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Francia, un actor destacado en salud mundial

La política internacional de Francia sobre salud se enmarca en una estrategia que incluye la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y el refuerzo de la seguridad sanitaria internacional.

La consecución de los ODS, y en especial del ODS n.º 3 dedicado a la salud, es una prioridad para Francia.

Ello se traduce entre otros en un refuerzo de los sistemas de salud (RSS), en el fomento de la cobertura sanitaria universal (CSU) y en la valorización de los recursos humanos en el ámbito de la salud. La defensa de los derechos humanos y de la equidad en salud, la integración de la perspectiva de género en todas las políticas de salud y la consideración de todas las edades de la vida suponen otros retos.

Francia trabaja también para reforzar la seguridad sanitaria internacional. La epidemia del virus del Ébola demostró la fragilidad de los sistemas de salud de los países de África occidental y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe mejorar como organismo de regulación de la salud mundial. El reto actual es contribuir a la reforma de la OMS y reconstruir sobre el terreno sistemas de salud más resilientes con profesionales sanitarios competentes.

Tres grandes principios orientan la política internacional de Francia en cuestión de salud:

  • El compromiso de la diplomacia francesa para influir en la buena gobernanza de los organismos internacionales en cuestión de salud. Francia apoya la reforma de la OMS, que se basa, entre otros, en apoyar a los países en la toma de decisiones en caso de alerta sanitaria.
  • La movilización del sector público y privado francés relacionado con la salud internacional. Esta actuación se lleva a cabo principalmente mediante las dos grandes agencias técnicas francesas (la Agencia Francesa de Desarrollo y Expertise France). Además, Francia dispone de un saber hacer médico eficaz y reconocido. Francia cuenta con un sistema universitario y de centros hospitalarios universitarios (CHU) de primer orden, de una gran diversidad (públicos y privados) y repartidos por todo el territorio, así como con numerosos centros de investigación y empresas privadas. Por último, la presencia de Francia en la escena internacional, especialmente mediante su red de ONG, obra a favor de su imagen de marca en cuestión de medicina humanitaria.
  • La integración de los determinantes de la salud en la política de salud internacional. Francia incorpora las cuestiones nutricionales como elementos esenciales de la buena salud y participa en distintas iniciativas para luchar contra la desnutrición aguda y crónica (SUN, UNITLIFE…). Lleva a cabo una reflexión sobre la prevalencia cada vez mayor de las enfermedades no transmisibles (diabetes, enfermedades cardiovasculares, tabaquismo, cáncer…). Tiene en cuenta las evoluciones actuales en cuestión de clima, medio ambiente y biodiversidad. Francia pretende incorporar, en el ámbito de la salud, las recomendaciones de la COP 21.La política internacional de Francia en el ámbito de la salud, centrada en la persona, se articula en torno a dos prioridades:
  • La lucha contra las enfermedades transmisibles: frente al repunte y a la globalización de las enfermedades transmisibles, ya en 2001 Francia se comprometió de forma decidida en la lucha contra las epidemias (sida y tuberculosis, y, recientemente, hepatitis y ébola) y contra las enfermedades transmitidas por vectores (malaria, dengue, zika). Es el segundo país que más aporta al Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria y financia al 50 % UNITAID, que proporciona la innovación y reduce los costes de acceso a productos sanitarios para estas enfermedades. Francia apoya también la Alianza mundial para las vacunas y la inmunización (GAVI). A día de hoy, destina más de 500 millones de euros anuales en donaciones a estos tres dispositivos.
  • Salud materna e infantil: Francia ha contribuido, en el marco de la Iniciativa Muskoka, por un importe de 500 millones de euros adicionales en cinco años para la mejora de la salud reproductiva, sexual, materna e infantil (SSRMI) y la de los jóvenes y adolescentes.

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