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La profesionalización de las Fuerzas Armadas francesas

En el dispositivo francés de defensa son cada vez más numerosos los profesionales y técnicos militares de alto nivel. El servicio militar de los jóvenes franceses ha dejado de ser obligatorio: voluntarios y civiles suceden a los conscriptos. Perspectivas internacionales y europeas.

El servicio militar “universal y obligatorio”, tal como se practicó en Francia hasta su suspensión, fue instaurado en 1905 por la Tercera República. Tras la Segunda Guerra Mundial, la aparición de armas de nuevo tipo, cada vez más potentes y precisas, llevó a los Estados Mayores a interrogarse sobre la conveniencia de mantener efectivos tan numerosos. Deseoso de evitar la multiplicación de las exenciones, el gobierno francés instituyó en 1965 el servicio nacional, que comprendía, además del tradicional servicio militar, los servicios de cooperación y de ayuda técnica. Pero cuanto más se esforzaban los gobiernos por diversificar las formas militares y civiles del servicio nacional, tanto más tendían a acentuarse las desigualdades entre los conscriptos. El servicio nacional fue una institución hondamente arraigada en la historia republicana francesa. Todo ciudadano varón debía cumplir su servicio nacional a partir de los 18 años de edad, si poseía las aptitudes necesarias, verificadas por un examen médico. En ciertos casos previstos, podían otorgarse exoneraciones. Además, las jóvenes voluntarias podían acceder a las diferentes formas de servicio nacional dentro de los límites fijados por decreto.

En junio de 2001, a raíz de una proposición presentada por el ministro de Defensa, el Presidente de la República y el Primer Ministro acordaron la inmediata suspensión de las incorporaciones en conecpto de cumplimiento del servicio militar. La profesionalización de las fuerzas armadas y la suspensión de la conscripción, decididas en febrero de 1996 por el Presidente Jacques Chirac y reglamentadas por la ley del 28 de octubre de 1997, se desarrollan como estaba previsto. El reclutamiento y la importancia creciente de los voluntarios se realizan en buenas condiciones: en 2002 se completará el cuadro de los efectivos profesionales, en los cuales figurarán 92.500 militares del cuerpo profesional y 27.000 voluntarios.

Con la suspensión del servicio nacional, la nueva ley ha abierto una nueva página de la historia de las fuerzas armadas y de la nación francesa. Desde febrero de 2001, la Armada y la Fuerza Aérea no alistan ya conscriptos. En el Ejército y en la Gendarmería, cuerpos más sensibles a la suspensión de la conscripción, el reclutamiento de voluntarios y de alistados permitirá alcanzar los objetivos fijados para 2002. En este nuevo contexto, las jornadas de llamado a la preparación para la defensa (JAPD) permitirán sensibilizar a la juventud francesa con respecto a sus responsabilidades cívicas. Militares y civiles pertenecientes al dispositivo de la defensa francesa han acometido resueltamente una reforma de gran amplitud. “El desarrollo del vínculo entre las fuerzas armadas y la sociedad constituye una de las prioridades del ministerio, especialmente en el marco de la trayectoria de ciudadanía que asocia a la defensa a cada joven francés y a cada joven francesa y refuerza el sentimiento de una comunidad de destino” observa en un comunicado el ministerio de Defensa. Con casi 28.000 jóvenes alistados por año, éste se ha convertido en el principal empleador de jóvenes en Francia.

Hoy en día, un verdadero itinerario de la ciudadanía, universal, conduce a los jóvenes franceses de ambos sexos hacia el ejercicio de sus futuros derechos y deberes. Este trayecto comprende la enseñanza de la defensa durante el ciclo escolar, el censo obligatorio a los 16 años y la jornada de llamado a la preparación para la defensa (JAPD) para los jóvenes franceses de ambos sexos. La participación obligatoria de las jóvenes francesas es una novedad, que a la larga podría llevara a una neta feminización de los efectivos. Al término de la JAPD, quienes lo desean pueden seguir una preparación militar, integrarse en la reserva militar y cumplir un período de voluntariado en las fuerzas armadas. En julio de 2001 la JAPD ha sido seguida por unos 1.800.000 jóvenes franceses. El papel creciente de los docentes franceses en materia de educación cívica, jurídica y social ha sido confirmado con la incorporación en los programas escolares de módulos relativos a los principios y a la organización de la defensa nacional y europea. Los jóvenes franceses deseosos de participar en actividades de defensa pueden efectuar una preparación militar de entre una y cuatro semanas, la cual permite obtener una especialidad, seguir una formación para el mando y, eventualmente, alistarse en la reserva militar.

Esta reforma responde a las nuevas realidades geoestratégicas surgidas, en particular, tras el fin de la “guerra fría”: la amenaza directa y masiva del territorio europeo occidental ha dado paso al riesgo de una proliferación de conflictos locales que pueden abrasar regiones enteras y que requieren una pronta respuesta. En consecuencia, , Francia se ha propuesto llevar a 60.000 hombres los efectivos de las fuerzas “proyectables”, capaces de intervenir rápidamente en cualquier teatro de operaciones exterior. Por último, la inserción de las fuerzas armadas francesas en el nuevo entorno internacional implica la existencia de fuerzas inmediatamente disponibles y cuya cohesión debe lograrse antes de entrar en acción, una capacidad para integrarse rápidamente en un dispositivo internacional y una práctica segura de técnicas cada vez más complejas. Para responder a esta evolución, ha de cumplirse a fondo la profesionalización de las fuerzas armadas francesas.

Sophie Barrau


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