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Siria - Ras Ibn Hani

Presentación detallada del sitio, resultados de las investigaciones

El sitio

La península de Ibn Hani se interna unos 3 km en el Mediterráneo, en el límite septentrional de la ciudad de Lataquia, la antigua Laodicea. Está constituida al oeste por calizas terciarias, que, en el II° milenio antes de nuestra era, emergían bajo la forma de una isla, al este por arenas acumuladas durante el 1er milenio antes de Jesucristo. En la extremidad oriental de la parte rocosa fue construido, al promediar el s. XIII A.C., sobre una superficie de cerca de 3,5 Ha, de las cuales se han excavado 0,5 Ha, un conjunto de palacios y residencias aristocráticas. La elevación artificial, esencialmente debida a los vestigios de esta instalación, culmina a 9,40 m sobre el nivel del mar. En la época helenística, las fortificaciones (s. III A.C.) encerraban una superficie de 35 Ha, ampliamente extendida sobre la parte arenosa, habiéndose excavado sólo una parte de sus murallas y unos centenares de metros cuadrados del hábitat.

Antes del inicio de las excavaciones

Hasta 1975, el reino de Ugarit sólo se conocía a través de los prestigiosos descubrimientos realizados desde 1929 en los sitios de Ras Shamra y de Minet el-Beida, a menos de 5 km de Ras Ibn Hani. Ras Shamra reveló los vestigios de Ugarit, la capital de este reino poco extendido pero que, en la confluencia entre las zonas de influencia hitita y egipcia, desarrolló, en las edades del Bronce medio y sobre todo reciente (siglos XVI-XII A.C.), una cultura original y brillante. En el plano literario, Ugarit bebe en las fuentes mesopotamias y crea la primera escritura alfabética de uso corriente; en el plano artístico, contribuye a elaborar, inspirándose en gran medida en Egipto, métodos de expresión que durante todo el 1er milenio A.C. serán los del mundo fenicio. Los textos de Ras Shamra han renovado nuestro enfoque del medio cananeo en cuyo seno, y a menudo en contraposición al mismo, fueron elaboradas las primeras formas del judaísmo. En Minet el-Beida, el que se había sacado a luz es el barrio portuario de esta metrópoli.

El descubrimiento fortuito, en 1974, de una tumba de tipo ugarítico en el Ras Ibn Hani podía permitir que, por primera vez, se esperase descubrir un establecimiento ugarítico de alguna importancia fuera de la capital y su puerto. Los numerosos fragmentos de cerámica de la edad del Hierro y las épocas helenística y bizantina que cubrían el sitio sugerían que el sitio no había sido abandonado, ni vuelto a ocupar, después de la destrucción de Ugarit y brindaban la posibilidad de hacer conocer estos períodos, muy mal documentados en la planicie de Lataquia.

Al incluirse el cabo de Ibn Hani en el plan que preveía la urbanización de los alrededores de Lataquia, quedaba amenazado el sitio, aunque se hubiese clasificado la parte más visiblemente arqueológica.

Reseña histórica de las excavaciones

En 1975, bajo el impulso de Jean Leclant, `Afif Bahnassi y Adnan Bounni, y con el apoyo de Philippe Guillemin, se creaba la primera misión arqueológica francosiria, empresa conjunta DGAM de Siria y DGRCST francesa, asociando por partes iguales financiaciones y responsables científicos de ambos países. Los directores, A. Bounni y J. Lagarce, asistidos por E. du Puytison-Lagarce y el fallecido N. Saliby, tenían por tarea definir las fases de ocupación del sitio, su extensión y su importancia, y verificar si existían vestigios esenciales fuera de la zona expropiada y eran puestos en peligro por los proyectos de urbanismo.

Esta fase de emergencia duró de 1975 a 1981. Las excavaciones comenzaron sobre la vertiente sur del cerro arqueológico, la más amenazada, donde fueron descubiertos los primeros vestigios de un gran edificio del Bronce reciente (Palacio Sur). Sobre la cumbre, comenzaron a despejarse habitaciones de las épocas romana tardía y bizantina antigua. Al mismo tiempo, el interés se centró en muros aparecidos mucho más al este, en lo que más tarde demostró ser la extremidad oriental de la muralla helenística. En 1977, se descubrieron restos de la muralla helenística occidental y fueron descubiertas, cerca de la tumba ugarítica, las primeras tabletas en acadio y en ugarítico. En la misma campaña aparecían la «explanada» que forma el límite oriental del Palacio Sur y, sobre los vestigios de este último, pequeñas casas de la primera edad del Hierro (siglos XII-X A.C.).

Con posterioridad, al hacerse menos urgentes las presiones, el esfuerzo se concentró sobre el Palacio Norte del Bronce reciente.

Importancia del sitio, principales monumentos descubiertos

La primera ocupación significativa es la del Bronce reciente. Se trata, dentro del sector reconocido por la excavación, de una fundación ex nihilo que probablemente se debe a `Ammishtamru II, rey de Ugarit a mediados del siglo XIII A.C.; las vastas construcciones, dispuestas de acuerdo con un plano geométrico, tienen un carácter oficial o aristocrático.

