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El impacto de las reglas comerciales sobre los temas no comerciales

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Introducción

La cuestión de las relaciones entre el comercio y los temas no comerciales se ha presentado frecuentemente después de que las negociaciones comerciales dejaron de incluir exclusivamente preocupaciones de reducción de tarifas. La creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que incluye un procedimiento de acuerdo único y un mecanismo eficaz para resolver litigios, llevó a orientar hacia este sistema las cuestiones más variadas y a plantear el problema de su campo de aplicación y de sus competencias en relación con otras instituciones internacionales.

Establecer un vínculo entre dos temas (por ejemplo, comercio y medio ambiente, comercio y normas sociales, comercio y diversidad cultural, etc.) puede crear a veces situaciones de incompatibilidad entre las obligaciones o derechos definidos por sus normas respectivas. El problema entonces es saber hasta qué punto la OMC debe implicarse en problemas, por ejemplo, vinculados con el derecho laboral, la protección del medio ambiente o la diversidad cultural. A continuación ilustramos el punto:

Comercio y medio ambiente

Los Acuerdos de la OMC permiten que sus miembros adopten medidas de protección del medio ambiente, pero deben cumplirse una serie de condiciones bastante precisas para evitar que el objetivo de proteger el medio ambiente aporte argumentos a intereses proteccionistas.

Comercio y diversidad cultural

Francia defiende la existencia del doble carácter, cultural y comercial, de los productos y servicios culturales. Durante las negociaciones comerciales internacionales, estos productos y servicios reciben un trato específico, diferente al de otras mercancías.

Sin embargo, justamente debido a su carácter en parte comercial, los productos y servicios culturales y en particular audiovisuales pueden quedar incluidos en la liberalización que resulta de los acuerdos internacionales de comercio. Al prohibir la discriminación entre lo nacional y lo extranjero, estos acuerdos pueden conducir a eliminar determinadas medidas de política cultural, como las cuotas o las subvenciones en favor de las obras culturales nacionales.

Francia ha desempeñado un papel determinante, junto a países como Canadá, Suiza y Brasil, para adoptar en 2005 en la UNESCO la Convención sobre Protección y Promoción de la Diversidad de Expresiones Culturales. Esta Convención, que entró en vigencia el 18 de marzo de 2007, legitima la adopción por sus partes de políticas culturales, y permitiría apoyar políticamente la posición de aquellos Estados que no deseen abrir sus mercados culturales en futuras negociaciones comerciales.

Comercio y normas sociales

Incluir «cláusulas sociales» en los Acuerdos de la OMC, que obliguen a los miembros de la organización a respetar las normas fundamentales del derecho laboral, fue rechazada después del ciclo de negociaciones de Uruguay (ciclo de negociaciones que terminó en 1994 y dio nacimiento a la OMC). En efecto, gran parte de los países en desarrollo se niega a tratar este tema dentro de la OMC, temiendo que las normas sociales sean utilizadas por los países desarrollados dentro de esa organización con fines proteccionistas, cuestionando así la ventaja comparativa de los países en desarrollo con bajos salarios.

Un grupo de trabajo al interior de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es el que se ocupa desde 1994, más directamente, de las cuestiones relativas a la dimensión social del comercio internacional.

Parece necesario hoy reflexionar sobre formas de promover una mayor interacción entre la OIT y la OMC, asignando un papel más importante a la OIT en el gobierno mundial, tal como se propuso en la cumbre del G20 de Pittsburgh, en septiembre de 2009.

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