lyon es un polo de excelencia. El 20% de los grandes quemados franceses se tratan aquí. Los pacientes con el 70% del cuerpo quemado de todas las edades tienen un 70% de posibilidades de sobrevivir. En sus casos utilizamos sustitutos cutáneos procedentes de la piel de un donante o de piel cultivada en laboratrio”, añade el profesor Fabienne Braye.

También en Lyon en 1992 se fundó Interplast, la Organización de cirugía plástica humanitaria en los países en vías de desarrollo, en colaboración con la asociación humanitaria internacional de ayuda médica Médicos sin Fronteras. Cirujanos plásticos, anestesistas y enfermeras voluntarios ayudan a las poblaciones desfavorecidas de los países donde los sistemas de cuidados no asumen los gastos de cirugía plástica. “Son niños y adultos que sufren malformaciones faciales, secuelas de quemaduras o enfermedades particulares (noma, úlcera de Buruli). “Intervenimos en toda África, el sureste asiático, América Latina y Europa central”, explica el doctor Rémy Zilliox, fundador de la asociación.
“Con independencia de su origen y de su medio sociocultural, la realización de un individuo pasa en gran parte por su imagen. Hay grandes esperanzas para los pacientes. En Francia estamos en la vanguardia del progreso”, observa el profesor Devauchelle.

En Internet:

-  www.chu-amiens.fr
Centro Universitario Hospitalario de Amiens

-  www.chu-lyon.fr
Centro Universitario Hospitalario de Lyon

-  www.interplast-france.net
Interplast Francia

(Fuente : Actualidades en Francia / Annik Bianchini - 06.07)


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