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Cine

Introducción

Illust: Una sala de cine, 82 ko, 350x229
Una sala de cine (París) - Foto © F. de la Mure

En 1995 el cine celebró su centenario. En efecto, el 28 de diciembre de 1895 tuvo lugar en los grandes bulevares de París, en el Grand Café, la primera proyección de pago organizada por los hermanos Lumière, que habían grabado en una película las primeras imágenes animadas: Salida de la fábrica Lumière (Sortie des usines Lumière). Cuna del séptimo arte, Francia sigue siendo una de sus tierras predilectas, y le ha dado alguna de sus figuras legendarias: desde Méliès, genial precursor, a la generación del realismo poético de los años treinta (Renoir, Carné, Prévert) y, más tarde, la nouvelle vague de los años sesenta (Truffaut, Godard, Chabrol, Malle, Rohmer). La tradición francesa de cine de autor se ha enriquecido asimismo con brillantes éxitos industriales (Pathé, Gaumont) y con estrellas revestidas de un aura internacional como Brigitte Bardot, Yves Montand, Gérard Depardieu o Catherine Deneuve.

En 2002 el cine vendió aproximadamente 184,5 millones de entradas en el territorio nacional y obtuvo unos beneficios de 893 millones de euros. El 58,4% de los franceses va al cine al menos una vez al año, y el 34,6% al menos una vez al mes. Actualmente, el consumo recupera el nivel que había alcanzado en los años ochenta, pero a largo plazo parece una tendencia en retroceso debido a la competencia de la televisión y el video.

El cine francés sigue gozando de un reconocido prestigio internacional. Se beneficia de un amplio sistema de apoyo a la creación, producción y distribución, organizado bajo la égida del CNC. Este organismo redistribuye los fondos obtenidos del cobro de un impuesto sobre los ingresos de las salas de cine, las ventas de vídeos y la difusión de películas por televisión. Otro dispositivo, el anticipo sobre las ventas, expresión central de este sistema de apoyo, permite también estimular a nuevos talentos y complementar, el sistema clásico de financiación del circuito normal de producción para proyectos ambiciosos. Esta política tiene su traducción en términos cuantitativos: con más de 5 240 salas de cine -97 de las cuales son múltiples- Francia es uno de los países que disponen de una red de salas más amplia.

Se realizan más de 120 largometrajes al año, de los que casi una tercera parte son opera prima. Por último, y éste es un fenómeno único en Europa, las películas francesas representaban, en 2002, un 28,5% de la venta de entradas, lo que demuestra la firme resistencia de la producción francesa frente a las películas americanas, que ocupan una posición casi de monopolio en numerosos mercados extranjeros. El éxito del DVD, patente ya en 2002 y afianzado en 2003, inaugura una nueva revolución en las formas de difusión de las películas: se desarrolla una nueva «cinefilia».

La vitalidad de la creación cinematográfica francesa está simbolizada por algunos realizadores cuyas obras son muy personales, como Bertrand Tavernier, Maurice Pialat, Bertrand Blier, André Téchiné, Alain Resnais, Éric Rohmer, Claude Chabrol o Jean-Jacques Beineix. El cine popular de calidad tiene también representantes de talento como Jean-Paul Rappeneau, Claude Berri, Claude Lelouch o Patrice Leconte, cuyas películas han sido acogidas con entusiasmo por el público.

Éxito también el de las películas cómicas en las que han destacado actores como Josiane Balasko, Michel Blanc, Christian Clavier, Gérard Jugnot o Thierry Lhermitte. Se trata de un género retomado en 1993 con Los visitadores no nacieron ayer (Les Visiteurs) que ha obtenido un éxito desconocido desde los años sesenta. En 2002 Axtérix y Obélix: misión Cleopatra (Astérix et Obélix: Mission Cléopâtre) de Alain Chabat alcanzó la cifra de 14,2 millones de espectadores. En cuanto a Amélie (Fabuleux destin d’Amélie Poulain) de Jean-Pierre Jeunet, vendió 8 millones de entradas en Francia y casi 20 millones en el extranjero.

Por otra parte, algunos realizadores como Jean-Jacques Annaud o Luc Besson se han forjado una reputación internacional, y una nueva generación se afirma hoy con realizadores como Olivier Assayas, Cédric Klapisch, Arnaud Desplechin, Manuel Poirier, François Ozon, Olivier Dahan, Mathieu Kassovitz o Agnès Jaoui, mientras se prepara el relevo en el seno de la Fundación Europea de las Artes de la Imagen y del Sonido (FEMIS) y de su escuela, instalada en el Palacio Tokio de París.

Para saber más

-  Acciones de Francia para la promoción del cine francés y la cooperación cinematográfica

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