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Excavaciones y prospecciones del sitio urbano de Makaynûn y sus alrededores: problemática general


por A. Benoist y J. Schiettecatte

El sitio antiguo de Makaynûn se sitúa en el centro del valle encajonado del Hadramaut, a orillas del wâdî Masîla y en la confluencia de cuatro wâdîs secundarios, los wâdîs ‘Arda, Sukhura, Jib y Thawba. Fue redescubierto en los años treinta por los viajeros D. van Meulen y H. von Wissmann, seguidos en 1959 por G. L. Harding, quien observó la presencia de los vestigios de un vasto sistema hidráulico en los alrededores. En 1979, el arqueólogo J.-F. Bretón y su equipo exploraron los aledaños del sitio e inventariaron un santuario al pie del acantilado que bordea el valle.

El sitio antiguo cubre una superficie de 600 x 400 m e incluye varios montículos que dominan el llano circundante desde una altura de 3 a 7 m. Rodea la parte central un recinto amurallado agrupando grandes edificios de carácter público dispuestos en torno de una explanada baja. En la parte meridional de la zona fortificada, una explanada sobreelevada agrupa dos santuarios sobre podios. Fuera de esta zona central fortificada se extienden zonas de hábitat y artesanía. Marca el límite norte del sitio un nuevo santuario sobre plataforma.

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Por el interés que presentaba, el sitio de Makaynûn fue elegido para realizar excavaciones arqueológicas llevadas a cabo desde 2002 por la Misión Jawf-Hadramaut. Dos objetivos principales subyacen a estas investigaciones:

-  comprender la organización de un centro urbano sudarábigo provincial en su apogeo (siglos III-I A.C.), mediante despejes extensivos de superficie y un análisis funcional de la arquitectura y el mobiliario. Se trata de precisar la función de los diferentes espacios y edificios que encerraba el recinto y de identificar a los diferentes actores intervinientes dentro de este espacio: poder político y religioso, actores económicos o artesanos. Los primeros resultados sugieren una preponderancia del espacio religioso en el centro fortificado de la ciudad y plantean interrogantes acerca de la influencia que podía ejercer la esfera de lo religioso en la administración local.

-  evidenciar las principales etapas de la formación del centro urbano realizando varios sondeos. Ya se realizaron cuatro sondeos. Nos permitieron poner al descubierto niveles de hábitat de finales del 2º milenio A.C., testimonio de una organización diferenciada, y exponer diferentes hipótesis relativas al entorno inmediato del sitio y a su evolución durante el 1er milenio A.C. El mobiliario puesto al descubierto en este contexto estratigráfico nos sirve ahora de colección de referencia para datar los vestigios identificados en los alrededores y relacionar la evolución del centro urbano con la del territorio sobre el cual ejercía su atracción.

El estudio de este territorio es abordado mediante una prospección sistemática de los alrededores del sitio antiguo y la cartografía del conjunto de los testigos de una explotación agrícola, de una implantación humana y de prácticas de culto contemporáneas de su ocupación. El objetivo es estudiar el modo de ocupación y de control de un territorio por un centro urbano, la evolución de su terruño, en relación con las fases de su historia.

1. El recinto amurallado y sus dos entradas monumentales

El trazado de un recinto fue seguido sobre una distancia de unos 500 m en torno del montículo central del sitio. Se trata de un muro de 1,40 a 2 m de espesor, provisto de contrafuertes dispuestos a intervalos regulares. La excavación de su porción oriental permitió poner en evidencia tres fases de construcción:

-  La más antigua es relativamente modesta; muro compuesto de bloques de caliza brutos o desbastados unidos por un mortero de tierra. Este primer muro estaba reforzado en el interior por un macizo de ladrillos crudos. El mobiliario recogido en los niveles de ocupación asociados permitió datar la utilización de esta primera muralla entre los siglos VII-VII y el siglo IV A.C.

