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Geología y arqueología


par J.F. Berger y J.P. Bravard

El trabajo de terreno iniciado en las dos primeras campañas geoarqueológicas (2004-2005) consistió en documentar la evolución de la paleodinámica fluvial, de los paleoambientes y de la hidráulica en el Hadramaut oriental mediante el estudio simultáneo del relleno sedimentario de varios wadis: Masila, Washa (río abajo), Erda, Sabia, Thawda, Dbl, Khun, Khudari, y Sokhora. El marco cronológico se extiende desde finales del último período glacial, correspondiente al hiperárido en la península árabe, al Actual. La litología del substrato explica la morfología original de la región. Los esquistos y sobre todo las calizas de la Formación de Umm-ar-Rhaduma (Paleoceno) dan las escarpaduras somitales de los valles incididos en cañones. Los esquistos, margas, y yesos de la Formación de Jeza (Eoceno) coronan los interfluvios. Estos sedimentos alimentaron el relleno de los wadis, a través de la escorrentía y la acción eólica. En el eje de los valles afluentes del wadi Masilah, los lechos actuales funcionan como uedes con carga de fondo pedregosa.

Los estudios regionales anteriores han evidenciado la cesura entre un Holoceno antiguo húmedo (10000-6000 BP), asociado al refuerzo de la circulación de monzón húmeda, y un Holoceno medio-reciente árido. Los lagos desaparecen hacia 6000 BP. El regadío comienza hacia 4000 BP; en el momento en que habría sido construido el dique de Marib. Habría que asociar todos los antrosuelos a la aridificación que siguió a la fase húmeda de comienzos del Holoceno. Las sociedades de agricultores de las tierras bajas habrían desarrollado estrategias adaptativas para permanecer en su territorio al producirse el cambio climático de finales del 3er milenio BC (Brunner, 1997). La mayoría de los autores consideran que el clima es árido, y sin cambios, desde los comienzos de la agricultura irrigada (Lézine, 1998). M. Mouton plantea la hipótesis de pequeñas variaciones climáticas que afectan al volumen de las precipitaciones y su régimen estacional.

1. Comparación de los rellenos pedosedimentarios de los wadis del Hadramaut oriental: primeros elementos para la construcción de una cronoestratigrafía regional

Al final del Pleistoceno, al parecer las mesetas han recibido importantes cantidades de loess carbonatados que se depositaron sobre las superficies planas, sobre las vertientes abrigadas (expuestas al sur ya que el viento dominante venía del norte) y en los fondos de valles, en un ambiente climático seco. Estas formaciones eólicas representaron un importante stock de materiales sedimentarios finos. En períodos más húmedos del Holoceno, fueron progresivamente arrastradas por la escorrentía en dirección de los fondos de valles donde hoy densifican la morfología aluvial. De acuerdo con las fechas adquiridas en las anteriores misiones de prospección arqueológica, esta formación se estableció entre circa 7900 y circa 3000 BP. Al final del período, se agota el loess en las vertientes, la formación se ve disecada por aguas más claras, lo que alimenta los valles inferiores en limos fluviales secundarios. Los pedregales de las vertientes son movilizados por brutales episodios pluviales; se depositan coladas de fango en los wadi afluentes. En el Hadramaut, el encajonamiento de los wadis puede constituir una respuesta a la aridificación. Todo indica un agotamiento del stock areno-limoso que había permitido la edificación de la terraza inferior puesto que incluso se destruyen los perímetros destinados a permitir el almacenamiento artificial de la carga en suspensión. La fase torrencial pedregosa que siguió a ello también muestra un agotamiento de las fuentes sedimentarias, posteriormente al episodio anterior.

-  El hecho central es la presencia generalizada de restos de la formación areno-limosa holocena en los fondos de relleno fluviales. Tiene una potencia de 3 a 4 m en el valle del alto Wadi Washa (altitud 700 m), de 7 a 12m en los principales uedes afluentes directos del W. Masila (Erda, Khun, Sokhora...); esta potencia alcanza alrededor de 15 m en el eje del W. Masila y del W. Washa aguas abajo; pasa a cerca de 24 m en el valle del W. Masila aguas arriba de la confluencia del W. Washa.
-  Esta formación es maciza y ritmada por paleosuelos y varias capas con caudales torrenciales guijosos-pedregosos o arenosos erosivos. La presencia de numerosos hogares, numerosos y bien escalonados en las formaciones estudiadas, permitirán datarla en diferentes sectores. Desde ya, las dataciones preliminares con radiocarbono y los vestigios arqueológicos identificados cerca de la superficie le atribuyen una edad comprendida entre circa 8640 y 2000 BP non cal.
-  Los datos adquiridos nos permiten afirmar que la elevación acelerada del nivel de los llanos aluviales comienza hacia 5800 BP, en el Neolítico, durante el segundo período óptimo húmedo del Holoceno.
-  Se percibe una importante crisis hidrológica en la cuenca del Sokhora, aguas arriba de Makaynun, inmediatamente antes de 4000 BP. Las capas guijosas-pedregosas asociadas erosionan entonces fuertemente las formaciones neolíticas anteriores. Muestran una ruptura en la evolución morfosedimentaria de los fondos de valles, que sin duda prefigura los procesos de encajonamiento sucesivos, que siguieron a la acumulación continua del Holoceno antiguo-principios del medio. Si se confirmase este fenómeno a escala de la región de estudio, ilustraría en los medios fluviales de la Arabia meridional un acontecimiento detrítico ya percibido en los lagos y los fondos de los océanos a escala del Cercano y Medio Oriente, asociado a la afirmación de la aridez.
-  Al final del período de sedimentación fina, cuya edad aún está en discusión (¿final del primer milenio A.C.?), fue identificada en casi todas partes una fase de erosión en cárcavas por una capa gruesa. Su cronología sigue siendo imprecisa a causa de los procesos erosivos que la acompañan (torrencialidad, trenzado) y de carecer en su seno (o en superficie) de puntos de referencia arqueológicos precisos. Su instauración inaugura el desmonte de las formaciones finas en la mayoría de los valles estudiados, y el principio de un ciclo de hundimientos sucesivos de los uedes hasta la situación actual.

