Accès rapide :

  • Aumentar el tamaño del texto
  • Disminuir el tamaño del texto
  • Añadir Flujo RSS

Una estrategia adaptada al nuevo contexto internacional

La evolución del contexto estratégico a lo largo de la década de los noventa demostró que Francia se disponía de una profundidad estratégica hacia el Este, cifrada en miles de kilómetros, situación que no había conocido a lo largo de su historia. Sin embargo, contra cierta esperanza, no han dejado de surgir crisis y conflictos por todo el mundo, con lógicas, marcos y protagonistas a menudo inéditos e inesperados, originando una fragmentación y una multiplicidad de amenazas procedentes de agentes estatales o no.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 consagraron la emergencia de un terrorismo de masas, generador de un nuevo tipo conflictos, sin campo de batalla ni ejército claramente identificado, en el que el adversario, dispuesto a utilizar armas de destrucción masiva, apunta claramente a las poblaciones. Francia es una sociedad desarrollada, abierta y con un alto nivel tecnológico. Es pues particularmente vulnerable a las nuevas amenazas. Implicada, por otro lado, en un conjunto de compromisos políticos, comunidades de intereses y alianzas, constituye un objetivo potencial.
Ante esta doble evolución del contexto internacional, Francia ha adaptado su estrategia, y el objetivo central de su política de defensa es la defensa de la seguridad de los franceses y de sus intereses tanto en su territorio como en el exterior (1,5 millones de franceses residen en el extranjero).

En consonancia con las decisiones adoptadas en 1996 en el marco de la profesionalización y la definición del nuevo modelo de ejército, y tomando en cuenta las exigencias de su participación en las redes de solidaridad europeas y atlánticas, Francia pretende:

-  Preservar su autonomía de decisión y de acción con la intención de conservar su libertad para decidir si se compromete o no en operaciones en las que intervienen sus socios o aliados, así como su capacidad para actuar en solitario cuando resulte necesario.

-  Conservar su influencia en las alianzas y coaliciones, lo que supone disponer de la capacidad de «nación marco» (en una coalición puede resultar útil, en un determinado campo de operaciones, apoyarse más particularmente en una nación denominada «nación marco» capaz de aunar a los demás miembros alrededor de sus propias capacidades nacionales) para conducir operaciones europeas, así como capacidad militar suficiente.

-  Mantener la calidad tecnológica indispensable para asegurar duraderamente la credibilidad de la disuasión nuclear, desarrollar los medios adecuados para hacer frente a las nuevas amenazas y preservar una base industrial, esencialmente europea, capaz de producir sus principales sistemas de defensa.

Las grandes funciones estratégicas se articulan alrededor de las ideas de disuasión, prevención, proyección, acción y protección.
La disuasión, caracterizada por el concepto de no-utilización, implica disponer de medios diversificados que permitan garantizar su credibilidad ante los cambios y las amenazas. Francia debe asimismo contribuir a la seguridad de Europa teniendo en cuenta la creciente solidaridad de los países de la Unión: participa activamente en la creación de instrumentos de estabilización regional (tratados FCE, «Cielo abierto» -documento sobre las medidas de confianza y seguridad-, Acuerdos de Dayton), así como en las iniciativas desarrolladas en materia de control de armamentos en el marco de la OSCE (lucha contra la diseminación de armas ligeras y de pequeño calibre, ALPC), o la iniciativa francoholandesa sobre almacenamiento de municiones). Los medios convencionales desempeñan hoy en día un papel estratégico propio y ya no se consideran como un mero complemento de la fuerza de disuasión nuclear.

La prevención constituye la primera etapa de la aplicación de la estrategia de defensa. Debe permitir, mediante la información, disponer de una capacidad de anticipación y de una capacidad autónoma de conocimiento de la situación. La diplomacia de la defensa francesa, a través del desarrollo de las relaciones de defensa y de seguridad con sus socios extranjeros, ya se trate de diálogo estratégico, de intercambio de información, de asistencia o de cooperación militar, participa asimismo en la prevención.

La proyección y la acción han estructurado la concepción del modelo de ejército francés. Sus claves son la capacidad de desplegar fuerzas, tanto en Europa como en el exterior del continente europeo, y la capacidad para movilizar rápidamente y para mantener durante el tiempo necesario a grupos de fuerzas armadas que puedan imponer rápidamente su superioridad en un teatro de operaciones.

La protección de las personas, de las instituciones y del territorio es una exigencia permanente, y la defensa del territorio nacional debe asegurarse en cualquier circunstancia. Se trata de poder oponerse en todo momento a un chantaje, a represalias o a agresiones contra el territorio o la población, o de limitar las consecuencias de un ataque asimétrico. Por último, como resultado directo de la libre circulación de personas y bienes en la Unión Europea, la protección del territorio se inscribe cada vez más en el marco de una cooperación reforzada con sus países vecinos y aliados.


MAPA DEL SITIO



AVISO LEGAL

Todos los derechos reservados - Ministerio de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional - 2014