-  La segunda fase de construcción se caracteriza por la monumentalización del recinto amurallado. El muro incluye un paramento externo en aparejo grande de bloques calcáreos groseramente escuadrados, dispuestos en hiladas regulares y unidos con un mortero compacto a base de cal. Este segundo muro también estaba reforzado en el interior por un macizo de ladrillos crudos. Una inscripción enterrada bajo los cimientos de este segundo recinto nos permite datar su construcción no más allá del IV-III siglo A.C.

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-  La tercera fase de construcción está caracterizada por muros edificados con bloques reutilizados o piedras desbastadas. A falta de contexto estratigráfico cerrado, no se conoce la fecha de esta tercera fase de construcción. Podría ser tardía o incluso posterior a la llegada del Islam.

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El acceso al espacio fortificado se hacía a través de al menos dos entradas monumentales, una al norte de la muralla, otra que comunicaba a la explanada sur. Los accesos estaban dispuestos en forma de L. La entrada sur, mejor preservada, conservaba su rampa de acceso enteramente pavimentada con bloques calcáreos, en su punto culminante separada del corredor de acceso por un monumental umbral, de tres metros de largo, que enmarcaban dos pequeños contrafuertes de piedra, cubriendo y protegiendo los montantes de puerta y los tejuelos. Probablemente bloqueaban el largo corredor perpendicular, dos puertas sucesivas de dos batientes como lo atestiguan acondicionamientos destinados a soportar o proteger batientes de madera.

2. El hábitat tripartito de Makaynûn

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Al sur de la parte central del sitio, el monumental recinto amurallado construido hacia los siglos IV-III A.C. recubría directamente una zona de hábitat. Se pusieron al descubierto dos habitaciones constituidas de un basamento de piedras y una superestructura de ladrillos crudos encima; una ellas fue parcialmente excavada. Presentaba un plano tripartito, dos hileras de pequeñas piezas unas frente a otras en un largo corredor central. Este plano se difunde en Arabia del Sur a partir de los siglos VIII-VII A.C. y persiste hasta un período reciente. Se encuentra en numerosos centros sudarábigos de la región del Hadramaut (Raybûn, Shabwa, Mashgha, Sûna, Qârat Kibda) pero también más allá (Tamna‘, Yalâ, Hajar Khamûma) y es revelador de los contactos establecidos entre la región enclavada de Makaynûn y el resto de la esfera cultural sudarábiga en este período.

El mobiliario descubierto en estas casas muestra relaciones con el material recogido en los niveles de ocupación preservados a lo largo de la primera muralla que, de este modo, pueden datarse entre los siglos VII/VI e IV A.C.; en una de las dos casas se recogió un conjunto de 13 quemadores de incienso de caliza pintados, con paralelos en un sitio de la región, Raybûn.

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En la medida en que la primera muralla no aparece en este sector, estas dos casas adosadas podrían haber sido integradas al sistema de fortificación, durante la primera fase de construcción del recinto amurallado. Este modo de organización, con edificios adosados integrando el trazado de un sistema defensivo, se encuentra en varios sitios sudarábigos. Así, en Hajar Zâlimayn, Hajar Janâdila o Hinû az-Zurayr, asegura la defensa el muro exterior de casas adosadas, alternando a veces con una porción de muralla. También hay testimonio de un sistema defensivo formado por casas yuxtapuestas en Hajar Khamûma.

3. La organización del espacio dentro del recinto: la explanada sureste

La parte sureste del recinto está ocupada por una terraza elevada de 60 x 40 m, bordeada al oeste por dos santuarios sobre podios (edificios B y D), y al norte por un gran edificio rectangular, adosado al recinto amurallado (Edificio A).

