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Francia y la OTAN

Francia es uno de los miembros fundadores de la Alianza Atlántica, creada por el Tratado de Washington en 1949. Tras su retirada de la estructura militar integrada de la OTAN en 1966, continúa participando plenamente en las actividades de las instancias políticas. Para Francia, la Alianza encarna el vínculo estratégico existente entre Europa y Estados Unidos y Canadá, además de haber sido el marco natural de consolidación del espacio estratégico europeo. En enero de 1994, el Consejo del Atlántico Norte adoptó la «Colaboración para la paz» con los países de Europa Central y Oriental. Al promover la modernización de los ejércitos de dichos países y su interoperatividad con los de la OTAN, este programa preparaba la ampliación de la Alianza. En marzo de 1999, Hungría, Polonia y la República Checa entraron a formar parte de la OTAN. La Cumbre de Praga (noviembre de 2002) supuso la ampliación a siete nuevos países (Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia), convertidos en miembros efectivos el 1 de enero de 2003. La OTAN y Rusia iniciaron en junio de 1997 en París una cooperación que se estrechó en Roma, en mayo de 2002, con la creación del Consejo OTAN-Rusia, que asocia a Rusia prácticamente a todas las decisiones de la Alianza Atlántica.

Francia es uno de los principales contribuyentes a la OTAN en términos humanos y financieros: 5 000 militares franceses están implicados en operaciones de la Alianza y contribuye en un 15,3% a su presupuesto civil y en un 13,8% a su presupuesto militar. Francia considera que las dos estructuras defensivas, la Europa de la defensa y la OTAN, no sólo no compiten sino que son complementarias. La Alianza debe ser el espacio privilegiado del diálogo transatlántico para que americanos y europeos estén, en el marco de sus misiones, dispuestos a actuar juntos política y militarmente cuando sea necesario para la seguridad común. La antigüedad y la profundidad de los lazos que unen a todos los países de la Alianza constituyen para Francia un haber inestimable que hay que preservar para hacer frente a los desafíos y a las amenazas de hoy y de mañana. Los esfuerzos emprendidos para adaptar la Alianza a las nuevas amenazas son indispensables y Francia asume su importancia: en 2002, Francia aprobó las reformas de la estructura de la Organización que se propusieron en la Cumbre de Praga, participa en la Fuerza de reacción de la OTAN y apoya la política de ampliación de la OTAN hacia los países de Europa central y oriental.


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