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El tranvía francés esta creciendo a alta velocidad (Octubre de 2012)

El tranvía (del inglés tramway, de tram, riel plano, y way, vía) nació en Estados Unidos en el siglo XIX. Los primeros modelos iban remolcados por caballos. A partir de ahí, se ha ido expandiendo por numerosas ciudades de Europa, con técnicas de tracción mecánica, a vapor, aire comprimido o agua recalentada, antes de funcionar con electricidad.

Desaparición y renacimiento

La edad de oro del tranvía en Francia se remonta a principios del siglo xx. Por aquel entonces, las líneas se fueron multiplicando hasta el período de entreguerras. Su declive se debió a varios factores: el desarrollo del automóvil, el progreso técnico del autobús o la política de transportes, que fomentó la construcción de carreteras.

A finales de los setenta, la crisis del petróleo y el aumento de la congestión urbana llevaron a las autoridades municipales a modificar las grandes orientaciones en materia de transporte. En 1985, Nantes fue la primera ciudad francesa en contar con un tranvía de nueva generación, funcionando en un sitio propio; en 1988, le tocó el turno a Grenoble y le siguieron Estrasburgo, Lyon, Marsella, Montpellier y muchas otras. Las redes de tranvía de Dijon y Le Havre se inaugurarán antes de finales de año.

¿Por qué son tantas las ciudades francesas que optan por este medio de transporte urbano e interurbano sobre vía férrea? Si bien la inversión inicial es más considerable, los gastos de explotación son mucho menores que para una línea de autobús. Además, el tranvía permite conectar zonas periféricas aisladas y transmite una buena imagen de la ciudad, moderna y ecológica. En Francia, la mayoría de las obras para tranvía se han acompañado de medidas de recalificación: restauración de las redes de comunicación, creación de zonas peatonales, reacondicionamiento de barrios y espacios públicos.

Para los usuarios, es mucho más agradable ver el paisaje que contar estaciones en los túneles de metro. Los inconvenientes de este medio de transporte residen sobre todo en los costes y la duración que representan las obras de construcción, que además perturban la circulación y afectan al comercio.

¿Se puede hablar de un «tranvía a la francesa»? Regis Hennion, director de metro y tranvía de Kéolis, una de las empresas líderes en el mundo en la explotación de tranvías, explica que «el tranvía francés es un medio de transporte pero también un medio de recalificación urbana. Sin ir más lejos, se dice que Le Mans es una ciudad más bonita desde que tiene tranvía (…). Hoy en día, el tranvía sirve para embellecer una ciudad». Por otro lado, el tranvía francés funciona con sitio propio, en zonas diseñadas específicamente para él.

Éxito internacional

El tranvía francés se exporta bien. La empresa Alstom, por ejemplo, es el segundo constructor mundial de tranvías porque abarca el 20% del mercado mundial. Las empresas francesas del sector llegan hasta los mercados extranjeros, tal y como explica Régis Hennion tomando como ejemplo a Kéolis en Noruega: «La ciudad de Bergen buscaba a una empresa para la explotación del tranvía. Respondimos al concurso de licitación y nos hemos encargado de la puesta en servicio de esta línea partiendo de cero. En este caso, nos hemos ocupado de toda la puesta en funcionamiento, la formación de conductores, informes de seguridad y habilitación». Con el fin de implantarse mejor, Kéolis —que también explota los tranvías de Melbourne, Oporto o Nottingham, entre otros— suele asociarse con alguna empresa local para conocer en profundidad las características de cada proyecto nuevo. Se trata de una estrategia acertada para implantar una red que se adapte a las necesidades de la población.

Como el tranvía funciona en sitio propio, que permite combinar la eficacia del metro, en términos de velocidad, con una gran facilidad de acceso, seduce a múltiples ciudades extranjeras. El Citadis, vehículo estrella de Alstom, está presente en todo el mundo desde hace más de 15 años en 16 ciudades extranjeras. A día de hoy, se han vendido más de 1600 Citadis en el mundo, la mitad de ellos fuera de Francia. José Taborda, vicepresidente de la plataforma de tranvías de Alstom, explica: «Hemos equipado a 20 ciudades francesas, pero también a Madrid, Tenerife, Casablanca, Rabat, Constantina, Ámsterdam (…). Estamos empezando a responder a concursos de licitación en Brasil pero Moscú también ha solicitado nuestros servicios para reflexionar sobre la renovación de su red».

¿Con qué estrategia? «Tanto en Francia como en el extranjero, ofrecemos soluciones "llave en mano", que incluyen las vías, el material rodante y la señalización. Trabajamos codo con codo con los ayuntamientos para adaptar las líneas de tranvía a la imagen de las ciudades». Citadis también se adapta a las necesidades de las ciudades: aire acondicionado, pintura exterior, interior, diseño, etcétera. En la localidad francesa de Reims, por ejemplo, el morro del tranvía tiene forma de copa de champán… Una flexibilidad que permite adaptar el tranvía francés a las necesidades de las ciudades del mundo entero.

El tranvía es un medio de transporte limpio, seguro y cómodo que sigue cautivando cada vez más a las ciudades. En los próximos diez años, se prevé un índice de crecimiento en el mercado del tranvía de un 5% anual: en un mundo que se urbaniza cada vez con más rapidez, parece que el tranvía es un sector muy prometedor.

Lucie de la Héronnière


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