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De los santuarios B y D no subsisten sino los cimientos. Se trata en ambos casos de un basamento rectangular (12 x 8 m y 8 x 6 m). El del edificio B está construido con bloques megalíticos y domina desde más de 2 m la explanada circundante. En medio de las ruinas que rodeaban a estas dos estructuras había dispersos fragmentos de inscripciones, bloques tallados, quemadores de incienso y mesas de libación.

Al norte, el edificio A se extiende sobre una superficie de 30 x 25 m, y abarca una cuarentena de piezas dispuestas a uno y otro lado de un espacio central. La entrada principal desembocaba directamente en la explanada. Testimonia la vinculación de este gran edificio al espacio religioso. Quizá se trataba de un edificio utilizado por una clase sacerdotal.

Se han distinguido dos fases de construcción en el edificio A. Durante la fase más antigua, las diferentes piezas del edificio se organizaban en bloques independientes constituidos por dos o tres piezas cada uno. Esta primera fase de construcción podría vincularse al período de apogeo del sitio antiguo (s. III-I A.C.). En una fase de ocupación más reciente, los bloques ya no forman sino una única pieza. Esta fase de remodelación tuvo lugar durante el período islámico, mucho después del abandono del sitio preislámico.

La explanada sureste era directamente accesible desde el exterior por una entrada monumental provista de una rampa de acceso acondicionada en la muralla (Cf. rúbrica titulada «el recinto amurallado y sus dos entradas monumentales»). Esta última así como toda la parte sur y sureste del recinto amurallado fueron recubiertas por un hábitat islámico.

4. la organización del espacio dentro del recinto: el edificio G

En su parte norte, el espacio fortificado está principalmente ocupado por una explanada baja, bordeada al noroeste por los vestigios de edificios. Entre estos últimos, el edificio G fue parcialmente excavado durante las campañas 2005 y 2006. El objetivo consistía en determinar la función de este conjunto al parecer distinto de la zona de los santuarios más al sur.

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El edificio G constituye un caso único en la región. Aunque construido con piedras, no estaba edificado sobre un basamento sobreelevado. En cambio, recubría todos los muros un enlucido blanco a base de cal, que también recubría los suelos, apoyados en losas de piedras.

Se distinguieron dos fases de construcciones sucesivas. Inicialmente, el edificio abarcaba una gran sala provista de una hilera de pilares, que se abría directamente al exterior por una gran puerta acondicionada en el centro de su muro occidental. Esta sala confinaba al este con un largo corredor sobre el cual se abría una hilera de pequeñas piezas al este. En una época posterior, se cerró la entrada de la sala con pilares y se acondicionó una larga sala provista de un podio del lado occidental del edificio.

Al término de la campaña 2006, la función del edificio G todavía no está claramente establecida: una serie de elementos abonan la hipótesis de una función religiosa (gran sala con pilares, podios, estatuillas, quemadores de incienso, mesas de ofrendas), pero la misma espera confirmación.

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El edificio conserva los rastros de un violento incendio. Fue abandonado de manera brutal y definitiva, suministrándonos así un rico mobiliario: estatuillas, objetos metálicos, cerámicas, elementos de ornato de piedra, metal o conchas, vajilla de calcita y esteatita, huevos de avestruz, monedas, etc. Este mobiliario permite datar la ocupación del edificio hacia los siglos II-I A.C.

5. Los sondeos profundos y la evolución del sitio antiguo

Tres sondeos establecidos a uno y otro lado de la muralla antigua permitieron alcanzar niveles anteriores a la edificación del recinto y elaborar una primera cronología de la ocupación del sitio.

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En el sondeo II fueron alcanzados los niveles más antiguos conocidos en Makaynûn. El hábitat está allí caracterizado por una arquitectura en ladrillo crudo. Se excavaron parcialmente dos casas. Cada una abarca varias piezas establecidas en torno de espacios descubiertos en los cuales se practicaban actividades domésticas.