Los wadis de las mesetas de Jawl, afluentes del Hadramaut se inscriben dentro de mesetas sedimentarias que tienen un fuerte potencial de suministro de sedimentos finos (margas, arenas provenientes de areniscas, loess...). La movilización de estos sedimentos se produjo en cuanto el clima hubo permitido escurrimientos jerarquizados y su arrastre. Crearon excelentes condiciones para la agricultura en los fondos de valles, rellenados y planos, temporalmente recorridos por crecidas fangosas que elevaban sus niveles (cf. alternancia de limos masivos y niveles producto de la pedogénesis). Queda por definir cuál ha sido la organización de la agricultura en estos fondos de valle, con anterioridad a los comienzos del regadío (Neolítico). El cambio climático (la aridificación) probablemente modificó la dinámica fluvial causando una incisión generalizada y transportes torrenciales de carga de fondo (erosiva por su naturaleza misma). La hidráulica de irrigación se instaló sobre el terraplén fino, pero todavía no se sabe si la incisión ya había comenzado o si vino después. El sitio de Makaynun se instala así sobre limos espesos, preexistentes al depósito de los limos de riego. Con respecto a la modificación del funcionamiento de los paisajes al principio del período sudarábigo, los autores hablan de forzamiento antrópico asociado a la implantación de los antrosuelos. La comparación con el funcionamiento del sistema fluvial anterior, que se muestra más sometido a condicionantes naturales (clima, contextos morfoestructurales y morfodinámicos, ritmo de las edafogénesis...) nos lleva a recontextuar las primeras hipótesis emitidas en la región y a reducir al período cronológico Sudarábigo la ruptura en el funcionamiento fluvial, verdaderamente representativa de la formación de los antrosuelos (final del segundo milenio A.C.).

2. La evolución de la hidráulica en torno del sitio de Makayun

Los estudios geomorfológicos concentrados sobre las altas Tierras indican la manipulación del W. Dhanah muy pronto, en el 3er milenio BC (Brunner, 1997), pero los equipamientos encontrados y datados son siempre posteriores (entre finales del 2º milenio y principios del 1er milenio A.C.). Los textos sobre el riego dan el s. VIII A.C. a Marib.

La interpretación de las formaciones geológicas holocenas de la confluencia Wadi Sakhura-Wadi Masila (Fig. 20) se basa en el estudio de afloramientos visibles sobre las paredes de cárcavas de erosión localizadas en la parte sur del sitio de Makaynun. El estudio de la secuencia superior de las formaciones limosas (3 a 4 m) iniciado en 2004 reveló que en la Antigüedad atravesaba el sitio una red de canales de irrigación estratificada, sin duda asociada al desarrollo del sitio, sobre todo teniendo en cuenta que los horizontes de ocupación más profundos presentan una cronología idéntica a la de los primeros canales identificados. Su creación se sitúa en los albores del primer milenio A.C. (2800 BP), o sea en el Sudarábigo antiguo. Los niveles de relleno terminales del Sudarábigo reciente (s. II-I A.C.) muestran una fuerte variabilidad en el tamaño de las estratificaciones y sobre todo una concentración de las cristalizaciones yesosas susceptible de interpretarse en términos de aridificación climática.

La superposición de los ejes hidráulicos, ya identificada en Makaynun, parece también identificada en dos sitios próximos, dependientes de otros uedes: el wadi Dbl al oeste y el wadi Erda al este. Los territorios agrarios podrían hipotéticamente perennizarse durante varios siglos, a pesar de la elevación considerable del nivel de los llanos aluviales durante el período sudarábigo bajo los antrosuelos (cerca de 5m en el valle inferior del Erda). Los estudios estratigráficos demuestran asimismo que la tecnología de estas construcciones hidráulicas se va modificando con el tiempo, adaptándose a las contingencias hidráulicas y morfosedimentarias. Se identifican varias fases de torrencialidad, asociadas a la invasión de las redes por capas de arena y grava. Queda aún por demostrar la interpretación climática de estos accidentes. Ponen en grave entredicho la gestión de estas redes e incitan a los ingenieros sudarábigos a abandonar la construcción de los canales y diques de ladrillos crudos, por la piedra seca, y luego la piedra cementada y aparejada con cal hidráulica en una última época. Está en elaboración la cronología de estos sistemas hidráulicos. El abandono de perímetros irrigados no obedecería a la sedimentación creciente (Overstreet Grolier 1996), sino a la inestabilidad del poder que pone en peligro la «civilización hidráulica». Sin embargo debemos admitir la existencia de otros factores que pueden actuar simultánea o alternativamente: sismos, variaciones pluviométricas y morfosedimentarias. Se está elaborando la cronología de estos condicionantes extrasocietales y está realizándose la estimación de sus efectos sobre la civilización sudarábiga en el Hadramaut oriental.

La confrontación de los datos sobre la gestión hidráulica y los territorios agrarios de Makaynun (M. Mouton y O. Barge) con los datos geoarqueológicos que documentan su historia temporal y las oscilaciones paleohidrológicas deberían llevar a la elaboración de un modelo relacional de coevolución entre la sociedad sudarábiga y su medio ambiente.

 


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