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El Musée du Quai Branly: un diálogo de culturas (Junio de 2011)

Desde su inauguración en junio de 2006, el Musée du Quai Branly, museo consagrado a las artes y las civilizaciones de África, Asia. Oceanía y las Américas, ha desarrollado un amplio abanico de colaboraciones internacionales. Su filosofía: la reciprocidad del intercambio.

Su vocación es reconocer y valorizar las artes y las culturas no europeas. Por ello, el Musée du Quai Branly, en París, no puede hacer otra cosa que establecer un largo diálogo con los países de origen de las colecciones y desarrollar con ellos acciones de cooperación pluridisciplinares.

Reúne las colecciones del museo nacional de artes de África y Oceanía y del laboratorio de etnología del museo del hombre, es decir, 300000 obras, por lo que la institución ha anunciado inmediatamente su ambición de adoptar una «propuesta que rompa con el pasado colonial: la idea de igualdad entre culturas». De hecho, su palabra clave es la reciprocidad. «Se trata de trabajar y de elaborar los proyectos juntos mientras respondemos a lo que pide el museo en cuanto a creación, temas de inventario, seguridad del patrimonio, museología, etc.», explica Christine Guetin, responsable de las relaciones internacionales. Los intercambios incluyen múltiples posibilidades: experiencia, recepción de becarios, formación del personal, ayuda en la concepción, en el montaje de las exposiciones y en la creación de instituciones, etc. Todo ello se efectúa a través de las cooperaciones bilaterales o, incluso, a través de la implicación en las redes de museos internacionales.

Illust: Musée du Quai Branly, 66.2 ko, 320x240
Musée du Quai Branly © MAEE / F. de la Mure

Así, durante sus cinco años de vida, el Musée du Quai Branly se ha embarcado en múltiples proyectos de envergadura en todos los rincones del planeta. Por ejemplo, en África, ha contribuido en la construcción del museo de la cultura Konso en Etiopía. También ha aportado su experiencia en la elaboración del Louvre de Abu Dabi, en Oriente Medio. A miles de kilómetros, en América Latina, el Musée du Quai Branly también creó un estrecho vínculo con México durante la exposición de Teotihuacan, ciudad de los Dioses, y ha llevado a cabo varios programas de investigación. Además participó en la misión de evaluación del patrimonio haitiano tras el seísmo de 2010. El equipo de Quai Branly también está presente en Asia, donde ha contribuido notablemente en la museología y la creación de bases de datos para el museo del sudeste asiático o el museo de las mujeres en Vietnam.

A lo largo de los años, en Oceanía, el museo ha desarrollado varios proyectos con Australia y Nueva Zelanda con el fin de conseguir la integración de las pinturas aborígenes en el Musée du Quai Branly, el recibimiento de artistas contemporáneas y el montaje de grandes exposiciones.

Se concretan, así, unas ambiciones del museo, en cuanto al diálogo intercultural y el reconocimiento científico, que aún deberán ampliarse más. «El Musée du Quai Branly desempeña un papel importante y en crecimiento en el seno de los proyectos de cooperación internacional y se centra en el auge de las actividades científicas y de los museos en otros continentes», asegura la responsable de las relaciones internacionales. «A veces, los equipos se quedan sorprendidos por la cantidad y la diversidad de las solicitudes. Y la reciprocidad es un hecho». Estos intercambios quedan marcados especialmente por la eminente llegada de investigadores extranjeros. «La organización de coloquios internacionales ha dado lugar, además, a debates interesantes y abiertos que quedan lejos de las limitaciones que van ligadas a ciertos entornos políticos. Por ejemplo, sobre temas como las restituciones, en 2008; las independencias africanas, en 2010, o la esclavitud, en 2011», se enorgullece Christine Guetin.

Sin embargo, también opina que «uno de los éxitos más grandes ha sido la accesibilidad a las colecciones». Hoy en día, esta accesibilidad ha permitido que capitales como Bamako, Dakar o Singapur puedan albergar una parte de la colección de obras africanas del Musée du Quai Branly. «La circulación de obras está a veces limitada por problemas logísticos (de seguridad, de conservación en entornos tropicales, etc.) o financieros. El mayor reto de los proyectos de cooperación consiste en encontrar respuestas que ayuden a superar estos desafíos», explica Guetin. Se consigue con la obtención de financiación exterior y la ayuda de patrocinadores esenciales como el ministerio de Asuntos Exteriores francés, la Comisión Europea, la Unesco o empresas mecenas. Actualmente, el Musée du Quai Branly va por buen camino y no quiere detenerse ahí, por lo que cuenta con asumir nuevos desafíos. Entre ellos, el intercambio de archivos y de una base de datos fotográfica.

Florence Raynal

Fuente: Actualité en France n°19, Junio de 2011


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