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Francia, líder de la cirugía “sin abrir” (Octubre de 2012)

Los expertos franceses son reconocidos internacionalmente como los precursores de la cirugía mínimamente invasiva, en concreto en cirugía transgástrica. Las constantes innovaciones de la robótica y de técnicas virtuales en las operaciones abren nuevas perspectivas, como las intervenciones quirúrgicas sin cicatriz visible.

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Jacques Marescaux, presidente del Instituto de Investigación y Formación contra el Cáncer (IRCAD-EITS)

La cirugía ha vivido una auténtica revolución en los últimos años. La era de la cirugía mínimamente invasiva alumbrada por cirujanos franceses ha abierto el desarrollo de un potente mercado internacional, sobre todo en Japón, Estados Unidos, América Latina, China, España, Alemania e Italia, dando paso a un nuevo concepto: la cirugía endoscópica transluminal o sin cicatriz visible, en pleno auge.

“La cirugía transluminal o sin incisiones que toma orificios y vías naturales del organismo ha abierto una nueva etapa. Es más eficaz y cada vez menos invasiva”, explica Jacques Marescaux, profesor de cirugía en el Hospital Universitario de Estrasburgo y presidente del Instituto de Investigación y Formación contra el Cáncer (IRCAD-EITS). La cirugía mínimamente invasiva da un paso más respecto a la cirugía convencional porque permite al médico acceder a los órganos afectados mediante incisiones mínimas con instrumentos reducidos a su mínima expresión, a través de vías naturales (boca, recto, uretra). “En 2007 realizamos con éxito la primera extirpación de vesícula biliar por vía vaginal del mundo”, indica el profesor Jacques Marescaux. Los cirujanos operaron guiándose por las imágenes por ordenador. Desde entonces el servicio del profesor Marescaux ha practicado con éxito unas 50 operaciones de este tipo.

La cirugía endoscópica transgástrica es una vía experimental de cirugía por las vías naturales del organismo. El médico coloca en un orificio un endoscopio muy flexible que lleva incorporado una cámara en miniatura y pasa este instrumento largo y fino a través de la pared del estómago (vía transgástrica) hasta alcanzar el órgano afectado: la vesícula, el bazo, los riñones, el colon, el intestino o la glándula suprarrenal. Se trata de un método que requiere una robótica muy perfeccionada. “El desarrollo de la robótica flexible está en pleno despegue y gracias a las nuevas tecnologías informáticas esta práctica será semiautomática. En este sentido, Francia cuenta con el Instituto Nacional de Investigación de Informática y Automática (INRIA), en el que trabajan 3.000 ingenieros considerados entre los mejores del mundo”, precisa Marescaux.

En este momento se están experimentando varias técnicas avanzadas que asocian la robótica (instrumentos muy manejables) y la telemanipulación por ordenador para guiar de forma precisa los gestos del médico. Los avances pendientes abarcan los movimientos fisiológicos de los órganos y del cuerpo del paciente, como la respiración y los latidos del corazón.

“Varios países están interesados en nuestra experiencia y nos piden colaboración. Nuestra escuela forma cada año a unos 4.000 cirujanos procedentes de 92 países, una cantera increíble de gente creativa”, observa el profesor Marescaux. El centro ASIA-IRCAD se inauguró en 2008 en la ciudad de Changhua, en la costa oeste de Taiwán, con cerca de dos millones de cirujanos en formación y un prestigio internacional. Es la mayor estructura de este tipo en Asia en la formación de cirugía mínimamente invasiva. En 2009, el IRCAD también abrió un centro en Sao Paulo, en Brasil. “Los tres centros trabajan en colaboración, tanto en el plano clínico como en la investigación y formación, para los cuales es indispensable la transferencia de experiencia científica”.

Los avances que ofrece este tipo de cirugía son múltiples, ya que permite operar a los pacientes más frágiles, como las personas mayores; tratar afecciones complejas como el cáncer; minimizar los dolores postoperatorios y los riesgos de complicaciones; una cicatrización mucho más rápida; el uso de anestesias más ligeras y una hospitalización más corta y eliminar la cicatriz visible. Además, el robot, dotado de la máxima precisión, permite al cirujano ser más rápido y permanecer más concentrado.

En esta búsqueda de una cirugía cada vez menos agresiva, el profesor Jacques Marescaux, quien realizó en 2001 la primera operación mundial de telecirugía en una paciente en Estrasburgo junto a un cirujano en Nueva York, anuncia una nueva revolución: la asistencia de la realidad virtual, es decir, reproducir una copia en 3D del órgano afectado a partir de imágenes del paciente obtenidas por escáner o Imaginería por Resonancia Magnética (IRM). Así, el cirujano se guía a través de un cuerpo transparente, lo cual permite simular la intervención y ensayarla con antelación hasta obtener el resultado que se persigue, y grabarla por ordenador.

Gracias a la invención de la cirugía híbrida, el Hospital Universitario de Estrasburgo, un centro de excelencia creado recientemente junto a otros cinco organismos del mismo tipo en Francia, podría erigirse en el epicentro de un nuevo universo quirúrgico, con salas de endoscopias futuristas y quirófanos únicos en el mundo. En este entorno todo lo imaginable sería posible para el médico, en concreto planificar las secuencias de la operación y tratar directamente los órganos enfermos con un control en tiempo real. “Es la cirugía del futuro”, se entusiasma el profesor Marescaux. Estos centros prevén la creación de 2.000 empleos.

Annik Bianchini

Sites Internet :

Institut de Recherche contre les Cancers de l’Appareil Digestif (IRCAD)

Institut National de Recherche en Informatique et Automatique (INRIA)


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