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Un museo al servicio del patrimonio francés de la fotografía

Francia, cuna de la técnica fotográfica, posee un museo de conservación del patrimonio histórico de este mágico proceso, una colección de objetos raros que empezó con un modesto club de amateurs.

musée-photo

Todo empezó en una asociación situada en Bièvres, una pequeña ciudad al sur de París, donde apasionados de las técnicas fotográficas se reunían junto a Jean Fage. Su objetivo, compartir sus descubrimientos con el mayor público posible. Fage poseía una colección de unas cincuenta piezas, todas testimonio de la evolución del arte fotográfico. En 1968, empujado por el deseo de mostrar estas maravillas, abrió un primer museo en una pequeña sala de la ciudad. Muy pronto, tras el interés que suscitó la exposición, que cada día se enriquecía con nuevas piezas, pidió ayuda a las instituciones culturales. Se asoció entonces al departamento de Essone (al sur de París) para desarrollar su proyecto, y fue así como Fage y su asociación cedieron sus bienes al Estado a cambio de un lugar que estuviera a la altura de sus posesiones. Así, en 1972, se abrió un edificio totalmente dedicado a la historia de las técnicas fotográficas.

Interesado por el carácter científico y cultural de este lugar, el Ministerio de Cultura concedió al establecimiento la apelación de «museo de Francia». El Museo francés de la Fotografía recibe así una ayuda científica para la conservación y la restauración de piezas, y las subvenciones permiten enriquecer las colecciones.

Cuna de la fotografía, Francia fue el lugar en el que Nicéphore Niépce y Louis-Jacques Mandé Daguerre actualizaron las primeras técnicas, que numerosos inventores enriquecieron después con sus descubrimientos. Toda la evolución de la fotografía está aquí presente, desde la creación de los aparatos de toma de imágenes fijas hasta las técnicas de revelado y de fijación de los negativos. Además de las «linternas mágicas» y de las «cámaras oscuras» de la época prefotográfica, el museo expone piezas rarísimas, como una habitación daguerriana. Son de admirar los ejemplares del «velocígrafo», creado en 1889 por Joseph Lacroix, que permitió la toma de instantáneas, convirtiéndolo así en uno de los primeros aparatos de reportajes, o los aparatos estereoscópicos que, gracias a una técnica que juega con la divergencia óptica, pueden tomar fotografías en tres dimensiones. También materiales extraños de principios del siglo XX para fotografiar sin ser visto: en forma de bastón, de alfiler de corbata, de sombrero, etc, los primeros aparatos de espionaje de 1940, así como aparatos de diferentes marcas y sus evoluciones...Objetos todos que se conservan con el manual de instrucciones, lo que permite saber, todavía hoy, cómo se formaron y su funcionamiento.

El museo está repleto de maravillas mecánicas, como el extrañísimo «melanocromoscopio» de Louis Ducos du Hauron, el inventor de la fotografía en color, o la primera máquina de macrofotografía enviada al espacio a bordo de la nave rusa Photon, creada especialmente por Francis Delvert, quien también fue uno de los pioneros del museo y autor del «essonien », la máquina fotográfica más grande del mundo, capaz de tomar negativos de dos metros por tres. El dispositivo alcanza tales dimensiones que puede albergar hasta quince personas, lo que permite comprender el funcionamiento de una cámara fotográfica desde su interior. Así, el público visualiza los detalles de las técnicas fotográficas de los primeros tiempos. Además, gracias a los talleres que se organizan, se muestra la veracidad de algunas reglas ópticas a través de la experiencia directa.

Los visitantes no quedan decepionados. Un coleccionista belga confirma que las colecciones expuestas «están entre las más bellas de Europa». Es más, una cadena de televisión japonesa en pleno rodaje de un documental sobre la luz, viajó hasta el museo para realizar su trabajo. El museo Fuji de Tokio presentó hace algunos años, durante una exposición homenaje a «los grandes conquistadores de la imagen», 129 piezas propiedad del museo francés de la Fotografía.

Bièvres acoge además una feria anual de fotografía, que cada domingo de junio atrae entre 10.000 y 11.000 personas de todo el mundo, un mercado de material de segunda mano que permite encontrar aparatos raros o piezas sueltas de máquinas que ya no se fabrican.

Aunque el museo se ha forjado su reputación por el material antiguo, también posee numerosas imágenes, como la primera fotografía aérea tomada por Nadar en 1858. Además de imágenes de Balthus, Salzman, Orlan o Atget, el centro posee numerosas revistas extranjeras rusas, italianas, alemanas...Todos tesoros que poco a poco se han puesto en línea, y ya se puede acceder a algunas fotografías.

Hoy, el museo francés de la Fotografía posee dos millones de imágenes y 15.000 aparatos que han tomado clichés en todas sus formas. El lugar, concedido hace más de 30 años, se queda pequeño, y la reciente evolución de los aparatos digitales ofrece a esta institución un nuevo reto, la conservación de aparatos que mañana ya serán objetos históricos. Un futuro museo se está preparando. Gracias a los 1.600 metros cuadrados de exposición permanente y a 300 metros de exposiciones temporales, el equipo del museo y la originaria asociación, siempre presente y vigilante, esperan dar mejor cuenta de la invención de la fotografía y de su desarrollo, desde el siglo XIX hasta nuestros días, y compartir este formidable momento de la historia con un público cada vez mayor.

Sitio Internet: www.photographie.essonne.fr

(Fuente : Actualidades en Francia / Anne-Laure Bell - 01.05)


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