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La no proliferación y el desarme, factores de seguridad

La proliferación de armas de destrucción masiva, de sus componentes y materias afines en todo el mundo, constituye una amenaza para la paz y la seguridad nacional. Para asumir el desafío que se le plantea a la seguridad del siglo XXI, Francia considera que se debe actuar en dos direcciones. En primer lugar, es indispensable trabajar para fortalecer los principales tratados y acuerdos en materia de desarme y de no proliferación (universalización, aplicación en las legislaciones nacionales y respeto). En materia nuclear, Francia se adhiere al objetivo final de desarme general y completo bajo un control firme y eficaz. En 1996 decidió la suspensión definitiva de sus ensayos nucleares y procedió al desmantelamiento de su centro de experimentación. Ha sido uno de los primeros países en ratificar el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares. Es, asimismo, el primer Estado que decidió desmantelar sus instalaciones dedicadas a la producción de materias fisibles para las armas nucleares. Defiende pues, mediante el proyecto de Tratado sobre prohibición de producción de materias fisibles para armas nucleares, el objetivo de una prohibición universal de la producción de dichas materias. En cuanto al desarme químico, Francia participa activamente en los esfuerzos de la comunidad internacional para reforzar la universalidad de la Convención sobre la prohibición de armas químicas de 1993. En materia biológica, Francia ha contribuido activamente, tras el fracaso de la Conferencia de Examen de 2001, a la definición de una vía multilateral original destinada a asegurar el refuerzo de la Convención para la prohibición de las armas biológicas de 1972. Posteriormente, ha participado en nuevas iniciativas para prevenir (refuerzo de los regímenes de control de proveedores existentes, como el Grupo Australia, el Grupo de proveedores nucleares, el Régimen de control de tecnología de misiles, MTCR, y la promoción de la universalidad del Código de conducta sobre misiles) y contrarrestar la proliferación (bien con un enfoque bilateral, bien con un enfoque más multilateral y organizado como la «iniciativa de seguridad contra la proliferación»).

En cuanto a las armas tradicionales, la actuación de Francia se ha orientado principalmente en dos direcciones: la lucha contra las minas antipersona y contra el comercio ilegal de las las armas ligeras y de pequeño calibre (ALPC). Sobre las minas, Francia ha realizado esfuerzos para conseguir la aplicación de los diferentes puntos de la Convención de Ottawa: desarme y acciones de descontaminación de espacios contaminados, ayuda para la destrucción de stocks, asistencia a las víctimas y formación sobre las técnicas de desminado y de descontaminación. En cuanto a las ALPC, Francia ha dirigido sus esfuerzos en dos direcciones complementarias: universal, con una iniciativa conjunta francosuiza sobre el marcado y la trazabilidad, y regional, participando de forma activa en el marco de la OSCE en la redacción de guías de buenas prácticas.


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