Prevención de las enfermedades no transmisibles y riesgos medioambientales para la salud

Las enfermedades no transmisibles (MNT)

Las enfermedades no transmisibles (MNT), principalmente las enfermedades cardiovasculares, los cánceres, las patologías respiratorias crónicas y la diabetes son responsables de dos tercios de la mortalidad en el mundo.

Debido a la doble transición demográfica y epidemiológica, las enfermedades no transmisibles son una carga ascendente para los sistemas sanitarios, incluso en los países en desarrollo. La promoción de la salud, asociada a una mejor consideración de los determinantes sociales y medioambientales (contaminaciones, etc.) de la salud, condiciona una respuesta eficaz y sostenible contra esas patologías.

Reconociendo el peso preponderante de las enfermedades no transmisibles (MNT) a escala mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en 2011 una declaración política sobre la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles (resolución A/66/2). Se trata del segundo problema de sanidad pública que es objeto de una reunión de alto nivel de la Asamblea General, diez años después de la dedicada al VIH/Sida. El texto subraya la necesidad de adoptar una política multisectorial coordinada en la prevención de factores de riesgo comunes a las principales MNT: consumo de tabaco, uso nocivo del alcohol, mala alimentación e inactividad física.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está encargada de elaborar un marco mundial de seguimiento de las enfermedades no transmisibles, completado con un plan de acción intersectorial para 2025. Adoptado en 2012, este marco fija un objetivo de reducción de la mortalidad prematura atribuible a las MNT de -25% de aquí a 2025, así como 8 objetivos mundiales voluntarios por factor de riesgo, acompañados de 25 indicadores de seguimiento. En 2013, se creó un equipo especial de las Naciones Unidas para coordinar el trabajo de las agencias en la lucha contra las MNT. Por otra parte, un mecanismo mundial de coordinación movilizará a los socios no estatales en la lucha contra las MNT, vigilando que el objetivo de sanidad pública esté exento de cualquier riesgo de conflicto de interés.

Trastornos mentales

Los trastornos mentales son la segunda causa de invalidez y muerte prematuras: representan el 14% de la morbilidad mundial.

Una de cada cuatro personas está expuesta a padecer trastornos mentales a lo largo de su vida. El costo total de las enfermedades mentales, incluyendo la pérdida de rendimiento económico, se estima en 2,5 billones de USD en 2010 y podría alcanzar los 6 billones de USD en 2030. Francia sostiene la aplicación de un plan mundial para la salud mental 2013-2020, a través del centro colaborador de la OMS de Lille para la investigación y la formación en salud mental. Por otra parte, la Agencia Francesa de Desarrollo, operador del Ministerio de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional sostiene el acompañamiento psicosocial y la salud mental comunitaria, en particular en los países en situación de posconflicto.

Acción en los determinantes medioambientales de la salud

Según la OMS, el 24% de la morbilidad (años de vida en buena salud perdidos) y el 23% de todos los fallecimientos (mortalidad prematura) son imputables a factores medioambientales. Entre los niños (0-14 años), la proporción de fallecimientos imputables al medio ambiente es del 36%.

Si bien las cuestiones medioambientales son ya objeto de un amplio debate a escala internacional, no siempre se toma suficientemente en cuenta la incidencia en la salud. Entre los problemas más urgentes, figuran los cambios climáticos, la gestión no sostenible de los recursos en agua, notoriamente insuficientes en cantidad y calidad en los países en desarrollo, la necesidad de desarrollar redes de saneamiento a amplia escala, o incluso la gestión de los residuos de cualquier tipo que contaminan el agua, el aire y también los alimentos. Un entorno más sano permitiría evitar 13 millones de muertos al año, si actuáramos sobre factores medioambientales como la salubridad del agua o la contaminación atmosférica.

Veinte años después de la primera declaración de Río, en 1992, la comunidad internacional renovó su compromiso en pro de un desarrollo respetuoso para con el medio ambiente en la declaración de Río+20, adoptada en junio de 2012, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible. En la declaración se reconoce que la salud es una condición previa, un resultado y un indicador de los tres pilares del desarrollo sostenible. Una economía verde que reduce los riesgos vinculados al aire, el agua y la contaminación climática, y que tiende a mejorar el acceso a alimentos sanos y a la nutrición, así como a atenuar el cambio climático que aportará una salud mejor para todos, al tiempo que se contribuye al desarrollo sostenible.

La problemática sanitaria y medioambiental es un eje que Francia defiende a escala internacional. Forma parte del Protocolo sobre el agua y la salud, relativo al convenio sobre protección y uso de los ríos transfronterizos y los lagos internacionales de la Comunidad Económica de Europa de las Naciones Unidas (CEE-NU). Ha dirigido un grupo de trabajo sobre el acceso equitativo al agua potable y el saneamiento. La resolución «agua, saneamiento y salud» -adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) en mayo de 2011-, presentada por Francia, se acogió como un importante progreso por su dimensión transversa, que implica los sectores del agua, la sanidad medioambiental y los derechos humanos. En mayo de 2013, se presentó a la AMS una nueva estrategia de la OMS en el sector del agua, saneamiento, salud. Francia organizó en Marsella, en marzo de 2012, el Foro Mundial del Agua. En 2009, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó un nuevo plan de trabajo de la OMS sobre el cambio climático y la salud.

Aunque ninguna región del mundo está a salvo, África es el primer continente afectado por todos esos factores de riesgo. En agosto de 2008 se organizó en Libreville, con apoyo de Francia, la primera conferencia interministerial sobre salud y medioambiente en África, cuyo tema era «La seguridad sanitaria pasa por un entorno sano», seguida de una conferencia en Luanda, en 2010, dedicada a los efectos del cambio climático en la salud.

Actualización : mayo de 2014

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