El Palacio Sur, de más de media hectárea, sin duda estaba destinado al rey. Su patio principal incluía un estanque central. Está construido en elevados terraplenes, cada vez más elevados del sur hacia el norte y, desde lo alto de sus muros, era posible comunicarse por señales con la torre occidental del palacio de Ugarit. Así se explica la elección del sitio, que ofrecía una excelente posibilidad de supervisar el tráfico marítimo, con buen tiempo hasta más allá del Amanus al norte, hasta los alrededores de Chipre al oeste y hacia Banyas al sur, para comunicar las informaciones a la capital.

El Palacio Norte, cuya exploración se ha completado y cuya restauración está en curso, era, según varios de los textos en él hallados, el de la reina madre Akhatmilku, viuda de Niqmepa. Siendo su número de poco más de 120, estos textos constituyen el primer lote importante hallado fuera de Ugarit. Se conservaban en dos archivos, uno más personal, que incluía cartas privadas y oficiales, léxicos, rituales, documentos administrativos, otro únicamente administrativo. Nos aportan una plétora de informaciones inéditas sobre la civilización ugarítica, dan los nombres de `Ammishtamru y su hijo y futuro sucesor Ibiranu. En una fecha imposible de determinar con precisión, muy probablemente después de la muerte de la reina Akhatmilku, el Palacio Norte cambió de función. En su última fase de utilización, perdió algo de su lustre y en él se instalaron talleres, uno para la fundición de lingotes de cobre con forma de «pieles de buey», otro para la talla de objetos de hueso y de cuerna de gamo, un tercero para la elaboración de perlas de calcedonia, trabajadas mediante esmeril (corindón). La gran tumba, pese a haber sido pillada en la Antigüedad, suministró cerámicas micenias, chipriotas, cretenses y locales, un vaso de alabastro egipcio, fragmentos de marfil y huesos trabajados, cabezas de clavos de oro que debieron decorar una caja.

El establecimiento del Bronce reciente fue violentamente destruido, como Ugarit, hacia 1180 A.C. Sobre las ruinas incendiadas de los grandes edificios del Bronce reciente se instalan pequeñas casas bien construidas a lo largo de calles que se cortan a ángulo recto. Los ocupantes utilizan en particular una cerámica de tipo micenio fabricada localmente, y una cerámica con decorado bicolor que recuerda la cerámica denominada «filistea» de Palestina. Estos descubrimientos vienen a confirmar la idea de que la destrucción de Ugarit y Ras Ibn Hani debe tener un vínculo con las devastaciones causadas, según el gran texto de Ramsés III en Medinet Habu, por los «Pueblos del mar».

Ocupado casi ininterrumpidamente durante toda la edad del Hierro, pero quizá dejado de lado en el curso del siglo V A.C., el cabo de Ibn Hani es elegido una vez más para la fundación de una nueva ciudad por Ptolomeo III en oportunidad de la segunda guerra de Siria (246 A.C.). Habiéndose apoderado del territorio de Antioquía, el faraón macedonio sin duda quiso asegurar la defensa de su conquista frente a Laodicea, la gran ciudad fundada a finales del siglo IV antes de nuestra era por Seleuco 1° y que siguiera siendo seléucida. Toda una serie de monedas de Ptolomeo II y III y de Berenice II, así como una estela que lleva inscrita una lista de mercenarios, atestiguan esta influencia egipcia. Dos poderosos muros norte-sur distantes entre sí 900 m, flanqueados de bastiones y torres, protegen la ciudad, uno de cuyos barrios está en curso de exploración en las obras del Palacio Norte. Después de volver a pasar a los Seléucidas, la ciudad sigue prosperando en el siglo II, y luego parece reducirse. Se instala una ciudadela contra el muro oriental de la primera fortificación. La ciudad quizá desempeña aún un papel en el momento de las luchas interromanas en el Mediterráneo oriental (dracma de plata de César, tetradracma de plata de Antonio y Cleopatra, 37 A.C.).

Durante los tres primeros siglos de nuestra era, son escasos los índices de actividad humana en el sitio (una serie de monedas, tumbas) en la parte del cabo donde la misión pudo trabajar. Es probable que el sitio no fue abandonado, sino que los principales edificios de este tiempo se erguían hacia la punta occidental del cabo, donde visitantes del siglo XIX y comienzos del XX señalaron los rastros de un templo y de un anfiteatro. Pero desde entonces esta región fue completamente remodelada y los indicios desaparecieron.

Un último renacimiento se produce en la época constantiniana (siglo IV A.C.), hasta los sucesores de Justiniano. Los vestigios se conocen mal: vastas mansiones pavimentadas con mosaicos blancos realzados por un decorado muy discreto, calles con suelo de mortero o baldosas, cerámica y monedas dan testimonio de cierta prosperidad.

MAPA DEL SITIO



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