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El material asociado a estos niveles antiguos está vinculado con el hallado en Raybûn y asociado al final del período “Early Raybûn”, entre el siglo X y el VII A.C. De estos niveles proceden varios tiestos que llevan inscripciones sudarábigas y un sello de ágata cuyo motivo asocia elementos de la iconografía neoasiria a símbolos sudarábigos .

Estos niveles de hábitat son sellados por depósitos de limos característicos de fases de inundación seguidas de fases de rápida desecación. Estos limos alcanzan 2,50 m de espesor en el sondeo I. Corresponderían al relleno de los canales que bordean la zona central al sur y al este. Sin embargo, entre estos depósitos se intercalan hogares e indicios de modestas instalaciones que dan prueba de ocupaciones precarias. El material de cerámica asociado a estos niveles encuentra paralelos en los sitios de la región (Raybûn, Jûja) en niveles datados entre los siglos VII y V A.C.

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Por otra parte, en el sondeo III, se descubrieron dos canales bajo el recinto amurallado, testimonio a la vez de la estructuración de un sistema de irrigación y la elevación del nivel de la llanura vinculada a este llenado con agua y al aporte de sedimentos generados por las crecidas. Así pues, los depósitos de limos acumulados sobre 2,5 m de espesor podrían corresponder a una fase de desarrollo agrícola en torno del sitio central (Cf. rúbrica “la ciudad y sus tierras”).

La etapa siguiente de la ocupación del sitio está caracterizada por la construcción de un primer sistema defensivo compuesto de un recinto amurallado, reconocido al este, alternando al sur con los basamentos de piedra de casas adosadas. La arquitectura de esta época refleja una organización del trabajo a escala comunitaria. El paso a una arquitectura más maciza puede ser el signo ostentatorio de una categoría social que afirma su poder o su riqueza. La edificación del recinto traduce la afirmación de un centro político, aunque fuese modesto. Señala una etapa determinante en la formación de la ciudad.

Esta fase de desarrollo urbano es contemporánea de la adopción de características culturales propias de los grandes reinos sudarábigos. Makaynûn deja de aparecer como un sitio enclavado. ¿Se trata del resultado de la expansión del reino de Saba’ de los siglos VIII-VII A.C.? Entre las inscripciones recogidas en Makaynûn figura una dedicatoria redactada en lengua sabea, hecha a la divinidad sabea dhât-Himyam, y datada de la época de Karib’ él Watâr, hijo de Dhamar ‘alî, soberano sabeo que extiende su influencia sobre buena parte de Arabia del Sur. Si bien esta inscripción da testimonio de contactos entre los habitantes de Makaynûn y poblaciones sabeas, aún se carece de fuentes escritas para precisar la naturaleza de estos contactos.

La fase siguiente es la del apogeo del sitio. Se edifica el segundo y monumental recinto. Se acondicionan los santuarios al sur de la zona consolidada. Estas grandes obras requieren las competencias de artesanos especializados. Las técnicas de talla y ornamentación reflejan una estandarización de los modos de construcción a escala regional (Hadramaut) o incluso de Arabia del Sur. Esto plantea la cuestión de la presencia de artesanos ambulantes. Las edificaciones defensivas y cultuales, las únicas que hacen amplio uso de la piedra sillar, dan una idea de la importancia de la autoridad política y religiosa en este período.

El edificio G, la más tardía de las estructuras excavadas, ha sido destruido por un incendio. Queda planteada la cuestión de saber si este incendio es específico o si se extendió al conjunto del sitio. La inscripción Arbach-Say’un 1, datada en los siglos II-I A.C. menciona una campaña emprendida por el reino vecino de Qatabân contra las tribus del Hadramaut y el incendio de la ciudad de Thawbat. Este nombre de Thawbat no deja de evocar el del wâdî Thawba que desemboca directamente al norte de Makaynûn. Esta inscripción ¿relata las causas del abandono del sitio cuyo testigo sería el incendio del edificio G? Nuestros futuros trabajos nos aportarán sin duda la respuesta.

 


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