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Los negocios sostenibles franceses ganan terreno (Marzo de 2012)

Innovadoras, generadoras de empleo y con un gran potencial de crecimiento: las industrias ecológicas tienen futuro. Estos negocios, a menudo pequeños, se benefician del apoyo activo de los poderes públicos para visibilizarse y para exportar. Han podido hacerlo en China, donde las industrias sostenibles ya han comenzado a hacerse un hueco importante.

La protección del medio ambiente se ha convertido en un objetivo primordial, que favorece el brote de las industrias «verdes» francesas. En diez años, estos negocios sostenibles han experimentado un crecimiento muy superior al de todos los demás sectores de la economía francesa. En ámbitos como el de la gestión de aguas residuales, el de la basura o el del reciclaje, la facturación aumenta cada año más de un 5%. Estas industrias dan empleo en Francia a alrededor de 300000 personas, y se estima que generan entre 10000 y 15000 empleos más al año.

Francia va un paso por delante en el reciclaje y la gestión de la basura, en el ámbito del agua y el saneamiento, e incluso en los biocarburantes de primera generación, especialmente gracias a los grandes grupos industriales, que están muy bien posicionados. Independientemente del dominio, Francia está situada, según la ADEME (Agence de l’environnement et de la maîtrise de l’énergie, agencia del medio ambiente y el control de la energía), en el cuarto puesto del mercado de los negocios sostenibles. Hay tanto pesos pesados —especialmente en el sector del agua y la basura— como pequeñas y medianas empresas (pymes) en nichos muy especializados. «Estos negocios sostenibles son dinámicos, innovan y, además, exportan», reza un documento de la publicación Industries, la publicación ministerial especializada en el tema.

Efectivamente, las industrias «verdes» francesas tienen ideas y tecnologías de sobra. Más que la media de las empresas francesas, estas industrias innovan para desarrollar productos o procedimientos «limpios». De media, invierten un 3% de su facturación en la investigación y el desarrollo. Para financiarlas, el Estado acaba de desbloquear 6000 millones de euros destinados a la investigación de los sectores sostenibles del futuro. Esta investigación se centra en algunos sectores prometedores: el de los biocarburantes, mientras que el líder europeo del biodiésel es francés y la demanda mundial podría duplicarse todavía de aquí a 2020; el de la química sostenible, mientras que la industria química francesa es la quinta del mundo y la demanda de recursos alternativos y renovables no deja de crecer; y el del almacenamiento de energía, que dispone en Francia de laboratorios públicos de tecnología punta dedicados al almacenamiento electroquímico (pilas de combustible, baterías, etc.).

Algunos negocios ya han abierto el camino. En lo que respecta al tratamiento del aire, una sociedad francesa mediana ha conseguido imponerse como líder europea de la limpieza de humos de las centrales de incineración. Otra ha puesto en marcha una técnica capaz de fijar las moléculas gaseosas en cuerpos sólidos para descontaminar el aire ambiente; esta técnica resulta muy útil en las plantas de tratamiento o de pintura de la madera o del plástico, que emiten compuestos orgánicos volátiles (COV) nefastos para la salud y muy regulados. Son innovaciones especializadas que dotan a Francia de una importante ventaja competitiva.

«Ya se trate de grandes grupos empresariales o pequeñas estructuras, es en todo caso en el extranjero donde las industrias “verdes” francesas encuentran y encontrarán la mayor parte de sus oportunidades comerciales», reza el documento de Industries. En efecto, de media, más de la mitad de la facturación de las industrias sostenibles proviene de la exportación. La ministra francesa de Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet, puntualiza que «mientras que el crecimiento medio de las exportaciones de las empresas francesas es del 5%, en el caso de las industrias sostenibles es del 16,5%». Los grandes grupos empresariales no tienen ninguna dificultad para desarrollarse en el extranjero. Las pymes, por su parte, se benefician de la financiación de los poderes públicos para acceder a los mercados internacionales. Así pues, gracias a la ADEME y a UBIFRANCE (Agence pour le développement international des entreprises, agencia de desarrollo internacional de las empresas), que llevan diez años elaborando un plan de exportación para los negocios sostenibles, algunas de estas sociedades han podido implantarse en Wuhán, un municipio industrial chino de nueve millones de habitantes, situado al oeste de Shanghái, que es el precursor de los «recursos de bajo consumo y el respeto por el medio ambiente».

Desde hace alrededor de diez años, el municipio de Wuhán se ha abierto a las empresas, tanto chinas como extranjeras, cuya actividad se realice desde la perspectiva del desarrollo sostenible. Es una oportunidad para las francesas, que ya están instaladas allí. Peugeot fue el primer grupo automovilístico francés que, en los años 90, optó por instalar dos fábricas de montaje en Wuhán. Desde entonces, Wuhán ha acogido al menos a 80 sociedades francesas, de las cuales muchas han adoptado las tecnologías sostenibles. El año pasado, Francia figuraba entre los diez principales inversores del municipio (ha invertido más de 600 millones de euros); hasta el punto de convertirse en «un escaparate del savoir-faire francés» en materia de tecnologías sostenibles. Este era el deseo de la ministra francesa de Ecología, Desarrollo Sostenible, Transportes y Vivienda, Nathalie Kosciusko-Morizet, cuando visitó Wuhán en noviembre de 2011.

Virginie Langerock

Página web:

www.eco-entreprises.fr


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