Accès rapide :

  • Aumentar el tamaño del texto
  • Disminuir el tamaño del texto
  • Añadir Flujo RSS

Les Eyzies-de-Tayac acoge el nuevo museo nacional de Prehistoria

El Museo Nacional de Prehistoria de Eyzies-de-Tayac, en Dordoña (Suroeste de Francia), presenta una colección arqueológica única en el mundo, procedente en su mayoría de los lugares más prestigiosos del valle de Vézère, clasificado patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco por las riquezas de sus vestigios paleolíticos. El nuevo museo, construido en las laderas de imponentes acantilados, en el corazón de la región de Périgord noir, el país de Montaigne, célebre por su historia, la belleza de sus paisajes de densos y misteriosos bosques y su reconocida gastronomía, una de las más sabrosas del planeta, espera 300.000 visitantes al año.

Illust: Moldeado Starunia, 32.8 ko, 400x284
Moldeado Starunia (Polonia) acerca de 30.000 antes de nuestra era © musée national de Préhistoire - Philippe Jugie - Distribution RMN

Instalado en el nuevo edificio del arquitecto Jean-Pierre Buffi desde julio de 2004, el museo posee cerca de 18.000 piezas y dispone de una colección de seis millones de objetos. «Si bien el nuevo museo marca la presencia del hombre del siglo XXI, inscribe su modernidad en una atmósfera marcada a la vez por la grandeza del acantilado y por la exigüidad del burgo histórico de Eyzies-de-Tayac, con sus 900 habitantes y sus vestigios medievales», explica Jean-Pierre Buffi, a quien debemos la mediateca de Toulouse y el parque de Bercy de París.

Las colecciones del museo se crearon a partir de 1913, cuando Denis Peyrony, investigador infatigable, instó al Estado a comprar el castillo de Eyzies, construido a finales del siglo XVI, para almacenar los objetos descubiertos en las excavaciones y crear un auténtico museo. Desde entonces, el museo se ha enriquecido gracias a los objetos descubiertos en excavaciones realizadas en la región y a las aportaciones de donaciones privadas.

«El museo prefirió no exponer toda la historia de la evolución de los homínidos, sino transportarnos a la era paleolítica, en la que se desarrolló el hombre de Neanderthal, desaparecido hace 50.000 años, y el hombre de Cromagnon, que vivía en grupos estructurados socialmente, que comenzó a enterrar sus muertos y fabricaba objetos de alcance simbólico», explica Jean-Jacques Cleyet-Merle, director del museo desde 1988.

La entrada al museo es un viaje a los orígenes del ser humano. Ya aquí se evocan las grandes etapas de la hominización, a través de un telón antropológico y de referencias a la historia africana, desde los primeros australopithecus. Se abordan varios temas, como el de la legendaria Lucy, una pequeña mujer de 3,5 millones de años, descubierta en Etiopía en 1974. Más adelante, la escalera que conduce a las galerías de exposición permanente sumerge al público en el transcurso del tiempo, y el visitante descubre siete secuencias que abarcan todo el periodo paleolítico a través de una «estratigrafía ideal».

Al salir de este «túnel del tiempo », el visitante, provisto de «claves de lectura» indispensables, accede a la baja galería para descubrir, a lo largo de un camino longitudinal, las diferentes culturas materiales que se sucedieron desde hace 400.000 años hasta hace 10.000 años. Este mismo recorrido permite seguir la evolución de las culturas: primeros utensilios, arte mobiliario...Aquí se abordan diferentes temas, como por ejemplo el modo de vida de las poblaciones del periodo neanderthal o la aparición del hombre moderno.

En la alta galería se invita al espectador a recorrer un camino iniciático, partiendo del ambiente exterior que rodeaba a los primeros hombres, hacia la semioscuridad de cuevas decoradas. En ellas se puede admirar la reconstrucción de un hogar prehistórico, hábitats bajo abrigos y lugares donde se descubrieron objetos que se presentan en el resto de la galería. Aquí destaca la sepultura de «El hijo de la Madelaine».

Estatuillas, elementos de adorno, arpones, lámparas, rascadores,...cada objeto ha sido minuciosamente seleccionado, según su representatividad y su estado de conservación.

Organizado por Jean-Jacques Cleyet-Merle, en estrecha colaboración con el Consejo científico que preside Jean-Phillippe Rigaud, director honorífico del Instituto de Prehistoria y de Geología cuaternaria de Burdeos, el programa científico del nuevo museo nacional de Prehistoria se definió en función de la situación del edificio, en medio de tierras y de yacimientos prestigiosos de donde provienen sus excepcionales colecciones. Además de la célebre cueva decorada con policromía de Lascaux, otros muchos lugares evocan 400.000 años de historia, desde la cueva de Font-de-Gaume, a las de Combarelles y de Rouffignac, así como los abrigos de Le Poisson, Le Moustier o Le Micoque.

Los artistas de entonces disponían de una gama de colores básicos, negro, ocre y rojo, que degradaban con auténtica maestría para hacer revivir formidables bestiarios. En el nuevo museo, «los tonos ocre, así como el gris de los techos en aluminio colado, son un guiño a los colores intemporales del acantilado», señala Jean-Pierre Buffi.

Más allá de su papel de museo dedicado al gran público, de conservación del patrimonio o de su participación en las excavaciones, el Museo Nacional de Prehistoria también acoge arqueólogos, investigadores y estudiantes del mundo entero y colabora con diferentes instituciopnes extranjeras.

La abundancia de obras de arte, de abrigos y de cuevas que se extienden a lo largo del valle de Vézère, en contacto con densos y misteriosos bosques, viñas y ríos, no debe hacernos olvidar que Périgord también es la región del foie gras, de productos confitados, de nueces , de setas y de trufas de especiales aromas. Situado a 20 kilómetros de Eyzies-de-Tayac, Sarlat, ciudad de arte y de historia, cuyas viejas callejuelas albergan la casa donde vivió La Boétie, merece un alto en el camino. Este marco prestigioso es uno de los lugares predilectos de los cineastas y de numerosas manifestaciones culturales, festivales de cine, representaciones de teatro, fiestas locales, etc.

Les Eyzies-de-Tayac, en el corazón de Perigord noir, es un centro de interés capital. Todo aquí, hasta el suelo, está impregnado del alma de la humanidad.

Sitio Internet

www.musee-prehistoire-eyzies.fr

(Fuente : Actualidades en Francia / Annik Bianchini - 03.05)


MAPA DEL SITIO



AVISO LEGAL

Todos los derechos reservados - Ministerio de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional - 2014