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La pirámide de Rêhérichefnakht

± 2119-1976 A.C.

La investigación: un desmontaje completo antes de la reconstitución

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En 2004, se descubre una pirámide inesperada en la necrópolis real: su propietario es un simple particular, no perteneciente a la familia real, el emplazamiento elegido es incongruente dentro de la trama del plano inicial de la necrópolis, por último, habiendo vivido al final de la 11ª dinastía, es bien posterior al Imperio Antiguo.

Dentro de la bóveda, comienzan a aparecer textos excepcionales cerca de la puerta tanto al Este como al Oeste y se desarrollan hasta el centro de la pared meridional: Textos de las Pirámides por una parte desde el Oeste, Textos de los Sarcófagos por la otra desde el Este. Se reconocen dos de los pasajes más importantes de cada uno de los corpus funerarios. El mismo número de columnas parece haber sido reservado a los Textos de las Pirámides y a los Textos de los Sarcófagos que están claramente separados. La presencia frente a frente de ambos corpus hace de esta tumba el eslabón perdido en la evolución de los grandes Textos funerarios, de las pirámides reales a los sarcófagos privados.

Cuando hace construir su tumba, Reherichefnakht, «jefe de los selladores», reutiliza en la mampostería numerosos bloques pertenecientes a monumentos reales o de cultos privados en honor de las últimas reinas del Imperio Antiguo, probablemente recuperados en toda la necrópolis real, abandonada después de los desórdenes subsiguientes a la caída del Imperio Antiguo.

Ante la importancia del descubrimiento, a excepción de la bóveda y su pozo de accesos construidos en el centro de la pirámide, la tumba ha debido ser enteramente desmontada hasta las fundaciones: de tal manera, unos 120 m3 de mampostería suministraron 1690 bloques y fragmentos inscritos. Seguidamente la pirámide fue enteramente reconstituida.

Los resultados: Un microcosmos social

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Se encontraron así in situ o en reutilización varios centenares de fragmentos de capillas en miniatura o pequeños monumentos votivos. Todo este material, constituido esencialmente por estelas, mesas de ofrendas, dinteles y paneles laterales, parece haber sido depositado en homenaje a las reinas a partir del final de la 6ª dinastía en todo el cementerio de la familia del rey Pepi I. Nos conduce al descubrimiento de la sociedad menfita del Primer Período Intermedio. a través de esta devoción hacia las soberanas, este material revela un estado de la sociedad al final del Imperio Antiguo al producirse el derrumbe del país.

Una nueva clase social, que hasta entonces había permanecido anónima, se expresa, a veces de manera tosca, a menudo con gran espontaneidad, inventando nuevas fórmulas de piedad que se impondrán a partir del Imperio Medio (± 1976-1794 A.C.); los mecanismos de esta transformación radical de la sociedad en favor de esta clase que gana un derecho a la expresión pueden estudiarse en condiciones privilegiadas.

Interpretación: La mutación del Estado

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En el Primer Período Intermedio (± 2216-1976 A.C.), el mecanismo de la transformación radical de la antigua sociedad en beneficio de una clase naciente, que gana un derecho a la expresión, permite analizar las nuevas formas de legitimidad, que favorecen el renacimiento del Imperio Medio.

Reherichefnakht, personaje sin duda de mediana envergadura, con títulos en definitiva poco importantes, probablemente recibe del renaciente poder real la misión de volver a poner en orden la necrópolis devastada. Los cultos de las reinas, florecientes al final del Imperio Antiguo, que han podido perdurar más o menos bajo el Primer Período Intermedio con interrupciones y reanudaciones, (lo que atestiguan por ejemplo las modestas construcciones de ladrillos, testimonio de la restauración para ÂnkhnesPepi II de un lugar de culto de su estatua en el patio de su templo funerario) son entonces definitivamente abandonados. Hasta tal punto que Reherichefnakht se permite dejar la necrópolis libre de todo rastro de mobiliario de estos cultos reutilizándolo en la construcción de su propio monumento. En cambio, el culto del rey es, por su parte, reactivado. Es en el templo funerario de Pepi I donde los sacerdotes del Imperio Medio depositarán en lo sucesivo estatuas, mesas de ofrendas, soportes de altares que ante la eternidad darán testimonio de cuán afectos eran al recuerdo del rey prestigioso.

El Imperio Medio es la edad del clasicismo por excelencia: lengua y literatura alcanzan entonces su forma más perfecta. El arte expresa un nuevo sentido de la medida y el equilibrio, hecho de realismo y simplicidad, más humano. Comienza entonces a expresarse la admiración por una edad de oro, el Imperio Antiguo, que servirá de modelo o referencia hasta el final de los tiempos faraónicos.


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