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Polos de competitividad, otra forma de definir la industria del futuro

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Laboratorio de investigación en el Instituto Pasteur
Foto : Instituto Pasteur

Francia lanzó una ofensiva nacional al reto de la globalización. La gran ambición industrial del país galo ha llevado a la creación de una veintena de polos de competitividad. Se trata de construir metrópoli regionales potentes, territorios en el amplio sentido de la palabra y caldos de cultivo en los que la noción de competitividad se oriente hacia aspectos tecnológicos y científicos. En estos polos, las empresas, juntas, formarán estructuras modernas e innovadoras en un mismo territorio para dedicarse a una especialidad.

El comité interministerial de habilitación del territorio (DIADT) lanzó el 14 de septiembre de 2004 la nueva política industrial francesa, en consonancia con el objetivo fijado en la cumbre de Lisboa del año 2000 de hacer de Europa la región más competitiva del mundo. Centrada en la creación de polos de competitividad, el objetivo es reforzar las especializaciones de la industria francesa, crear las condiciones favorables para la emergencia de nuevas actividades de gran proyección internacional y mejorar el atractivo de los diversos territorios.

¿Qué es un polo de competitividad? Según este comité, se trata de «combinar en un territorio concreto empresas, centros de formación y unidades de investigación, con el objetivo de asociarlas y crear sinergias en torno a proyectos comunes innovadores, que dispongan de una talla suficiente para su proyección internacional» [1].

En resumen, se trata de convencer a empresas, investigadores y responsables políticos locales de trabajar juntos, de motivar la unión de recursos, de grupos de compra, de locales comunes, etc. En definitiva, fomentar la participación de los recursos humanos en el desarrollo a través de la agrupación de empleados, de favorecer los lazos entre la industria, la investigación y la enseñanza, de motivar la creación de empresas, de promover una política de redes a nivel europeo y de asociar a ella las regiones.

Cierto es que los polos de competitividad no son una novedad en sí mismos, ya que Francia ya posse algunos modelos, por ejemplo, Cosmetic Valley, en la región de Eure-et-Loir (sur de París), que ha generado 1.360 empleos en diez años. O la meseta de Palaiseau-Saclay (región parisiense), que reúne a grandes escuelas- Escuela Politécnica, Escuela de Altos Estudios Comerciales (HEC) y la Escuela Superior de Electricidad (Supelec)-, la Comisión de Energía Atómica (CEA) y empresas como Thales, Danone o Sofia-Antopolis, creada hace 35 años en la región de Alpes-Maritimes.

No obstante, estos polos no tienen aún demasiado peso en la economía nacional. En Estados Unidos, por ejemplo, esta red de «distritos» funciona con éxito desde hace años, al igual que en otros países europeos como Dinamarca, Italia o España con la región de Galicia.

Numerosos informes instan al desarrollo de este tipo de estructuras. El estudio de la delegación de habilitación del territorio (Datar) [2], publicado el 23 de febrero de 2004, preconizaba varias medidas de acompañamiento a los cambios económicos, como la creación de «sistemas de producción locales», llamados SPL o «polos de competitividad». Para Nicolas Jacquet, director de la delegación, Francia sigue siendo una potencia industrial, si bien experimenta mutaciones. «La industria de mañana será sobre todo consumidora de cerebros», explica. El mismo diagnóstico hace el informe del diputado Christian Blanc, publicado en abril de 2004 [3]
(3), titulado «Los polos de competitividad, la industria de mañana», en el que se exploran los medios de hacer evolucionar el sistema francés, juzgado demasiado vertical y compartimentado, al tiempo que muestra como algunos países o regiones desarrollados- Suecia, Finlandia, Cataluña o Baviera- han seguido siendo competitivos pese a un coste de mano de obra elevado. Y el informe insiste en que «la innovación es el núcleo de la economía de mañana». Además, la reflexión sobre «la deslocalización de las industrias de mano de obra» de un grupo de trabajo del Senado presidido por Christian Gaudin, dio lugar en junio de 2004 a la publicación de otro informe, que avanzaba la necesidad de adaptarse a los cambios y ser innovadores en la creación de productos [4].

Por último, tras la creación por decreto de una misión interministerial sobre los cambios económicos (MIME), en octubre de 2003, el Primer Ministro firmó el 28 de enero de 2004 una circular sobre la anticipación y el acompañamiento de los cambios económicos. En ella se precisa el papel que desempeña la Datar, que interviene en la orientación de este acompañamiento territorial, y la MIME, un pequeño equipo pluridisciplinar compuesto por cinco altos funcionarios (que dependen de los ministerios de Economía, Trabajo y Cohesión Social, Defensa, Economía, Finanzas e Industria e Interior, y bajo el impulso de Jean-Pierre Aubert), que trabaja para coordinar las diferentes acciones.

Faltaba entonces un empujón, que se tradujo en una llamada de ofertas para diversos proyectos. Tras el examen de la Datar, una reunión del CIADT, prevista en primavera, elegirá una primera lista de polos de competitividad. El Gobierno aportará 750 millones de euros durante tres años, entre 2005 y 2007 (370 millones provienen del presupuesto ministerial y 380 millones de los establecimientos públicos del Estado, formados por la Caisse des dépôts et consignations, la Agencia Francesa de la Innovación (ANVAR), el Banco para el Desarrollo de Pequeñas y Medianas Empresas (BDPME) y su filial Sofaris). Dichos apoyos financieros podrían completarse a través de las regiones y de fondos europeos, en el respeto de la regla comunitaria de acumulación de ayudas. Las primeras regiones candidatas son Isère y Bretaña (Crolles y Lannion).

(Fuente : Actualidades en Francia / Mélina Gazsi - 01.05)

[1] Informe del CIADT del 14 de septiembre de 2004

[2] France: Les moyens de la puissance industrielle [Francia, los medios para una potencia industrial] (Une nouvelle politique industrielle par les territoires. Réseaux d’entreprises, vallées technologiques, pôles de compétitivité [Una nueva política industrial para los terriorios. Red de empresas, centros tecnológicos, polos de competitividad] Estudio de la Datar, consúltelo en el sitio web: www.datar.gouv.fr o disponible en la Documentation française, www.ladocumentationfrancaise.fr ( precio: 18 euros)

[3] Informe de Christian Blanc, Les pôles de compétitivité, l’industrie de demain Los polos de competitividad, la industria del mañana

[4] Délocalisations : pour un néocolbertisme européen. [Deslocalizaciones, por un neocolbertismo europeo] Comisión de investigación presidida por Christian Gaudin. Redactor del informe: Francis Grignon.


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